24 septiembre 2010

"Discapacidad y desfiguración VS. Atractivo físico"

Auto concepto en la seducción.
"Tu percepción determina tu realidad".



Hoy voy a tocar un tema bastante delicado y que tiene que ver con el auto concepto en la seducción. Ha sido un tópico que he eludido bastante, porque es muy complicado de abordar, en la medida en que es una situación muy real, que está presente en una buena parte de la población y porque se vincula a emociones muy fuertes.
Y te voy a poner dos casos para que entremos en contexto y entiendas el complique del asunto.
Caso 1: Llega un hombre a mi consulta, 34 años, con el rostro parcialmente cicatrizado por quemaduras, con poco cabello y por ende, con una notoria desfiguración. Me dice que está así también en algunas partes de su cuerpo por un accidente cuando tenía 4 años. ¿Por qué llega a mi consulta? Pues bien, este hombre ha llegado a un punto en el cual no puede más, es virgen, sus amigas se retiran cuando saben que él desea algo más con ella. Incluso, él mismo no acepta su propia imagen, no puede trabajar en ninguna empresa (por temas de discriminación) y a duras penas puede salir a la calle. Aunque se ha acostumbrado a las burlas y comentarios de niños y personas insensibles, me decía algo que me impactaba “por más que las personas hablen de la belleza interior ninguna mujer quiere ser la novia de Freddie Kruger.”
Bastante cruel, toca las emociones, pero ante eso ¿uno qué dice? Es decir, seamos honestos, la apariencia física es importante en proceso de encontrar pareja, de seducir, es fundamental en la manera en que nos percibimos y en la manera en que los otros nos perciben. Esas son las reglas, incluso buscamos rasgos de simetría de forma inconsciente en las parejas potenciales, es algo que viene en nuestra programación genética.
Pero sigamos con otro caso.
Caso 2: Una mujer (sí, también asesoro mujeres) llega a mi consultorio. Es una mujer atractiva, sin embargo al ofrecerle mi mano veo que ella no tiene manos para saludarme. La pregunta de esta mujer es clara: ¿Es posible pasar por encima de mi discapacidad y acceder a una vida emocional plena con una pareja? Y me cuenta algo parecido a la historia del caso 1, rechazos, los hombres son sus eternos amigos pero a la hora de confesar sus sentimientos o huyen de ella o en una situación casi lastimera su amistad deriva en compasión. Solo tiene en sus amigas algo de consuelo y amistades que la miran por encima de sus limitaciones. Ella está en una empresa donde se le ha permitido trabajar a pesar de su discapacidad pero se encuentra sola y tampoco puede estar feliz cuando sabe que su limitación la aleja de oportunidades potenciales.
Bien, probablemente tu caso sea cercano, pero también probablemente tengas algún tipo de discapacidad, de deformidad, o algo en tu apariencia física que no permite que las personas se acerquen a ti de una forma íntima. Recuerdo un caso de un paciente virtual que tuve, era español, y sufría una condición que hacía que sudara en cantidades industriales, se llama hiperhidrosis, y hace que literalmente se bañen en sudor a diario, lo cual genera emociones de asco y repulsión en muchas personas con cosas tan sencillas como darle la mano.
Hay cosas reversibles, hay otras cuantas irreversibles. Algunos han llegado a mí con tartamudez, con limitaciones auditivas, escuchando sólo por un audífono en su oído. Y llegan con la misma historia, una enorme soledad y sucesivos rechazos de personas que aunque los quieren no pueden pasar por encima de la apariencia para construir una relación de pareja. ¿A quién culpar? Bueno, aunque se encuentren culpables la apariencia tal como es continuará siendo así, nada la va a cambiar, o al menos la tecnología y los medios económicos no permiten que una persona rehaga su cara, sus manos, su visión, su oído, sus piernas.
Ante esas realidades siempre pienso que también existen personas que se han limitado porque aunque no tengan una discapacidad física ni algún grado de deformidad o desfiguración sienten que su apariencia no va de acuerdo a los cánones de lo aceptado socialmente como atractivo. Y quiero hacer énfasis en eso lo aceptado socialmente y entonces proceden a vivir sus vidas basados en lamentarse por lo que tienen y anhelar, algunos amargamente, lo que no tienen.
