04 abril 2011

"El sexo de los ángeles".

Fuente: http://revistamarcapasos.com
Por: 


Otro tema tabú: la vida sexual de aquellos con alguna discapacidad física o mental. En países como España, Suecia y Dinamarca tienen programas de formación de acompañantes sexuales para personas con este tipo de deficiencias, pero en Latinoamérica, sigue siendo un asunto del que se habla bajito y a puerta cerrada. En Argentina, sin embargo, la Asociación de Mujeres Meretrices y otras organizaciones han comenzado a hacer ruido para que se desnude el tema.
“¿Ustedes no se ponen contentos cuando echan un polvo? Ellos también, señores. Y se los digo con conocimiento de causa”, exclamó hace poco en un foro una cortesana que se ha especializado en tener sexo con los “ángeles”, como llaman a quienes sufren de una discapacidad. ¿Acaso no sienten el mismo deseo que el resto de los mortales? Esta crónica inédita responde con voces y apellidos a esta pregunta.


 "Después de la medianoche, Susana Martínez se transforma en Miriam. Su lugar de trabajo es un departamento de cuatro habitaciones amontonadas en La Plata, una ciudad de la provincia de Buenos Aires atravesada por diagonales, situada a casi sesenta kilómetros de la capital argentina. (...)"


“Tuve clientes con síndrome de Down, hemipléjicos, enanos y amputados. Me asustaba con los ruidos de los que tienen discapacidad mental porque no sabía si eran de placer o de disgusto y lo tomaba como algo violento. Después me di cuenta de que es una forma de manifestar el goce. No sabés lo fuerte que es escuchar esos ruidos en una casa grande. Me ponía la piel de gallina. Son cosas que fui aprendiendo por mi cuenta. Las trabajadoras sexuales debemos educarnos para atender a las personas con discapacidad. No es un trabajo para cualquiera. Hay que hablar con ellos, hacerles caricias y darles un buen servicio”.
Para recibir capacitación y para resolver problemas de su trabajo –hostigamiento de la policía, detenciones indebidas y otras amarguras de su vida cotidiana-, Miriam se unió a la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR). Hoy, tres lustros después de la experiencia con Alberto, ella ofrece charlas en los foros sobre discapacidad que organiza la institución y es una referente entre sus compañeras e instituciones. Fue una de las trabajadoras sexuales que planteó ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) la necesidad de formar terapeutas sexuales. Al principio, la recepción fue buena pero el proyecto quedó en la nada. Para escribir esta crónica, se intentó contactar al INADI, pero nadie contestó a la pregunta sobre el plan trunco. “Sí, alguna vez hubo una idea de eso. Pero quedó en idea nomás”, dijo una funcionaria que prefirió no ser identificada.
“Tenemos que detectar qué compañeras tienen el perfil para brindar el servicio. Necesitás especializarte si lo querés hacer bien. Tienen que participar las trabajadoras sexuales, las personas con discapacidad, el Estado, los psicólogos, los sexólogos y las familias, que son las más reacias a que sus hijos tengan una vida sexual plena. Las compañeras deben saber de discapacidades, saber qué se puede hacer con quién y qué no".



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