20 septiembre 2010

“Impuros, patològicos y especiales".



El control social de la discapacidad.
Prof. Silvina Peirano.


La concepciòn religiosa de la discapacidad, de la que nos habla Miles (1995), nos remite en la cultura judeocristiana, al antiguo testamento, donde el mensaje bìblico sobre la discapacidad se formula en clave de impureza, como castigo divino. En el Levìtico puede leerse:

“Yavè hablò a Moisès, diciendo: “Habla a Aròn y dile: Ninguno de tu estirpe segùn sus generaciones que tenga una deformidad corporal, se acercarà a ofrecerle el pan a tu Dios. Ninguno deforme se acercarà, ni ciego, ni cojo, ni mutilado, ni monstruoso, ni quebrado de pie o de mano, ni jorobado, ni enano, ni bisojo, ni tiñosos, ni hernioso. Ninguno de la estirpe de Aròn que tenga deformidad se acercarà para ofrecer las combustiones de Yavè; el defectuoso, no se acercarà a ofrecer el pan de su Dios, podrà comer el pan de su Dios, lo santìsimo y lo santo, màs no entrar detràs del velo, ni acercarse al altar, porque tiene defecto y no debe contaminar mi santuario” Levìtico 21,16-23. “Leyes acerca de la pureza habitual de los sacerdotes”.

Para Claude Viel, la mentalidad bìblica es “determinista”, ya que el mal fìsico proviene del mal moral. Si la “tara” se asocia al pecado, significa que el mal està relacionado con el hombre, no con Dios.
La prohibiciòn se rompe con Jesùs de Nazaret, que declara que los enfermos, los discapacitados y los pobres, seràn los primeros en el reino de Dios, porque lo que importa es la pureza del espìritu.

Durante La Edad Media una especie de tolerencia mezclada con algo de fatalidad e integraciòn indiferente preside la relaciòn con la desviaciòn fìsica. Contra las anormalidades no hay enfrentamientos, terror ni tratamiento, sòlo hay oportunidad de hacer el bien. Pobres y enfermos se confunden al final del Medioevo, sòlo los leprosos forman un mundo a parte:

“En la sociedad medieval, la discriminaciòn contra “los contrahechos” o “estropeados” se manifestaba brindàndoles la mendicidad como ùnico recurso de subsistencia. De entre ellos, los ciegos disfrutaban de un status especial porque la ceguera impedìa màs que otras enfermedades su participaciòn en cualquiera de los oficios de la època. Ademàs, era el mendigo por excelencia porque su enfermedad provocaba màs compasiòn que otras que, como la lepra, antes que compasiòn despertaban repulsiòn. (Garvìa, 1997, p.31)

Los ciegos, de profesiòn mendigos, acabaron por organizarse en gremios, cofradìas y hermandades, a modo de asociaciones de ayuda mutua. Las deficiencias fìsicas, las sensoriales, la pobreza y la extranjerìa, sin ser un problema, son gestionadas de forma conjunta a travès de organizaciones hospitalarias que nutren sus arcas con las limosnas de los ricos.

Con el tiempo, los gobiernos de La Ilustraciòn y el liberanismo decimonònico, ademàs de abolir los gremios, quisieron erradicar la mendicidad. Para no dejar desamparados a los ciegos y “estropeados”, proponen su aislamiento en centros de beneficencia pùblica.
Tras el desmonoramiento del orden feudal, la sociedad liberal de la modernidad significò un retroceso para los discapacitados, puesto que se los condenò a la caridad y se los recluyò en los asilos. Pero ni habìa asilos para recogerlos, ni los discapacitados querìan ser aislados en ellos.

En el modelo de asistencia liberal, es el Estado el que se hace cargo del “pobre” De allì nace la “institucionalizaciòn” de la discapacidad : es el encuadramiento de la desviaciòn, lo que permite a la sociedad esconder y regular la miseria en el àmbito urbano.
El discurso de las asociaciones de beneficencia desde el siglo XIX, se asocia a la nociòn de discapacidad como problema mèdico. La incurabilidad reclama el socorro y la sijecciòn a regìmenes particulares de tratamiento moral. El cuerpo mèdico deviene poco a poco en en rector de las normas de vida social: vivir segùn las normas que es algo aùn vigente.

El modelo mèdico sostiene desde entonces el discurso de la discapacidad como patologìa. El modelo mèdico se centra en la deficiencia-patologìa, màs que en la persona, como corre en general en la actualidad con la relaciòn mèdico-paciente. La deficiencia hace al individuo vulnerable, dependiente y tratable de forma paternalista.


Como resultado de la hegemonìa de del discurso mèdico sobre la naturaleza de la discapacidad, durante mucho tiempo sòlo se viò como un problema, sobre todo individual. Aùn se sostiene con frecuencia el discurso de la discapacidad como “tragedia personal”.

Extraìdo de:“Discapacitados” Marta Alluè.



Veamos entonces, algunas de las “categorías míticas”en las que se han mantenido a las personas con discapacidad; a lo largo del tiempo:

DISCAPACITADO COMO:

• Ser invisible: se lo ocultó en cuevas, leprosarios, autobuses especiales, centros y escuelas especializadas; permanecían en sus casas; en la “piecita del fondo”, o en una silla en la vereda sin otra función que contemplar a los transeúntes.
• Fetiche social: numerosas tribus aborígenes integran a cualquier ser “transformado o diferente” a sus sociedades, pués creen que espanta a los espíritus malos; de allí el cuidado que les prodigan.
• Excluído y deshechado: sin poder alguno de rehabilitación o integración debido a sus limitaciones físicas: en Esparta los recién nacidos que presentaban incapacidades físicas, eran arrojados al vacío.
• Individuo diabolizado: el discapacitado visto como castigo divino de algo que él o sus padres habrían hecho en vidas anteriores.
• Bendición divina: se acepta incondicionalmente el destino de éste y su familia, pués ambos tienen una misión para cumplir. Esta figura nos remite a creencias tales como: Dios justifica el maltrato, lava las culpas, hace triunfar a los débiles, ampara a los enfermos, etc.

