26 agosto 2011

Sexualidad "políticamente incorrecta". Qué es lo normal?.

"A los hombres no les inquietan las cosas,
sino la visión que tienen de éstas."
                                                  Epícteto.



¿QUÉ ES LO NORMAL?
En: Sex American Style – Chicago, Playboy press, 1971)

"El Joven se quedo quieto en si silla por un momento, chupando profundamente su cigarrillo y exhalando con lenta deliberación. Mirándome rápidamente de reojo, preguntó:- “¿Soy normal?”.

Esta era la respuesta previsible a mi pregunta, y una vez más tuve que defenderme de ella: - “¿Qué significa ser normal para usted?”.

Estábamos hablando de su vida sexual, finalizando una entrevista para el Instituto de Investigación Sexual, y yo había deslizado mi pregunta final: - “¿Qué pregunta acerca del sexo desea usted que le conteste?”.

Esta había sido mi última pregunta en más de 7000 entrevistas acerca de la vida sexual de la gente durante los últimos veinte años, y la respuesta de este joven fue la típica. Con frecuencia la respuesta fue meramente una variación sobre el mismo tema: - “¿La masturbación es normal?”; - “¿La homosexualidad es normal?”; -“El contacto oral-genital es normal?”.

Cada una de estas inquietudes apunta a una de las serias preocupaciones de gran cantidad de gente en la sociedad actual: - “¿Qué constituye el comportamiento sexual normal?”. Y puesto que los tiempos no han marchitado ni las costumbres envejecido la gran variedad de comportamientos sexuales humanos, resulta imposible contestar directamente la pregunta acerca de qué constituye el comportamiento sexual normal.

Si usted es normal o no, o si usted clasifica ciertos tipos de conducta sexual como normales o no, depende de cómo usted defina la normalidad, y este es uno de los términos más confusos y terriblemente mal usados de nuestra lengua. La aproximación semántica a una definición a través del diccionario (siempre conveniente) no es una vía segura ni satisfactoria, dado que los diccionarios Standard (en lengua Inglesa) nos dan una lista de nueve definiciones para “normal”.

Las trampas que acechan a lo largo del camino de la semántica pueden ser ilustradas con un simple ejemplo extraído de la pagina 863 de la Edición Internacional del Britannica World Languaje Dictionary: -“Normal: (adj.) De acuerdo con una ley o principio establecido; conforme a un tipo standard; regular; natural… Sinónimos: común, natural, regular, típico, usual, ordinario. Aquello que es natural esta de acuerdo con la naturaleza; aquello que es normal esta de acuerdo a patrones o reglas que son observadas o consideradas que son prevalecientes en la naturaleza… El color normal del cuervo es negro, mientras que el color normal de gorrión es gris, pero ambos son igualmente naturales” La definición que aporta el Webster´s New International Dictionary no nos ilumina ni un ápice más. Por lo que todos los diccionarios revelan, deberían también decir que aquello que es normal es aquello que es normal.

La aproximación a una definición de “normal” por la vía de sus antónimos lleva a la misma confusión, desde el momento que, mientras uno podría suponer que el comportamiento sexual que no es normal debería ser nombrado como anormal, en el uso común se utilizan otros términos sin atender a restricciones mas refinadas (incluso en la jungla de la jerga psicológica y psiquiátrica) para nombrar el comportamiento sexual que no es “normal”. “Pervertido”, “desviado” y “degenerado” son nombres descriptivos usados en recintos cerrados y salas de conferencias en referencia a lo no normal, y, como todas esas palabras con una carga emocional, comportan connotaciones peyorativas, punitivas y de juicio. Por otra parte, usted debe ser “pervertido” fuera de algo, “desviado” de algo y “degenerado” desde algo – y ese algo debe ser aquello que es normal-.