Algo de lo que admiro de las personas que han llegado a mí con los casos citados es su enorme empuje, una fuerza interior que los ha llevado a estudiar, a prepararse, a sacar por todo lado ese ser interior que su apariencia física no logra mostrar.
Y mi reflexión va a que el tema de la seducción a veces no lo abordamos como es. Es necesario tomar un momento y apreciar que este camino es fundamentalmente sobre lo interno, y también el tema de la seducción gira en torno a cómo nuestra cultura y nuestra sociedad y nuestra naturaleza ha aprendido a valorar el atractivo, la belleza, la fealdad como categorías que incluso favorecen la discriminación y la aceptación
Y hablemos de dos hechos claros: la aceptación, privilegios y favoritismos que suscitan las personas físicamente atractivas (aunque también, para ser justos, despiertan sospechas por que muchas veces se generaliza que no hacen méritos intelectuales por tener lo que tienen). En contraparte el rechazo que sufren personas por su físico (por ser muy bajos, por ser muy gordos, por tener granos en la cara, etc, etc, etc) y que van desde pequeños rechazos afectivos hasta rechazos laborales o incluso prejuicios.
Viendo estos casos, que hay muchos, de diversos grados de poco atractivo físico o “fealdad” (que aunque suene inapropiado es una categoría usada para describir la falta de belleza) uno se pregunta si frecuentemente hablamos sólo para una parte de la población, y no estamos abordando el tema de la aceptación de la propia apariencia y la búsqueda de recursos para afrontar o superar las limitaciones.
Y en estos tiempos, pensaba yo en un mito que tiene popular aceptación pero que en la vida real no funciona. Y me refiero al relato de “la bella y la bestia”, una mujer bella que descubre la belleza interior de un ser monstruoso (que ha perdido su belleza por algún evento pero que luego la recupera). Un relato que raras veces sucede, en el sentido en que son pocas las personas que negocian el atractivo físico de una pareja potencial (no buscan al hombre/mujer perfecto(a) pero sí a un hombre/mujer con no tantas imperfecciones físicas).
Admito que en seducción es muy importante algo que se denomina “la estética” o el criterio que tengamos del gusto/disgusto y lo que dentro de nuestro sentido “estético” podamos permitir sin que nos abrume. Muchas personas no pueden soportar un diente torcido, una calvicie, un lunar, otros son más flexibles, otros valoran otras cosas como los valores personales, la independencia, la protección por encima de ciertos atributos. Para la gran mayoría (y yo me incluyo) hay cosas que el sentido estético (cultivado de forma personal y heredado evolutivamente por antepasados milenarios que escogían pareja buscando en su atractivo físico pistas de salud genética) no nos permite y en eso es clara la injusticia que el sistema de selección de pareja (el mismo sistema de cortejo y seducción) tiene en sí mismo.
En otras palabras, la naturaleza del cortejo y selección de pareja ha sido diseñada para escoger lo vistoso, lo bueno, lo agradable, lo saludable y descartar lo limitado, lo enfermo, lo incompleto. Esas son las reglas del juego y como he dicho mil veces hay que jugar con lo que uno tiene a mano.
Y eso es justamente lo que hacen las personas con limitaciones y con notable poco atractivo: suplir la desaprobación social a la que constantemente son sometidos con otras herramientas: buen humor, estudios, apego a la espiritualidad, lectura. Un mecanismo descrito por Freud y definido como compensación, algo de lo que carezco lo suplo con otras cosas. Y ese, básicamente es el mecanismo que impulsa a muchos de los que carecen de algo: dinero, atractivo, o lo que sea y que nos lleva a avanzar, leer y buscar presentar “una mejor cara” que la tienen.
Me acuerdo de una película que me impactó bastante, se llamaba “Mar Adentro” y era la historia de un hombre que quedó parapléjico (solo podía mover del cuello para arriba) y logró establecer un proceso de seducción sobre una mujer, la cual se enamoró de él e incluso le ayudó a un propósito de difícil aceptación: ayudarlo a morir. El punto es: hay un punto donde las personas pueden llegar a reconocer rasgos atractivos (interiores) de personas sin atractivo físico pero llega un punto donde si la cosa tiene perspectiva de pasar a un plano intimo y físico (sexo, besos, etc) las personas se echan para atrás. ¿Qué es entonces lo estas personas construyen? Una seducción idealista, donde existe la admiración, incluso la sensación de atracción y conexión pero la imposibilidad de transformar eso en deseo físico, sexual, íntimo hacia la persona. ¿La razón? El sentido “estético” no permite llegar a ese punto.
