23 septiembre 2010

DESARROLLO PSICOSEXUAL Y DISCAPACIDAD MENTAL



De eso no se habla.

Prof. Silvina Peirano



"El drama de estos niños está hecho de desesperanza. Aceptarse con sus límites intelectuales o con su miseria física supone una posibilidad de rebelión creativa o salvadora a lo largo de un camino donde se ha percibido el drama personal. Elegir una vida es elegir siempre una lucha". M. Manoni (1987: 155).


Para considerar de una manera correcta a las personas con discapacidad mental, es necesario tener en cuenta tres edades: la cronológica, la mental y la social.

Se comprenderá mejor con un ejemplo, el caso de un joven con Síndrome de Down de 17 años, que sale con su hermano de similar edad y desea ponerse de novio. En éste caso, juega el “como sí”, de los otros chicos que están pasando por una etapa de búsqueda del otro sexo, y una forma de seguir perteneciendo al grupo es hacer y decir lo mismo.
La mayoría de las personas que rodean al discapacitado, exigen de éste un comportamiento sexual acorde a su edad cronológica, lo cual los confunde, ya que se plantea un doble mensaje: para algunas cosas es un débil mental, mientras que para otras es un adulto. Será difícil comprender algunas conductas de un “adulto” que ha alcanzado una evolución cognitiva comparable a la de un escolar de 8 o 9 años, si para interpretarlas se utilizan los marcos de referencia de adultos comunes. Evidentemente, las bases de estas contradicciones están en la información errónea de padres y docentes, que interpretan algunos comportamientos desde la sexualidad del adulto y en base a los prejuicios existentes en torno a los débiles mentales.
Es entonces que se dice, como si fuera una cuestión natural: "las personas con síndrome de Down son dulces y cariñosas", o "mi hijo es inquieto porque tiene una disritmia". Cuando esa persona con Síndrome de Down se enoja, o se entristece, con naturalidad se patologiza ese sentimiento normal y se lo entiende como un trastorno (porque los Down son dulces y cariñosos). O se impide la reflexión sobre las angustias, las frustraciones o los conflictos que puedan causar la inquietud, porque ésta es causada por la disritmia y lo que debe hacerse es regular la medicación neurológica.

La educación sexual occidental estuvo basada en el sexo- reproducción, por lo que no se creyó necesaria la educación sexual para las personas con discapacidad mental.
Veamos un ejemplo que clarificará los conceptos anteriores: Juan tiene 18 años de edad, concurre a un taller protegido, donde realiza tareas de armado de cepillos; los padres consultan si es necesario iniciarlo sexualmente ya que se masturba diariamente. Esta situación les indica a ellos que Juan necesita una “descarga fisiológica”. Juan tiene una edad mental aproximada de 8 o 9 años, y realiza actividades laborales asignadas de acuerdo a su edad mental. La inquietud de los padres es la de los padres de una varón de 18 años con un desarrollo evolutivo normal. Evidentemente hay en ellos la necesidad de acercar a su hijo a un patrón de conducta social “normal”, lo que es imposible dado el CI de su hijo.

Un adulto puede equivocarse al interpretar rápidamente los juegos de exploración sexual. Al evaluar a estos individuos suele encontrarse que el desarrollo evolutivo no es el esperable, o sea que el desarrollo psicosexual no concuerda con la evolución en otros aspectos de la vida. Cuando una persona logra un buen desarrollo de sus habilidades motrices, pero está detenida en etapas anteriores del desarrollo psicosexual, es necesario investigar las causas de esta discordancia evolutiva. Puede deberse a interferencia en las relaciones interpersonales, a las pocas oportunidades de experimentación y exploración y sobre todo a la represión y negación de su sexualidad, alimentado por la desinformación y los prejuicios sociales.

La implementación de un buen programa de educación sexual, tenderá a lograr la máxima capacidad en cada persona, de acuerdo con cada nivel mental (puesto como límite máximo), del desarrollo psicosexual.

