29 marzo 2015

Relato: "Sexualidad en la diversidad". Mujer, sexualidades y diversidad funcional

Autora: Valeria Riveros (Chile)
riveros_valeria@hotmail 
@valeanri
Ver artículo original

Quise compartir esta historia ya que veo como nuestra sociedad se enferma día a día con prejuicios y mitos en torno a la sexualidad y la discapacidad, viendo el tema casi como un tabú o un morbo dentro de aquella mente que desea tener sexo con una persona con capacidades diferentes, embargando el deseo y la pasión de estigmas de producto del desconocimiento del significado de vivir la discapacidad.

Ser una mujer con diversidad funcional implica ser objeto de infinidad de barreras y cadenas impuestas socialmente, entre ellas el tema sexual. Es como si sentir el morbo del deseo carnal te pusiera en un escenario donde todos se sienten con el derecho a opinar y decidir por ti, hasta el hecho de cuestionar el proyecto de ser madre, como si fuera una idea fuera de sí, una locura de una mente utópica. Pero ¿por qué no tener el proyecto de ser madre? ¿Por qué no sentir deseo sexual si soy una mujer? En la adolescencia siempre me hice estas preguntas. Llegó un momento que comprendí que si tenía tanto miedo al sexo, la única barrera aquí era yo, y si me sentía una limitante ¿cómo pretender provocar deseo en un hombre, si yo misma me negaba al deseo?.

Dejar de lado la discapacidad y abrir paso a mi lado de mujer fue uno de los desafíos más grandes de mi vida. El desear sexo sin sentir culpa ni vergüenza.
En estos vaivenes de la vida, me encontré con un hombre que me hizo recordar los prejuicios y miedos que un día sentí al ir descubriendo mi sexualidad, me apasione con esta persona y él conmigo, pero, al momento de nuestro primer encuentro sexual estaba tan aterrado como lo estuve cuando entregue mi virginidad, ese miedo a provocarme daño o dolor, pero, a la vez ese deseo y pasión que nos consumía el alma, ese fuego que te recorre el cuerpo y Sabes que no hay vuelta atrás. El entre su nerviosismo y erección no sabía qué hacer, si penetrar o desistir. Por mi parte buscaba el modo de tranquilizarlo, pero, con esa sensación de ¿qué está sucediendo aquí, si soy una mujer como una de las tantas que él habrá tenido en su vida? Por una extraña razón ahí estábamos en la cama sin lograr hacer nada.
Ese día entendí que el problema no era él ni era yo, sino que era la ignorancia de no conocer el cuerpo de una mujer tetraplejica en mi caso, el miedo a no saber si podría llegar a un orgasmo teniendo movilidad reducida o simplemente el miedo a causar daño.
Cuando por fin logramos hacer el amor nos dimos cuenta que se venía una tremenda carga social para él, donde muchos de los que hoy saben nuestra historia lo critican u opinan en total desconocimiento, otros lo ven como un acto degenerado “tener sexo con una discapacitada ” ¿cómo se te ocurre? Estás loco ¿qué tienes en la cabeza? Mientras que para nosotros fue un acto de unión y lleno de sentimiento, pasión morbo, ternura y cariño mutuo, conocer su mundo y él el mío, besos interminables que nos desnudaron.
Tras dos meses de esta historia, puedo decir que no ha sido fácil para ninguno de los dos cargar con los estigmas de los demás, pero él y yo sabemos que para el corazón no hay diferencias.

Mi cuerpo flaco y deformado, con una sonda para orinar ha sido un espacio de descubrimiento y aprendizaje mutuo donde sólo existimos los dos, un lugar mágico lleno de complicidad en el que no existen prejuicios ni limitaciones.
Muchos hombres se niegan a sus sentimientos por el solo hecho del qué dirán, me apuntarán con el dedo, no voy a ser capaz, cayendo en ese estado de sumisión ante los estereotipos. Y cuando se tiene una discapacidad, viene ese miedo e incertidumbre si te aceptará con tus propios tabú, o si serás capaz de hacerle sentir placer, y en este cúmulo de sentimientos se quedan muchos amores frustrados, por no atreverse a mirar con el corazón y derrumbar ese muro de inconsecuencia de la que somos parte, donde lo físico prima por sobre lo verdaderamente importante, la esencia del ser.

Esta historia va dedicada como una inyección a aquellos que se dejan llevar por la superficialidad. Para sentir deseo y pasión solo basta con dos personas que se necesiten, unidos por un sentimiento puro.
Eres mi mejor momento, mi unión de amor. Contigo puedo ir al infinito y más allá sin despegar las ruedas de mi silla de la tierra.


No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...