Pero si bien el mal uso de los términos normal y anormal y sus sinónimos no nos abre ninguna compuerta para precisar qué tipo de comportamiento sexual es normal, las connotaciones de juicios que imputamos a esa palabras hablan volúmenes enteros acerca de las actitudes sexuales: El comportamiento sexual normal es aquel considerado “correcto” o “aceptable”, y el comportamiento sexual anormal es aquel considerado “incorrecto” o “inaceptable. La próxima pregunta lógica es: - “Qué es correcto o incorrecto de acuerdo a quién? – y al intentar una respuesta nos confrontamos con incontables batallas, algunas de las cuales se han prolongado por cientos de años, por la autoridad sobre las mentes, cuerpos y almas de los hombres.

Por cada definición de “normal” en los diccionarios contemporáneos, hay cientos de moralistas, legisladores, religiosos, doctores, reformadores, políticos, filósofos, artistas e incluso hombres de la calle – propagandistas todos, cada cual de su propia causa- que están más que deseosos de enseñarnos que es lo correcto y lo incorrecto y, por ende, que es lo normal y lo anormal. Y posiblemente casi sin excepciones, todos y cada uno de nosotros ha formado su propio juicio tácito acerca de lo correcto o incorrecto (normal y anormal) del comportamiento de nuestro vecino, de acuerdo a nuestros principios formativos, y nuestras subsecuentes experiencias y puntos de vista.

Por otra parte, dado que estamos habituados a reunir nuestros juicios dentro de amplias categorías tales como: “Que es lo normal” y “que es lo legal”, aplicando tales conceptos a nuestra definición, podríamos replantear la pregunta así: “¿Cuál es el comportamiento sexual normal de acuerdo a nuestras leyes?” o “¿Cuál es el comportamiento sexual normal de acuerdo a nuestros preceptos morales?”, y así sucesivamente. Y ahora, paradójicamente, nuestra tendencia a generalizar nos ayuda a trabajar en definiciones de la normalidad y la anormalidad mediante las cuales podemos clasificar tipos de comportamiento sexual.

Hay por lo menos cinco criterios mayores de acuerdo con los cuales podemos definir la conducta sexual como normal o anormal: estadísticas, filogenéticos, preceptos morales, ley y actitudes sociales dominantes.

- Criterio Estadístico
El concepto estadístico es aquel que usamos frecuentemente en la vida diaria sin que nos demos cuenta de ello. Cuando decimos algo como: “el vecino de al lado es de estatura normal”, o cuando nos referimos a la “altura normal” de un jugador de basketball, nuestro patrón de comparación es la altura general de la población. Decimos que ese jugador de basket es “anormal” si mide menos de dos metros, porque sobresale de entre la mayoría de la población.

Desde un punto de vista estadístico, entonces, ¿cómo nos comportamos sexualmente?. Es muy facil decir que si la mayoría de las parejas casadas tienen relaciones sexuales (coito), el coito debe ser normal entra las parejas casadas. Pero este simpático argumento circular deja sin respuesta la pregunta extremadamente importante de cómo un tipo determinado comportamiento debe ser antes de que lo podamos llamar estadísticamente normal: ¿Qué porcentaje de nuestros matrimonios deben realizar el coito antes de que podamos decir que es normal?. ¿Las tres cuartas partes de la población?; ¿la mitad?; ¿un cuarto?.

A los efectos de esta discusión, diremos que el cincuenta por ciento será suficiente para cualquier tipo de conducta sexual: mediante este límite arbitrario, si la mitad o más de la población realiza un tipo particular de actividad sexual, diremos que tal actividad es estadísticamente normal. Resulta obvio a primera vista que a través de esta definición, el coito marital es normal, pero ¿Qué sucede con otras conductas sexuales?.

Masturbación, por ejemplo: el 95% de los machos humanos y alrededor del 65% de las hembras humanas se masturban; más del 50% de los hombres casados y casi la misma cantidad de mujeres casadas se masturban. De acuerdo a nuestra definición, la masturbación es estadísticamente normal para todos.

