01 octubre 2010

Maternidad, una batalla de las mujeres con discapacidad.

Por: Karent Mendoza.



Para la sociedad en general la maternidad de las mujeres con discapacidad es un tema tabú. En los países de habla hispana, apenas en la última década se ha empezado a hablar de la maternidad como un derecho reconocido para esta población, pero no ha sido un camino fácil de recorrer. 


Hoy en día hay médicos que siguen tratando de convencer a las mujeres con limitaciones físicas para que no tengan hijos, y en los servicios de salud pública incluso las regañan cuando están embarazadas o expresan su voluntad de ser madres. En el caso de mujeres con discapacidad intelectual hay una discusión aparte en la que se mezclan prejuicios sobre su capacidad para tomar la decisión de ser madres y la necesidad de que estén informadas para que no sean víctimas de abuso sexual. 

Es común que a las mujeres en silla de ruedas se les cuestione sobre el derecho a ejercer su sexualidad y sus capacidades para tener, cuidar y educar a un hijo. Incluso muchos hombres tienen la idea de que relacionarse con una mujer con discapacidad es motivo de vergüenza porque la gente pude opinar que es una perversión. 

Por acabar con estos prejuicios, desde hace un par de décadas, diversos grupos de mujeres han reunido esfuerzos para exigir el respeto a su derecho a la maternidad y a formar una familia. Existen documentos como el Manifiesto de las mujeres con discapacidad, el cual fue aprobado en Bruselas, Bélgica, el 22 de febrero de 1997 por el Foro Europeo de la Discapacidad y su Grupo de Trabajo sobre Mujer y Discapacidad. Fue presentado ante el Parlamento Europeo el 4 de diciembre de 1999. 

Este documento retoma lo establecido en las Normas Uniformes sobre Igualdad de Oportunidades para las personas con discapacidad. En el caso específico de la sexualidad, el apartado sexto, que se refiere al matrimonio, relaciones, maternidad y vida familiar, señala lo siguiente: 

“6.1. El derecho a tener una familia, relaciones, contactos sexuales, ser madre, debe garantizarse a las mujeres con discapacidad. 

6.3 Las mujeres con discapacidad deben tener acceso a métodos de planificación familiar y a la información sobre el funcionamiento sexual de su cuerpo. Ninguna mujer debe ser obligada a tener un aborto”. 

Otra de las acciones en apoyo al derecho a ejercer la maternidad tuvo lugar en Londres, cuando en la plaza Trafalgar Square, fue colocada la escultura de una mujer embarazada y con discapacidad. 

La figura esculpida en mármol representa a la artista Alison Lapper, quien nació sin brazos y con las piernas atrofiadas. Esta decisión causó polémica y hasta se puso en duda el buen gusto de la obra del escultor Marc Quinn, sin embargo para la modelo, esta escultura, “es un homenaje a la feminidad, a la discapacidad y al embarazo”. 
Escultura a Alison Lapper.
Esta batalla llegó hasta la ONU y se logró que la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad reconociera en uno de sus artículos “El respeto del hogar y la familia”. El artículo 23 establece que: “Es menester eliminar la discriminación relacionada con el matrimonio, la familia y las relaciones personales. Las personas con discapacidad disfrutarán de igualdad de oportunidades de tener relaciones sexuales e íntimas, experimentar la procreación, contraer matrimonio y fundar una familia, decidir el número y el espaciamiento de sus hijos, tener acceso a educación y medios en materia reproductiva y de planificación de la familia, y disfrutar de igualdad de derechos y responsabilidades con respecto a la tutela, el pupilaje, el régimen de fideicomiso y la adopción de niños.” 

De esta manera, la Convención ayuda al reconocimiento de estos derechos, pero sigue siendo fundamental el trabajo diario de la sociedad civil para concientizar a la sociedad. Un claro ejemplo es el Blog español Maternidad Adaptada, creado por Estrella, una mujer con discapacidad que realiza un diario sobre su embarazo “con el propósito de dar luz al tema de la maternidad vista por mujeres y hombres con discapacidad física o sensorial. Tenemos el derecho a ser padres y el deber de amar y proteger a nuestros hijos”. 

Maternidad Adaptada, hace una invitación a la sociedad en general a que viva y respete el embarazo, sin importar si hay o no una discapacidad. 

Todavía falta mucho camino por recorrer. Para muestra basta realizar una búsqueda en Internet en español con las palabras maternidad, embarazo, familia y discapacidad y normalmente, los resultados mostrados son alusivos a hijos con discapacidad pero no a las madres con discapacidad, que al menos en México, no son pocas. Según el Censo del INEGI del año 2000 hay 711 mil 842 madres con algún tipo de discapacidad. 
Si consideramos que esas estadísticas no reflejan del todo la realidad sobre esta población, estaríamos hablando de que hay muchas más mujeres en esta condición. 

Por esto, vale la pena tener presente que existe este otro frente de batalla y es importante hablar de él para fomentar una cultura de respeto por los derechos de las mujeres con discapacidad. 

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