16 febrero 2018

Autoexclusión erótica

Ilustración: Dadu Shin

Solemos ser lxs "Tercerxs excluídxs" de nuestros propios sexos.
Miramos desde fuera nuestros encuentros eróticos deseando que nuestras parejas adivinen nuestros mapas del amor; dolientes de la capacidad de pedírselos.

"Si me quiere; sabrá qué me gusta y qué no me gusta", versa el lema garantista del amor romántico que procura encontrar en las obviedades del sexo ( En sexualidad no hay NADA que pueda darse por obvio) todo aquello que no logramos dotar de palabras.

¿Cuáles son entonces, las "sexualidades inclusivas" de las que hablamos; cuando nos referimos a las personas o parejas con diversidad funcional/discapacidad?.
Autoexcluídxs como estamos de nuestras sexualidades; nos reconforta pensar que las limitaciones eróticas las tienen quienes no hablan (porque no pueden decir lo que sienten), no escuchan (dado que no logran erotizarse con aquella melodía romántica), no caminan (porque no son capaces de ir al encuentro amoroso; sin sus bastones o sillas de ruedas), no entienden la sexualidad (sobrevaloración del CI o la inteligencia para sentir el sexo) o lo que es peor aún: "no sienten" (en referencia a personas que no tienen sensaciones físicas, y a quienes les quitamos en esta sinonimia del "no sentir"; los sentimientos afectivos).

¿A quiénes decimos propiciar incluír, en tanto somos lxs grandes ausentes de nuestras propias biografías sexuales?.
La sexualidad puede darnos una gozosa perspectiva para revisionar aquello que llamamos inclusión, partiendo de nosotrxs mismxs y vinculándonos a través del placer, y nos de las capacidades/incapacidades.

Quien dice lo que desea no siempre habla, ni quien debería escucharnos presta su audición para el encuentro. "Andamos poco por el sexo" y entender.... hay tan poco que entender; si de sentir se trata!


No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...