¿Qué sucede con la homosexualidad?. Mientras que solo un tercio de los hombres y un sexto de las mujeres desarrollan una actividad homosexual manifiesta, abierta, alrededor de la mitad han tenido alguna vez relaciones homosexuales, o han sido sexualmente excitados por hombres. Para los hombres, entonces, es normal, mientras que para las mujeres no lo es.

Dado que el comportamiento sexual es influenciado por los niveles de educación, podemos suponer que algunos tipos de conducta sexual pueden aparecer como estadísticamente normales para una parte de la población pero estadísticamente anormales para otros sectores. Y así es.

La actividad buco-genital resulta ilustrativa en este sentido: entre la población de más alto nivel cultural esta actividad es común para más del cincuenta por ciento del grupo, y por lo tanto es normal por definición. Pero entre las capas menos educadas, donde los tabúes permanecen más fuertes, menos del 15% del grupo realizan esa actividad, y, para ellos, es anormal.

Anormal también para todos los sectores de la población son las relaciones de adultos con niños (paidofilia) y a violación real (distinta de la violación legal), las cuales constituyen las predilecciones sexuales de mucho menos de la mitad de nuestra población.

Finalmente, ¿Cómo nos comportamos sexualmente fuera del matrimonio?. Estadísticamente hablando, bastante más del 85% de nosotros nos entregamos a una u otra forma de coito no marital (prematrimonial, extramatrimonial o postmatrimonial).

¿Cuál es el comportamiento sexual normal?. Casi todo, de acuerdo a las estadísticas, excepto paidofilia y violación. Normal es lo que normalmente se hace.

- Criterio Filogenético
Intentemos otra aproximación a una definición de normalidad sexual.
Desde la escuela primaria en adelante, nos han metido insistentemente en nuestras cabezas que los seres humanos son una especie de animal –específicamente mamíferos- y durante el resto de nuestras vidas ciertos aforismos (“El hombre es un animal racional”) vuelven a nosotros cada vez que actuamos como si hubiéramos olvidado este hecho.

Dado que somos mamíferos, podemos preguntarnos cómo es nuestro comportamiento sexual en comparación con el de otros mamíferos; en qué medida se parece al de ellos y en que cosas difiere. Esta es la definición filogenética de normalidad sexual.

El comportamiento sexual natural de los mamíferos es nuestro probable comportamiento sexual.
Entre los mamíferos distintos de la variedad humana, la monogamia es el equivalente del estado marital, y en este sentido, como mamíferos, somos claramente anormales y antinaturales. La mayoría de los mamíferos no se comprometen con un mismo compañero por un período largo de tiempo.

Por otro lado, masturbación, homosexualidad y actividad oral genital son comunes en casi todas las especies de mamíferos; incluso las relaciones sexuales entre mamíferos de diferentes especies y entre mamíferos y objetos inanimados son más comunes de lo que popularmente se cree.

Ahora bien, ¿otros animales violan, tienen relaciones con individuos más jóvenes de su especie, tienen comportamientos sádicos?. Sí, algunos lo hacen. Entonces, por definición filogenética, prácticamente nada de lo que los hombres hacen sexualmente deja de ser parte de su naturaleza y herencia de mamíferos.

Por una razón u otra los humanos nos resistimos a reconocer cuán cerca está nuestro comportamiento sexual del de nuestros compañeros mamíferos, y uno de los argumentos mas frecuentemente empleados para poner distancia entre nosotros y los primates es que, pese a ser mamíferos, somos una clase muy especial con habilidades únicas y altamente desarrolladas para amar, para pensar y para comunicarnos.
Los que sostienen esta tesis de la exclusividad humana también argumentan que somos los únicos mamíferos que practican el coito cara a cara. Ninguno de estos argumentos es totalmente verdadero. Otros mamíferos tienen la capacidad de amar, se comunican unos con otros y tienen una cierta capacidad para pensar – y algunos primates, a veces, realizan el coito cara a cara -. La diferencia entre los humanos y otros mamíferos, entonces, es de grado y no de esencia.

