07 enero 2013

"Una mala mujer" que asiste sexualmente a hombres con diversidad funcional

Autora: Montse Neira. Barcelona, España
Plataforma editorial; 2011


Portada del libro
"Una mala mujer"
Montse es una mujer comprometida y sensible; activa y pro-activa por los derechos de las trabajadoras sexuales. Desde hace años, ha visibilizado como nadie su trabajo a través de su intervención en los medios y los aportes realizados en su muy reconocido blog; entre otros recursos.
En el año 2009,  Martín Mucha le realizó una entrevista  para elmundo.es, bajo el título: "Marien: asistente sexual para discapacitados, mostrándonos por primera vez el rostro y el sentir de una mujer que protagonizaba tan desconocido rol. 

En su incesante búsqueda, en el año 2011 escribe "Una mala mujer". Del libro, y con el permiso de su autora; compartimos fragmentos del capítulo "Los discapacitados", en el que Montse relata parte de su experiencia relacionada con la asistencia sexual a hombres con diversidad funcional.
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"...Empecé a atender a estas personas de manera natural.
Además de las diferencias con las personas llamadas "normales", lo que yo veía era personas a las que se las trataba como si fueran asexuadas. De esa manera descubría que hay un colectivo de personas que jamás sabrán lo que es sentir la sensualidad de un cuerpo, las caricias, los besos, y la respiración del goce, sólo por el rechazo que se tiene a diferentes grados de discapacidad...

...¿Cuántas mujeres tendrían relaciones sexuales con un hombre con la piel quemada? o que no tenga piernas, o con parálisis cerebral, o con tetraplejia, o con una fase avanzada de esa enfermedad que va consumiendo como el ELA,...
"Ciertamente, en mis inicios como puta no pensé que me encontraría con estas situaciones, pero un día surgió la ocasión y así fue como, aplicando simplemente el sentido común, decidí atenderles y, además, atenderles muy bien. 
Quería que se sintieran deseados por una mujer.

La primera persona que atendí fue un chico con síndrome de Down. Venía acompañado de su madre. Tenía veintiséis años. No voy a negarlo, lo primero que sentí fue lástima. En principio yo no tenía que atenderlo, pero la chica elegida se negó porque le daba "cosa". Así que me presenté yo voluntaria.

Mis sentimientos eran encontrados. No quería caer en la trampa de hacerlo por compasión, pero es un sentimiento que inevitablemente aparece. Quería tratarlo como a los demás, pero también sabía que era muy especial y no lo podía tratar como a los demás; él sólo quería tener sexo "normal", con una mujer que supiera entenderlo, y yo sabía que posiblemente sería la única mujer que estaría con él. Hablo de la mujer, no de la puta, porque yo no quería "hacerlo y ya está", sino que quería estar con él deseándolo y hacerle vibrar y que no se olvidara de mí.

[foto de la noticia]Todo salió muy bien. Él no paró de decirme lo guapa que era y se mostró muy cariñoso. Y, al final, su madre, que esperaba en una salita, pidió hablar conmigo a solas y me dió las gracias por haber conseguido que su hijo fuera feliz; me preguntó si seguiría en el piso, ya que de esta manera preguntaría por mí.
Mientras fui de piso en piso y de local en local me fui encontrando con diferentes clientes con discapacidad... hay que mostrar mucho tacto para saber lo que se dice, cuándo hay que reírse y cuándo no. Sobre todo, con personas que sufren discapacidades psíquicas, ya que no controlan las emociones y pueden o bien desarrollar un apego muy fuerte o bien volverse incluso agresivos...

Cuando ya me independicé, decidí que me especializaría en éste colectivo... 
Lo primero que hice fue mirar en la publicidad si se ofertaban estos servicios y vi que no. Después acudí a alguna de las escasas asociaciones que había y que me costó mucho encontrar por aquel entonces (hablo del año 1995).  Los principios fueron muy duros, tanto que estuve a punto de tirar la toalla, porque si bien algunos terapeutas educaban a los progenitores para mentalizarlos de que sus hijos/hijas tenían necesidades sexuales, las reticencias veían porque era puta. Era inevitable que pensaran: "¿Cómo va a estar mi hijo con una puta" ¿Y si le pasa una enfermedad".

Poco a poco, me fui dando a conocer  e insertando anuncios en los que especificaba: "Atiendo a personas con cualquier tipo de discapacidad".

Junto a Montse Neira
en su presentación del libro,
Barcelona; Febrero 2011.
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