13 noviembre 2010

"Nada Prohibido, Nada Exigido".

Ramón Ferrer Mari.
Esposo de una mujer con discapacidad motriz.


Desde mi humilde experiencia como esposo de una mujer afectada de mielo...


Dicen quienes saben más que yo, que no existen las enfermedades, sino los enfermos. Es decir, yo sólo puedo hablar de lo que conozco y no pretendo sentar cátedra ni dar lecciones a nadie.



Dicho esto "Anem per feina" que decimos los catalanes, o sea, vamos al grano: Tener relaciones sexuales, tanto si se padece mielo, otra discapacidad o se tiene buena salud, es sano, positivo y recomendable. El cuerpo humano, en general, y el de la mujer, en particular tiene una maravillosa habilidad y es la de readaptarse a las situaciones.
Toda mujer lleva escrito en su cuerpo un mapa erótico, que debe ser concienzudamente explorado, de una manera completa y sin más exclusiones que aquellas que dicta el más elemental respeto a la otra persona y que se define con la frase "Nada Prohibido, Nada Exigido".

Las zonas erógenas no sólo se circunscriben a senos y genitales: Pretender usar exclusivamente esas zonas como la puerta de acceso al placer, es un error estratégico en el que caen muchos hombres, tanto si su pareja sufre una discapacidad,como si no la padece. 
Muchas veces, y en esto las mujeres con una discapacidad lo saben muy bien, el mapa erógeno se reescribe, adaptándose a las limitaciones corporales y sensoriales de la persona. Ello implica que tenemos que descubrir las nuevas zonas sensibles, encontrando las "puertas traseras" que conducen al placer (No piensen mal, no me refiero al sexo anal).

Un ejemplo claro de "Puerta Trasera" que no se suele tomar en consideración és la exploración erógena refleja, por succión digital de las manos (Hablando en Cristiano: Chupar los dedos de las manos de la mujer, uno a uno, prestando atención en cuáles son más receptivos al placer y qué zonas reflejan o estimulan)... Nada nuevo, como ya imaginan. Y es que en la sexualidad, pasa como con la receta de la sopa de ajo: Ya lleva siglos inventada...


No quiero acabar esta reflexión, sin apelar a que la persona con discapacidad es la primera responsable de su placer: La autoexploración, en aquellos casos en que pueda practicarse, es básica para conocerse. Quien conoce su cuerpo y sus posibilidades, siempre puede enseñar a su pareja aquello que le dá placer.

Un afectuoso saludo y... a disfrutar!.



Desde el grupo de Facebook:
"GENTE CON ESPINA BIFIDA Y/O HIDROCEFALIA".


Desde "Mitología de la sexualidad especial", agradecemos la participación de Ramón, las "llamadas con voz alegre; de su esposa," y las imágenes cedidas de la boda: firme testimonio de la vida en pareja, con o sin discapacidad.

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