El proceso biológico de los débiles mentales, es decir su conformación anatómica, el desarrollo de los caracteres sexuales primarios y secundarios, la producción sexual masculino tanto como la femenina, la menarca (primera menstruación) y la egarca (primera polución nocturna), y el aumento de los impulsos biológicos, transitan por las mismas vías que cualquier otro ser humano, lo que se modifica es la forma de expresar dichos impulsos, determinados por la edad mental. Por lo tanto será imposible que éstas personas actúen con expresiones adultas, salvo que existan conductas imitativas o que sean guiadas por algún adulto. Con esto queremos decir que muchos chicos con retardo mental pueden imitar o actuar de determinada manera, lo cual no significa que comprendan lo que están haciendo. Generalmente la imitación trae consigo la reacción del adulto, por lo tanto la curiosidad se verá estimulada y reproducirá la misma conducta buscando la reacción del adulto, en un intento de comprender el significado. El sentimiento de culpa que resulta de haber hecho “algo malo” que no se entiende promoverá la repetición del hecho, que al principio no tenía ningún significado “sexual”, pero adquirió la connotación a partir del adulto.

Es necesario recordar que las manifestaciones reiteradas de ciertas conductas sexuales, tienen orígen en el deseo de satisfacer una necesidad oculta, siendo el sentimiento de culpa la energía que hace repetir fantasías y comportamientos inaceptables para uno mismo, acompañado de sensaciones placenteras en muchos casos.

Una conducta frecuente en los jóvenes con discapacidad mental, es intentar tocar los genitales de otra persona, con la consecuente respuesta negativa de la otra parte. Como éste jóven le asigna un significado diferente a la situación, sigue tocando a otros personas con el fin de observar la respuesta que provoca. Si la primera vez le hubiesen respondido con indiferencia, o con un llamado de atención respecto a la necesidad de respetar el cuerpo del otro, todo habría quedado ahí, pero la mayoría de los adultos desconocen la verdadera situación de éstas personas, y reaccionan conformes a prejuicios y creencias que le atribuyen una intencionalidad perversa. Para que se entienda mejor ; se puede decir que si este jóven en lugar de tocar los genitales de otra persona, hubiese tocado su hombro; y la reacción hubiese sido de rechazo, seguiría tocando los hombros de otras personas. Pero como el hombro no es catalogado como una zona sexual de nuestro cuerpo, habría personas que al ser tocadas, reaccionarían positivamente, y el jóven dejaría de repetir la conducta.

Nuestro enfoque incluye la totalidad del contexto social y familiar, pués es en la interacción social donde se tejen la “normalidad o anormalidad de persona con discapacidad mental”.
Como se dijo ; las personas con discapacidad mental, atraviesan todas las fases del desarrollo psicosexual, aunque experimentando mayor dificultad que lo normal, para abandonar una fase en beneficio de la siguiente, dado que su proceso evolutivo es más lento. Debido a las frecuentes inhibiciones de los padres, docentes y profesionales de la salud, muchas personas discapacitadas no tienen las habilidades psicosexuales adecuadas para desarrollar relaciones afectivas, o para acceder a sus posibilidades de desarrollo psicosexual (conductas adaptativas), pues muchas veces se interfiere desde los miedos del adulto.


El desarrollo sexual en el retraso mental sigue los mismos patrones típicos:


• Exploración del cuerpo, con conductas masturbatorias, o mejor dicho de autoestimulación.

• Exploración de otro cuerpo (del mismo o distinto sexo), en la elección de pares afectivo.

Luego de la toma de conciencia de la capacidad orgásmica y por lo tanto, la adquisición de una intencionalidad “adulta” en un futuro, se presentara:

• Exploración del cuerpo con técnicas de manipulación de
genitales (masturbación).
• Exploración de otros cuerpos en la elección de pares sexuales.

Cada nivel de retardo mental accederá a una parte del proceso detallado.

Independientemente del nivel de desarrollo psicosexual al que acceda cada individuo, debemos revalorizar en todos los casos a las personas con discapacidad mental como seres sexuados como cualquier otro, con necesidades sexuales y afectivas, respetando sus espacios de intimidad; constituyendo la afectividad uno de los grandes canales por el que pueden expresarla, procurando que los miedos sociales no sean un obstáculo para su acceso.
Las experiencias del niño o el adolescente con deficiencia mental en la esfera de la sexualidad son un dispositivo estimulador del desarrollo de su persona.

