05 noviembre 2010

Sexualidad sin barreras.

Lejos de los estigmas sociales su realidad debe ser otra...Las personas con discapacidad tienen derecho a vivir y disfrutar plenamente de la sexualidad...



Jueves. Noche. Casi las doce. La persona al otro lado de la pantalla me discute la naturaleza del ser humano. No tengo muchas ganas de hablar. Cansado por un largo dí a y un trasnochado fin de semana, sólo tipeo una vaga respuesta, un emoticon gracioso y dibujo una sonrisa falsa que sólo Kiara, echada en la alfombra verde de mi estudio, observa.
-Y en el sexo es más complicado. Es instinto, es ganas, no sé, es de todo, escribe insistiendo por una conversación.
-Sí . Complicado.(Siempre digo eso cuando no quiero profundizar).
-¿Cómo hará un ciego o alguien en silla de ruedas?, se le ocurre a mi inquieta acompañante virtual.
Ahhhh. Mirá. El sexo en las personas con discapacidad. Nadie imagina lo que sucede. No pueden, debe ser la primera idea. Bueno ciegos y sordos, pero sillas de ruedas. “Diay ¡están fritos!”, me dijo un amigo. Pero no.
Viernes. Mañana. Margarita Murillo y yo hablamos un rato de sexo y discapacidad. Ella tiene varios años de trabajar el tema desde su espacioSexo, amor y vida.
Un persona en discapacidad ¿cómo hará? (Excuso de antemano mi poco tacto, pero me costaba mucho imaginarme el asunto, ¡vaya que somos cerrados! Cierro paréntesis.)
“Bueno el primer mito es que las personas con discapacidad no tienen sexualidad. Por eso me gusta el término personas con discapacidad. Primero son personas, por lo tanto tienen derecho a la sexualidad”, me revela esta sexóloga con mucho años de trabajar por una mentalidad sin prejuicios en cuanto se oye sexo”.
Pero entonces, ¿qué es sexualidad? No sexo, no pisar o algún otro término popular. Sexualidad... (Dígalo, no tiene nada de malo. SEXO)
Dibújemelo para ver si entiendo. Me aprendí  la definición y todo. “Sexualidad es una energí a que nos permite sentir placer en el cuerpo, y nos aumenta las sensaciones afectivas, las emociones. Entonces, al ser de las emociones, nos permite relacionarnos con el otro. Es un derecho de la persona. No me meta la discapacidad, tratemos sólo la persona”.
¿Sexo accesible?
De acuerdo. Tengo algún tiempo trabajando con personas con discapacidad. Si se hacen adecuaciones en los espacios fí sicos; ¿por qué no podrían hacer en la sexualidad? Pero el sexo no es igual a construir una rampa o un baño con agarraderas.
“Pues sí , hay que hacer ajustes, adecuaciones, para sentir, para disfrutar la energí a sexual. Pero de ahí  a que le quitemos una energí a de la salud, ese es el primer horror que cometemos en la sociedad”.
Se me viene a la mente la educación especial, las aulas de personas ciegas, el LESCO que se le enseña a los sordos. Pero ¿y el sexo? ¿Cómo se educa a las personas en esta materia?
“Educar depende de la condición. Por ejemplo, en un caso de discapacidad cognitiva se da un acercamiento progresivo para enseñar la forma en que se vive una relación coital. Y si, me van a decir ¡que vergüenza! me van a acusar de abusadora, de degenerada. Sí , yo sé que suele suceder, pero hay que ir así . En algunas discapacidades cognitivas profundas la persona no es capaz de tener relaciones sexuales coitales, entonces vamos a tratar con las fuentes de placer. Fuentes de placer en el deporte, el arte, la música, en las relaciones humanas. De ahí  aprender a tocarse, a sentir orgasmo”. Se trata de luchar contra el miedo, soltar un poco la rienda,educar al placer.
Me queda clara la falta de espacios para que las personas con discapacidad puedan disfrutar su sexualidad plena. Pero hay manera.
Me cuenta Margarita que algunas personas con discapacidad parecerí an alborotados a los ojos de la sociedad cerrada. “Lo que pasa es que tienen menos pudor y auto control, pero son igual de intensos que nosotros”.
Entonces, ¿por qué robarles su pasión? Si una persona se va a la playa con su pareja, nadie entra al cuarto a perturbar. El sudor corre, los besos nacen, el sexo crece, y el toque apasionado existirá si así  lo quieren los protagonistas. Entonces ¿cómo entrar al cuarto de la sexualidad de las personas con discapacidad? No es irrumpir, es ponerles un bombillo tenue.
“Se trata de educarlos, modificar ciertas conductas y ayudarles a controlar la expresión de su orgasmo, de su sentir placer. Sienten mucho deseo y de repente quieren tener sexo coital en la cancha de fútbol o debajo de una mesa”.
Y eso no puede ser, verdad. No es el lugar. Así  que el entrenamiento no mata el sexo, no mete en rutina el placer. Sólo lo educa, y eso es disfrutar del sexo. Recuerdo: sexualidad, placer en el cuerpo, aumento de las emociones, relacionarnos con el otro, derecho de la persona.
Viernes. Mañana. Un ratito después de citarme con Margarita. Se levanta ella. Me levanto yo. Sonrisas en cada rostro. El sexo libera, y las personas -con y sin discapacidad- tienen derecho a la libertad y el placer. Verdad tan clara como la brisa que me seca el sudor de camino a la casa.
De nuevo la pantalla. Click. Click. El messenger de nuevo. Música y hambre esta gris tarde noche.
-Hola, ¿en qué anda?, de nuevo mi inquieta acompañante virtual.
-Muy bien la sexóloga.
-¿Qué? ¿Cuál sexóloga?
-Una ahí .
Kiara me mira de nuevo desde la alfombra verde. Tiene hambre. Siempre tiene hambre.
(Estoy ausente) Las babas ya humedecen mi jeans, pero la falsedad huyó de mi incipiente sonrisa. Y Kiara lo sabe.
Sexualidad es una energía que nos permite sentir placer en el cuerpo, y nos aumenta las sensaciones afectivas, las emociones.
En ciertos casos de discapacidad cognitiva se da un acercamiento progresivo para enseñar cómo se vive una relación coital.
www.vueltaenu.co.cr

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