23 septiembre 2010

El papel mitológico del sufrimiento: el dolor de ya no ser el hijo deseado"


"LOS BIENAVENTURADOS".

PAPEL MITOLÓGICO
DEL SUFRIMIENTO.

Silvina Peirano


El sufrimiento, llamado por Campbell “lo grave y lo constante”, resulta ser un tema central de la mitología clásica. “La causa secreta de todo sufrimiento -decía- es la mortalidad misma, que es la condición primordial de la vida; no se puede negar si se quiere afirmar la vida”.

Igjugarjuk, chamán de los caribú, una tribu al norte de Canadá, predicaba a los visitantes que “la única y verdadera sabiduría vive lejos de los hombres, en la gran soledad, y sólo puede obtenerse mediante el sufrimiento. Unicamente la privación y el sufrimiento abren la mente a todo lo que permanece oculto para los demás”.

¿Cuál es el paradigma que se construyó a lo largo de la historia para justificar el sufrimiento de la persona con discapacidad?. ¿Cuáles son las raíces por las cuales se pretende edificar una explicación ante la discapacidad y su manera de sobrellevarla?.
Veremos como, a través de los tiempo y las diversas culturas, aparecen conceptos similares como castigo y pecado. Somos castigados porque hemos cometido pecados contra nuestro Dios. Entonces, ese Dios toma la vida de una persona o un pueblo para hacerlo mártir; lo que es aceptado por la mayoría de las culturas como un privilegio.
Es por medio del sufrimiento, que se concederá una vida eterna en el cielo. Sufrir en la tierra para lograr ese otro mundo infinitamente mejor que aguarda a los mártires. Con el tiempo, el concepto de martirio se secularizó.
Vale la pena dar la vida por el pueblo, el amigo o el hijo. Esta es una de las mejores respuestas que los padres de niños discapacitados han encontrado para mitigar el sufrimiento ante el hijo no esperado: “es una prueba divina que deben enfrentar y sobrellevar con alegría, para ser recompensados en el futuro”.

Antonovsky desarrollò el “sentido de coherencia”, con el que investiga la capacidad humana de soportar el sufrimiento y mantener una sensaciòn de integridad personal y esperanza. Las tres caracterìsticas del sentido de coherencia son, segùn el autor :
• Capacidad de comprensiòn ; la capacidad de estructurar los sentimientos dolorososo en algùn patròn comprensible.
• Capacidad de control : la disponibiliodad y utilizaciòn de recursos para enfrentarse a la aflicciòn.
• Capacidad de encontrar un sentido : la sensaciòn de poder sacar algo positivo del hecho de vivir con dificultades.



EL TRIUNFO DE LOS DEBILES EN LA RELIGION.

“La sangre de los mártires
es simiente de cristianos”.
Tertuliano.

Fueron los perseguidores del cristianismos quienes, en la persecución ; ofrecieron la mejor propaganda, mediante la pedagogía del ejemplo: el testimonio de la sangre se revela en los mártires y su sufrimiento.
La sangre ha representado, a lo largo de la historia universal, una verdadera muestra de valor, identidad personal y social, status, etc. Así lo demuestran los diversos ritos universales:
Los manitú, antiguos degolladores de cabezas, aún practican numerosos rituales que evocan tal práctica. Si algún hombre muriese durante los mismos, su sangre no habrá sido en vano: purificará la tierra garantizando una provechosa cosecha.
En la Biblia cristiana podemos encontrar que la sangre de Cristo se convirtió en vino gracias a su omnipotencia divina, y fue la última acción de gracias con que finalizó el principal rito de la última cena. La copa de la nueva alianza, que constituye la sangre de Jesús, no es una mera conmemoración, sino un verdadero sacrificio que participa del de la cruz: la sangre se derrama por todos los hombres y sus pecados perdonados.


LA LEPRA COMO SIGNO DE DISCRIMINACION.
A modo de ejemplo de persecución de los débiles en la historia humana universal, citaremos la situación de aquellos que padecían lepra, y las referencias al respecto que podemos hallar en la Biblia cristiana.

La lepra, enfermedad tremenda y contagiosa, exigía que se apartara al enfermo de la comunidad. El leproso era impuro, es decir, no podía participar de la vida pública y religiosa.
En un tiempo en que las desgracias eran reputadas como castigo de Dios, la lepra pasaba a ser un signo de maldición divina.
Los sacrificios para la purificación del leproso correspondían a la cultura popular antigua. El pecado misterioso que había ocasionado la lepra se traspasaba a los pájaros. Uno de los animales era muerto y el otro se soltaba, procurando que se llevara lejos el pecado disuelto en la sangre del pájaro muerto.
Los sacerdotes tenían entre sus obligaciones la de diagnosticar la lepra, prescribir la reclusión del enfermo, certificar la curación y concederle que retornara a su casa.