La posibilidad de REINVENTAR la actividad sexual existe y es posible. Las vidas sexuales de las personas con discapacidad mental pueden ser tan felices o tan tristes como las de cualquiera.
Las limitaciones fìsicas o mentales pueden dificultar determinadas pràcticas sexuales, pero ni màs ni menos que los prejuicios; las incomodidades domèsticas o los trastornos circunstanciales que afectan a todo el mundo.

Los deficientes mentales son seres humanos dotados de sexualidad y tienen derecho a la expresión de la misma. La sexualidad como forma de ser en el mundo y estar con los otros existe también en la persona con deficiencia mental
De acuerdo con Amor (1995) las dimensiones comprendidas en la sexualidad serán las siguientes:
A). Dimensión biológica: la sexualidad como pulsión. El comportamiento sexual humano es generado desde las fuerzas vitales de las pulsiones biológicas y en su realización toma una importancia decisiva el principio biológico. En esta línea, la sexualidad tiene un claro sentido procreativo; pero no es el único: existe una posible y válida separación entre la función unitiva y la procreativa. La sexualidad es también fuente de placer, en toda la plenitud y extensión del término.
Un ejemplo de esta dimensión biológica es señalado por Torices (1997), quien menciona que las personas con retraso mental entre ligero y profundo, manifiestan algunas peculiaridades en su desarrollo sexual. Ellos experimentan sus necesidades sexuales de alguna manera, que no es claramente comprendida por los que lo rodean. La masturbación es una de las principales conductas del chico con retraso mental que impresionan a familiares, educadores y otros adultos. En torno a este evento del desarrollo sexual se tejen muchas confusiones y prejuicios. La autoestimulación que existe en forma variada en niños con retraso no significa necesariamente una conducta erótica, sino una necesidad de estimulación interoceptiva. Sin embargo, en ocasiones existe una marcada dependencia del chico con retraso hacia los adultos, lo que no sólo demora el conocimiento de su propio cuerpo, sino que posiblemente éste se encuentre mucho menos erotizado que el de sus coetáneos, todo esto puede ocurrir porque los adultos hayan estimulado menos o hasta rechazado este aspecto de su persona.

B): Dimensión psicológica: la sexualidad como fuerza integradora y como clave hermeneútica del Yo. El comportamiento sexual es un comportamiento vivenciado y hecho conducta humana; no es sólo una necesidad, es también un deseo. Como todo en el hombre, posee una progresión madurativa, con unos grandes momentos:
*Sexualidad infantil.
*Sexualidad adolescente.
*Sexualidad juvenil.
*Sexualidad madura.

La sexualidad es una fuerza edificante del "Yo"; además, la sexualidad es una forma expresiva privilegiada de la persona.
Los adolescentes y jóvenes con retraso mental ligero o moderado pueden desarrollar aunque en forma rudimentaria, las instancias reguladoras de su personalidad,incluyendo los aspectos de identidad de género y su comportamiento de acuerdo con el rol genérico esperado. Su comportamiento moral puede mantenerse a nivel de normas y estereotipos adquiridos a su peculiar ritmo de aprendizaje social que, al menos se reduce a normas morales comprendidas a nivel concreto, sin otra generalización en un sistema de valores.
Pero además los chicos con retraso mental ligero pueden lograr en su juventud una autovaloración de sus personas en diversas cualidades de su esfera sexual, una motivación consciente hacia la vida sexual, una representación concreta de sus comportamientos sexuales y de ideales sexuales, en fin, una conciencia concreta de su identidad de género y del rol de género que desempeñan en diferentes situaciones.