- Criterio Moral
Desde el momento en que las otras tres definiciones de comportamiento sexual normal – el moral, el legal y el social – dependen de los diversos grados del código Judeo-Cristiano de valores éticos, y de los cuerpos legales que se han constituido sobre éste, será necesario que hagamos un breve repaso de sus orígenes.

La historia de la ética judeo cristiana se remonta a muchos siglos antes de Cristo, a las tribus nómades judías en el Asia occidental, cuyo código de conducta sexual era el típico de las tribus de esa región del mundo: la homosexualidad estaba permitida siempre y cuando no existiera una relación amo-sirviente o superior-subordinado entre las partes; el coito con ciertos animales estaba permitido, mientras que con algunos otros animales estaba condenado, dependiendo de las especies; la prostitución formaba parte de la ceremonia religiosa en los templos de culto; y se practicaba la poligamia.

Era un código sexual considerablemente más libre que el que los judíos desarrollaron luego de su regreso del exílio de Babilonia: en esa época el fervor nacionalista los llevó a establecer distinciones muy estrictas entre ellos y sus vecinos, Asirios, Hititas y Caldeos entre otros, no creían en Jehovah y por lo tanto eran considerados paganos por los judíos.

Exilio y nacionalismo cambiaron radicalmente las actitudes de los judíos hacia lo sexual: cualquier acto sexual que no fuera directamente conducente a la procreación era severamente condenado; el principal objetivo era el crecimiento y la sobrevivencia de la tribu. La masturbación era castigada con la muerte; los hombres tenía prohibido tocar sus genitales porque podían excitarse accidentalmente; la desnudez, homosexualidad, relaciones sexuales con animales y contactos oral-genitales, estaban condenados. En una palabra, cualquier pensamiento de que el sexo podría servir para el placer en lugar de la procreación era rechazado, y por ende, cualquier imaginativo juego sexual precoital, o variaciones en la posición del coito estaban prohibidos. Muchas de estas prohibiciones están expresas en el Antiguo Testamento en forma alegórica, frecuentemente. Como toda alegoría, éstas estaban sujetas a interpretaciones muy divergentes – como resulta evidente a partir de los escritos de los clérigos cristianos de épocas posteriores y más antisexuales -.

Puesto que la mayoría de los primeros cristianos eran judíos convertidos, el movimiento cristiano primitivo estuvo fuertemente influenciado por el riguroso código sexual judío, y fue solo mucho después en la historia que la iglesia cristiana se ablandó con respecto a ciertas cosas y sancionó elaboraciones en torno al juego sexual precoital, variaciones en la posición del coito y actividad oral-genital – claro que bajo la firme condición sobreentendida, de que el acto sexual final es el coito -.

Esta continúa siendo hoy la posición oficial de la iglesia católica. Mientras tanto muchas iglesias protestantes sostienen que el comportamiento sexual en el matrimonio no es pecaminoso, aún cuando sean actividades sexuales no coitales, pero a la vez condenan cualquier conducta sexual fuera del matrimonio. Muy recientemente algunas ramas de los protestantes han comenzado a estudiar una mayor liberalización de sus códigos sexuales, y es posible que en el futuro próximo distiendan sus rígidas distinciones entre la conducta sexual en el matrimonio y fuera de él.

- Criterio Legal
Esto nos trae de nuevo al presente, y a la pegunta de cuál es la conducta sexual normal tal como la definen los códigos morales judeo-cristianos: masturbación, homosexualidad, coito no marital, violación y paidofilia son todas conductas anormales (“incorrectas”).

El coito marital es normal (“correcto”) – con una gradación en la aceptación del juego sexual precoital, variaciones en la posición durante el coito y los contactos oral-genitales.