Ley referente a la lepra: “Yavé habló a Moisés y a Arón, diciendo: cuando uno tenga en su piel tumor, erupción o mancha blanca y se forme en su piel como una llaga de lepra, será llevado ante el sacerdote. El sacerdote examinará la llaga y si lo ha comprobado lo declarará impuro”.

Fábula de Manethón: “En tiempos muy antiguos, había en Egipto gran número de leprosos y aquejados de otras repulsivas dolencias, tales como roña y sarna perruna. Consultado un sabio adivino por el rey, el oráculo respondió: debe limpiarse al país de leprosos e inmundos. En vista de ello, el rey envió a ochenta mil leprosos a trabajar a las canteras. Ellos, sin embargo, al mando de un sacerdote llamado Moisés, impusieron un dominio en Egipto.

El leproso: “El afectado por la lepra llevará vestidos rasgados, se cubrirá hasta el bigote e irá despeinado gritando: impuro, impuro. Es impuro y habitará solo, fuera del campamento tendrá morada”.
Levítico XIII.


LA LEY DE LA SANGRE.
La matanza, mortificación, mutilación, denigración y abandono de los niños discapacitados, ha pasado a ser un hecho de observación evidente a través de la historia universal, por lo que la aproximación a dicha problemática debe iniciarse con el descubrimiento de la negación colectiva que pesa sobre tan reiterado fenómeno.

Las agresiones, parciales o totales, inflingidas por los propios padres a sus hijos, son universales y se presentan en todos los grupos sociales, tanto en los primitivos como en los contemporáneos.
Todos hemos estudiado u oído hablar alguna vez de los antiguos rituales de matanza de niños, como método para mejorar las cosechas; impregnando su sangre en la tierra, para aplacar a los dioses o para ganar una guerra
Las investigaciones arqueológicas demuestran que, prácticamente en todas las fundaciones de pueblos o ciudades, se encuentran restos de niños sacrificados como forma de agradar a los Dioses y garantizar la supervivencia del pueblo.


La expresión final de Cristo en la cruz: “Padre mío, padre mío, por qué me has abandonado”, reflejan el dolor de todos los hijos de la humanidad. La cruz como símbolo del sentido del dolor, ha unido a un sin número de personas que han encontrado justificación a sus tribulaciones.


EL DOLOR Y SUS FUNCIONES.
El dolor parece ser la experiencia dramática del sufrimiento.

Muchos padres de discapacitados relatan tener el dolor a modo de compañero común. Desde el nacimiento del hijo, se precipitan las dudas sobre el significado de esa vida signada por la pena.

El dolor es en sí mismo solitario, sin embargo ; presenta una paradoja, el grito de dolor de una persona, puede despertar en otra, el impulso de ayudar al doliente. De este modo, el dolor es también un medio para atraer el dominio de la atención social. Una persona dolorida podría intentar explicarle a otra la naturaleza de su pena, sin ser comprendida por ésta última, no padecerla. Sin embargo, se puede intentar superar la soledad de algún modo.
La ceguera que provoca el dolor respecto del mundo exterior, exige interpretación y es de difícil comprensión. El dolor como carga resulta tanático; de no lograrse revertir dicho impulso hacia algo que produzca vida y movimiento.



EL DOLOR DE YA NO SER...EL HIJO DESEADO.
Intentemos imaginar, por un momento, el dolor y el sufrimiento de los padres de niños con discapacidad.
A menudo, como docentes especiales, presenciamos situaciones que involucran a padres e hijos; las cuales tildamos de incorrectas desde nuestro “saber” profesional.
La difícil tarea de establecer los limites a los niños- tan requeridos desde los maestros hacia los padres-, en ocasiones nos muestra vulnerables a nosotros mismos. La lista de “consejos e indicaciones” suele ser interminable: “su hijo necesita ser más independiente, déjelo que haga las cosas sólo”, “no acepta límites porque en casa no los tiene”, y tantas otras frases que con omnipotencia repetimos.

¿Pueden estos padres, desde el dolor que los envuelve, comprender los alcances de nuestro discurso?.
Como personas, como docentes especiales, debemos ayudar y contener a los padres en los momentos más duros, tarea para la cual ; no siempre nos encontramos capacitados.
Resultará entonces un buen marco de contención, el acompañar a los padres desde nuestras propias limitaciones hacia la superación del dolor por el dolor mismo. Sabemos que la pena es una de las sensaciones primarias que acompañan a estas personas, en ocasiones por encontrarse en la más absoluta soledad, frente a su hijo enfermo.

Proponerles recorrer nuevos caminos junto a sus hijos, tomar conciencia de sus propios tiempos de adaptación, mostrarles un hijo con capacidades diferentes - hasta ahora no descubiertas -, arbitrar los medios para que se contacten con grupos de padres con iguales dificultades, significará acompañarlos en el aprehender sus propios roles, lejos de las exigencias de ser “los héroes que todos necesitamos”.


Silvina Peirano.

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