C). Dimensión existencial: la sexualidad como forma de la existencia personal. El hombre es un ser sexuado: la sexualidad es una estructura conformadora de la existencia humana. La sexualidad permite el encuentro con los demás.
Torices ;menciona que "un joven o un adulto con retraso mental ligero o hasta moderado, tiene un proceso de representación de su propia sexualidad, de su comporamiento, de sus atracciones, que si bien es menos generalizado que el de un coetáneo no retrasado, resulta tan movilizador como el de cualquier otra persona". Algunos adolescentes o jóvenes con deficiencia mental pueden sufrir debido a diversas fallas en su educación, algún trastorno emocional que altere su comportamiento en general, y por tanto, su esfera sexual.

Dado que todos/as somos personas sexuadas que experimentamos diferentes sentimientos, ya que sentimos de diferente manera y vivimos nuestra sexualidad de acuerdo con la educación que hemos recibido, es indudable que las diferencias en creencias, formas de ser, modo de relacionarse, gustos y preferencias en los deficientes mentales puede explicarse mas por las dimensiones psicológicas y existenciales que por las biológicas.



CUADRO DE DESARROLLO PSICOSEXUAL POR GRADO DE DISCAPACIDAD MENTAL.

Aspectos generales.


PROFUNDO: tienen mayores impulsos a gratificarse durante la edad puberal, sólo a través de la estimulación de su propio cuerpo. El comportamiento sexual se limita a la masturbación, la cual toma a menudo un carácter repetitivo que se puede comparar con las actividades estereotipadas que pueden significar incluso formar de autoestimutilación rítmica. Se pueden observar casos de masturbación a veces en alternancia con comportamientos auto y heteroagresivos, como reacciones ante situaciones de frustración. Este hecho entorpece su proceso de descentración de la sexualidad, limita la expresión de la misma y la circunscribe a un autoerotismo rígido, a la satisfacción de sus impulsos sin considerar normas o valores morales y a la expresión de dicha sexualidad de modo semejante a las primeras etapas del desarrollo infantil, es decir, caracterizada por la espontaneidad e impulsividad.

El discapacitado profundo está sometido a un estado de tensión que se eleva a un grado de intolerancia tal, que la masturbación, al igual que la automutilación, cumple la función de procurar alivio, así como un medio de descargar la violencia.
Aparecen caracteres sexuales secundarios. Son limitadas las posibilidades de implementar la educación sexual. No tienen posibilidades de acceder a una relación coital por propia decisión y por lo tanto acceder a una vida reproductiva.



SEVERO: son limitadas las posibilidades de implementar una educación sexual, logran la gratificación por su propio cuerpo, con objetos y con el cuerpo de aquellos con los que está ligado afectivamente. Es frecuente la masturbación con sus manos o friccionarse con distintos objetos. No tienen posibilidades de acceder a una relación coital y por lo tanto a la vida reproductiva.


MODERADO: atraviesan las distintas etapas psicosexuales, por lo tanto erogenizan la totalidad de su cuerpo. Reconocen el placer a través de las figuras afectivas y buscan la gratificación corporal por medio de la repetición de situaciones similares. Realizan exploraciones en su propio cuerpo, lo que les permite descubrir zonas más placenteras y descubrir las diferencias anatómicas entre los sexos. A través de los juegos sexuales pueden comprender los roles femeninos y masculinos. Pueden acceder a la comprensión de su propia intimidad y el respeto por la intimidad de los otros. Pueden elegir compañero/a, con quien desean compartir contactos corporales de exploración. Durante la pubertad, aparecen los caracteres sexuales secundarios, por lo que se incrementa la búsqueda de gratificación. Debido a su edad mental, se encuentran en un estadío inferior, por lo que logran la gratificación por medio de la masturbación. No buscan por propia iniciativa la relación coital.




LEVES: pueden acceder a la toma de conciencia de las posibilidades sexuales y la capacidad orgásmica. Los jóvenes se manifiestan a través de la masturbación con objetos concretos como el reconocimiento corporal, la fantasía de una relación sexual y la búsqueda de placer. Muchas veces llegan a la definición de la orientación sexual y eligen una pareja con intereses afectivos y sexuales, incluida la actividad coital. Pueden acceder por propia decisión a la vida reproductiva.

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