La tradición judeo-cristiana nos ha influenciado más allá de nuestros códigos morales sexuales, fue también la base de la Ley eclesiástica, de la cual, a su vez, deriva nuestras leyes relativas a lo sexual.

Podríamos pensar, entonces, que definiendo la conducta sexual normal como “lo que es legal” (normal), y lo que “es ilegal” (anormal) podríamos descubrir las mismas restricciones y los mismos permisos que se encuentran en el código moral.
Pero no es así. La masturbación es una excepción; no es contra la ley masturbarse, puesto que se hace en privado – pese a lo cual en dos estados de los Estados Unidos el inducir a una persona a masturbarse es clasificado como sodomía, de acuerdo a la ley -. Pero mientas la masturbación es moralmente anormal y a la vez legalmente normal, la actividad oral-genital es moralmente normal pero legalmente anormal; de hecho, la actividad oral-genital es una felonía – incluso entre marido y mujer – en todos los Estados (de EEUU) menos en Illinois y Connecticut.
Esto es algo muy significativo – es una prueba positiva de que el lugar donde uno vive determina la normalidad legal de una conducta sexual específica -. Aquello que usted puede hacer legalmente en un Estado puede ser ilegal en el de al lado, lo cual es otra manera de decir – desde el punto de vista legal – las distinciones entre normal y anormal dependen de la geografía.

Todos nuestros Estados (EEUU) tienen leyes contra el coito extramatrimonial (adulterio) y alrededor de la mitad de ellos poseen leyes contra el coito pre y post matrimonial (fornicación). Si usted se pregunta cuál es el comportamiento sexual normal de acuerdo a la ley, la respuesta será otra pregunta: - ¿Dónde vive usted?.

- Criterio Social
¿Cuál es la conducta sexual normal de acuerdo a una definición social?. En este sentido, es la conducta sexual que no hiere o causa daño a la sociedad o a sus miembros, mientras que un comportamiento sexual que provoca daño es anormal.

Sobre esta base nuestras leyes sobre sexo deberían proteger a todos los miembros de la sociedad de relaciones sexuales forzadas (violación), y debería proteger a los niños de las relaciones sexuales con adultos (paidofilia) – las dos actividades sexuales en las cuales algo más que las dos partes involucradas es afectado -.

El argumento subyacente sería que nuestras leyes están hechas para proteger a las personas y sus propiedades y no para eliminar o perpetuar – o castigar – cualquier costumbre sexual particular o privada.

A través de una definición social, entonces, la masturbación y la homosexualidad adulta, el coito no marital y los contactos oral-genital son normales, mientras que cada persona determina por si misma qué tipo de actividad sexual desea para su vida; violación y paidofilia serían definitivamente anormales.

El Instituto de Leyes Americano, al proponer un Código Penal Modelo, ha tomado esencialmente esta definición de sexualidad normal como base para sus consideraciones.

“¿Soy normal?”
“¿Qué entiende usted por normal?”. Estadísticamente, filogenéticamente, moralmente, legalmente y socialmentehemos rastreado una definición de conducta sexual normal (ver gráfico al final).

“¿Soy normal?”. Sería más fácil borrar la palabra “normal” de nuestro vocabulario antes de contestar esta pregunta. Y hacer esto tendría mayor sentido; después de todo, desde el punto de vista de la salud física y psíquica de un individuo, lo que hacemos sexualmente no es ni remotamente tan importante como nos sentimos cuando lo hacemos.

Yo – como muchos otros observadores objetivos – hemos visto casos en los que el coito marital es un acto hostil y destructivo, y otros casos en los que una relación homosexual es constructiva y plena de amor. Nuestra atención debe estar dirigida al ser humano individual y no al irrelevante, ilógico y psicológicamente dañino encasillamiento de las conductas sexuales “normales” o “anormales”. "

Deberíamos tener siempre presente este pensamiento del filósofo estoico Epicteto:

“A los hombres no les inquietan las cosas
sino las visiones que ellos tienen de éstas”



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