Recuerdo otra película: se llama “Cadena de favores” y muestra cómo una mujer acepta como pareja a un hombre desfigurado. No es fácil el tema. Es necesario encontrar personas con condiciones para llevar una relación restándole importancia al factor físico, y eso no es fácil porque representa un desafío al sentido estético natural como al condicionamiento cultural que nos invita a aprobar lo atractivo y rechazar lo carente de atractivo.
¿Cuál son los principales problemas que yo he encontrado en casos como los que describo? Que independientemente del nivel de discapacidad o limitación tienden a idealizar a las personas, y las ponen en un pedestal cargándolos de una responsabilidad: ser la persona “especial” que los escoja aún a pesar de sus limitaciones. Cuando no encuentran en esa persona lo que deseaban alimentan su propio nivel de rechazo (¿por qué soy así? ¿por qué me pasó esto? ¿por qué la vida es así?). Y esto hace que aunque vivan o sobrevivan sus emociones están cargadas de amargura, y buscan la compensación en otras cosas (como ya vimos arriba)
Es un hecho: hay personas con limitaciones, discapacidades o poco atractivo. Hay grados y niveles. Sin embargo hay unos en donde su nivel es netamente mental, en su mente se sienten repulsivos, desagradables, feos, horribles, y piensan “¿cómo alguien escogería estar conmigo habiendo tantos que son ‘normales’? Pues bien, he encontrado serios problemas de autoconcepto en muchos, donde sobre dimensionan ciertos atributos y se definen por ellos (“es que soy bizco”, “es que soy belfo”, “es que me quedé calvo a los 18 años”, “es que tengo una nariz horrible”, “es que soy muy bajito”, “es que soy muy alto”, “es que soy obeso”). En estos casos digo algo y es que tu percepción determina tu realidad. Pues bien, tendría muchas historias de personas que han superado su autoconcepto y se han podido proyectar y definir por algo más que su “defecto” o “limitación”, y que han dejado a un lado su excusa secreta (eso que a diario se repiten para justificarse su fracaso), pero también te podría contar muchas historias, quizá la tuya propia, donde las personas simplemente viven con su amargura, con su frustración, envidiando a otros, culpando a otros y durmiéndose en las noches deseando morir o lamentándose de su existencia.
Nadie en seducción escribe sobre esto, probablemente es porque no les importa, o porque hablamos de una minoría, pero las percepciones y creencias de limitaciones y atractivo son algo que está en la gran mayoría y que ataca directamente la forma en que se ven, en el aprecio y estima que se tienen y en lo que proyectan hacia los demás y hacia las mujeres.
La seducción que usualmente es propagada poco toca el tema de la realización personal a pesar de las limitaciones (con las cuales muchos y muchas luchan día a día al verse al espejo o al sentir la mirada de otros). Y es ¿qué es una persona más allá de su nombre, de su apariencia? ¿Con qué nos quedamos cuando existe una limitación real? Pues bien, con eso he trabajado con los clientes que llegan a mí, en muchos casos mi labor es mostrarles que su limitación es sólo mental, que no existe en la realidad, que ha sobre dimensionado un atributo olvidando otros que son armónicos, en otros casos les muestro la posibilidad de construir un proyecto de vida, la posibilidad de construir una autoimagen independiente de la lucha día a día con el espejo, siendo realista pero a la vez valorando cosas trascendentales como la vida, el aire, la presencia de otros cuyo sentimiento es genuino, trabajo con ellos en la aceptación de su apariencia, en la aceptación de los otros que pueden causar dolor y generando recursos para sanar las heridas viejas y no permitirse nuevamente ser heridos.
El punto y la reflexión es ¿qué es aquello que en tu limitación (real o imaginada) puedes controlar? Y ¿qué es aquello que tienes a la mano? En esas respuestas esta la herramienta que puedes usar para orientarte hacia delante, para mirar a la cara a las personas y aceptar incluso tu juicio sobre ti. En relacionarte con las mujeres sin idealizar, sin avergonzarte de lo que te sucede, en eso trabajo y bueno, quería escribir sobre esto porque también es interesante saber qué piensan sobre algo en lo que uno pocas veces piensa a menos que lo viva en carne propia.
Que comience la cacería!
Hasta la próxima!
Desde: "Blog Estrategia de la seducción"

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