Enfrentarse con la discapacidad de un hijo, supone para los padres de estas personas, entre otras variables, la formulación a cerca de “el orígen, la distribución y el desarrollo del mal”. El nacimiento de un hijo discapacitado parece concretizar y resumir la suma de todos los miedos, superando el aspecto individual para insertarnos en la historia humana universal.

Estaremos entonces frente a una verdadera construcción, generalmente de índole familiar, a la que denominaremos “ley del azar”.

Una mujer, madre de un niño discapacitado, se preguntaba cómo y por qué había sido ella la elegida, elaborando a partir de su interrogante diversas teorías:
“De algún modo, yo visualizo a Dios revoloteando sobre la tierra, seleccionando sus elementos de propagación con gran cuidado y deliberación. Mientras observa, él va diciendo a sus ángeles que anoten en un gran libro: “dale a ella un hijo discapacitado”.


El ángel siente curiosidad: “Por qué a ella, Señor, que es tan feliz?.
Exactamente- sonríe Dios- , ¿Podría darle un hijo con pobrlemas a una madre que no conociera la risa?...eso sería cruel.
Pero-¿tiene paciencia?- pregunta el ángel.
Yo no quiero que tenga demasiada paciencia- responde Dios, ya que se ahogaría en un mar de desaliento y pena por sí misma. Yo la estuve observando. Ella tiene esa personalidad (conciencia de sí misma) y esa independencia que son tan raras y tan necesarias en una madre.
El chico que le voy a dar va a tener su mundo propio, ella va a tener que hacerlo vivir en el mundo exterior, y eso no será fácil”.

Estas manifestaciones constituyen un verdadero reto al equilibrio psicológico de la persona con discapacidad y de sus familias, poniendo en juego procesos tales como:

• Rol mítico de los padres, hermanos, maestros, etc. : la discapacidad es una fuente de valor y desafío, que excalta el coraje personal y familiar, pone a prueba la habilidad de los padres de superar todos los obstáculos sin ayuda, sólo con sus propios recursos.

En èsta intancia, hacemos menciòn al “mito del hèroe”, vislumbrando un rol que suelen adoptar los padres de personas con discapacidad; asì como los hermanos, por lo general, por mandato paterno/materno.

El mito del héroe es el mito más común y mejor conocido del mundo. Lo encontramos en la mitología de Grecia y Roma, en La Edad Media, en el lejano Oriente y entre las contemporáneas tribus primitivas. También aparece en nuestros sueños.

Una y otra vez se escucha el relato del nacimiento milagroso; pero humilde, del héroe. Sus primeras muestras de fuerza sobrehumana, sus luchas triunfales contra las fuerzas del mal, su debilidad ante el pecado de orgullo y su caída o rendición o el sacrificio “heroico” que desemboca en la muerte.
El mito heroico representa el esfuerzo del hombre contemporàneo por resolver el problema del crecimiento, ayudado por la ilusión de una ficción eterna.
En sentido psicológico, la imagen del héroe no debe considererse idéntica al ego propiamente dicho. Se describe mejor como los medios simbólicos por los cuales el ego se separa de los arquetipos evocados por las imágenes paternas en la infancia.
Jung ha dicho que originariamente todo ser humano tiene una sensación de totalidad, una sensación poderosa y completa del “sí-mismo”. El mito del héroe es la primera etapa en la diferenciación de la psique epro el mito no asegura que se produzca esa liberación. La figura típica del héroe agota sus fuerzas por alcanzar las metas ambicionadas, llega na triunfo aunque inmediatamente después sean castigados.

J. Campbell: “El héroe de las mil caras”

• Papel mitològico del sufrimiento: visto como un estadío mayor, reservado para un grupo de elegidos, como una prueba o bendición a través del castigo divino, que enaltece y purifica.
• Rituales compensatorios: mensajes que enfatizan la posibilidad de que exista una “curación milagrosa”, como si en realidad la condición de discapacidad en sí misma fuera demasiado desagradable o compleja, como para ser tenida en cuenta. La discapacidad desaparecerá misteriosamente; cuando finalice el tratamiento, cuando sea grande, etc.
• Ley de la compensación: los discapacitados tienen mucho amor para dar, son muy cariñosos, etc.; en compensación ante las limitaciones intelectuales o físicas. Se atribuye al niño todas las perfecciones y se niega la discapacidad, que es ignorada o minimizada.
• La discapacidad constituye el eje central de la personalidad del discapacitado y sus padres: el nacimiento del hijo discapacitado es la razón de vida de sus padres, modifica criterios, valores, creencias, etc.
• Vivencia de autoengendramiento: ligada al sentimiento de culpa de la mujer por dar a luz un individuo con discapacidad, que suele no incluir al hombre.
• Utilización de la imágen conmovedora y desamparada del discapacitado: la que se utilizó para vender al minusválido de diversas maneras ; como personaje malvado, violento y autodestructivo ; o como víctima sumisa que lucha contra lo imposible desde su extraordinaria bondad e inocencia, cargando las tintas a menudo sobre cuestiones emocionales de amargura y superación; al tiempo que se silencian problemàticas sociales y la falta de sus derechos civiles que llevan a la marginación.

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