Fuente: CineMobile
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Recopilación de vídeo e imágenes: Silvina Peirano.
Taller de cortometrajes y discapacidad

No es común contemplar en la gran pantalla largometrajes cuya temática gire alrededor de la discapacidad. Es menos común aun ver personas con discapacidad en el equipo artístico o técnico de alguna producción cinematográfica. La discapacidad es prácticamente una realidad ignorada en la gran pantalla. No obstante, existe un pequeño conjunto de películas nacido de la intersección entre el séptimo arte y el mundo de la discapacidad. Ese grupo o subgénero que surge de ese encuentro es el que analizaremos en este taller, con el objetivo de conocer cuáles han sido las principales producciones que lo componen y qué podemos aprender de ellas.
Nuestro objetivo es fijar la vista en los cortometrajes de estas características que se realizan actualmente en el estado español ya que su proximidad social y cultural nos permite ver muy bien reflejados, en muchos casos, temas claves para comprender la realidad de la discapacidad.
Aunque estos cortometrajes son los que centrarán nuestra atención durante el taller, son de obligada mención algunos largometrajes míticos que han hecho de alguna discapacidad su tema.
Freaks (Tod Browning, 1932) donde aparecen personas con discapacidad en el contexto del mundo del circo y se las muestra con admiración y espíritu de solidaridad. La trama muestra valores de compañerismo y unidad entre los personajes “freaks” (personas con alguna particularidad física o deficiencia mental que vivían y trabajaban en circos y ferias ambulantes). No obstante en los años 30s no fue entendido el punto de vista de Bowning y fue tachada en muchos medios de “morbosa” o “inmoral” y su visualización prohibida en muchas salas.
El milagro de Ana Sullivan (Arthur Penn, 1962) narra de forma magistral la historia de vocación de Ana Sullivan y de superación de Hellen Keller, una niña Sordociega que sale de la noche de la incomunicación al sol de las palabras, por medio de la labor de su maestra, quien gracias a la lengua de signos apoyada y a una paciencia larga consigue enseñarle el mundo a su alumna. Es de obligatoria visualización para logopedas, guías-intérpretes de lengua de signos, educadores especiales y pedagogos en general.
Hijos de un Dios Menor (Randa Haines, 1986) destaca entre todas las películas del subgénero que analizamos por ser protagonizada por una actriz sorda, Marlee Martlin, quien ganó ese año el oscar a mejor actriz. Este largometraje es un excelente documento sociológico y antropológico para acercarse al mundo de las personas Sordas. Nos explica por medio de la historia de amor entre un profesor oyente y una alumna sorda, la cantidad de dificultades que existen para que el mundo sordo y el oyente derrumben las barreras de comunicación que los separa.
Rain Man (Barry Levinson, 1988) es otro icono imprescindible del tratamiento de la discapacidad en el cine. Gano 4 oscars, incluyendo Mejor Película y Mejor Actor. Bien documentada y bien narrada, la película trata de la realidad del autismo y de su interesante variante del síndrome de savant. En la historia vemos a un joven vividor y egoísta (Tom Cruise) luchando por recuperar la herencia que su padre le negó y que legó a su hermano autista (Dustin Hoffman). En el aprendizaje del protagonista, que descubre la manera de relacionarse y querer a su hermano, reconocemos las características y los códigos mentales y sociales que describen al autismo.
Esta película muestra ejemplarmente la utilidad del cine en labores de pedagogía y visualización. “Si Tom Cruise quiere a su hermano con discapacidad, ¿por qué no yo?” podrían pensar los hermanos de personas con discapacidad. El tono de humor, la inteligencia del guión y el realismo del tratamiento de su tema, la convierten en una película extraordinaria del subgénero que nos ocupa.
Yo soy Sam (Jessie Nelson, 2001) es un largometraje donde destacan la excelente labor actoral de Sean Penn y la presencia de personas con discapacidad intelectual en la pantalla, hecho poco usual. La trama gira en torno a la lucha de un padre con ligero retraso mental y rasgos autistas por la custodia de su hija de siete años. La película es emotiva y efectiva cinematográficamente hablando, falla quizás desde un punto de vista pedagógico identificando bondad y discapacidad intelectual, un auténtico “prejuicio positivo” que suele arrastrar injusta y gratuitamente este colectivo de discapacitados.
La genial Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994) es otra película que comparte este prejuicio. La capacidad intelectual no tiene porque comprometer la calidad ética. Esto es una especie de socratismo ético invertido.
Sócrates defendía que el conocimiento de la verdad acarreaba consigo una vida virtuosa y feliz, algo así como decir que la altura ética de las personas dependía de sus capacidades intelectuales, las películas que hemos mencionado defienden lo contrario. Pero quizás ambos extremos sean falsos y la inteligencia y la bondad pertenezcan a parcelas diferenciadas de nuestra psiqué.
Otras películas a destacar son: "Mi Pie Izquierdo" (Jim Sheridan, 1989), "Gaby", una historia verdadera (Luis Mandoky, 1987), "Despertares" (Penny Marshall, 1990) "Nacional 7" (Jean Pierre Sinapi, 2000), "Bailando en la Oscuridad" (Lans Von Traer, 2000), "Una Mente Maravillosa" (Ron Howard, 2001).
En el ámbito estatal destacan los largometrajes siguientes: "Carne Trémula" (Almodóvar, 1997) "Piedras" (Ramón Salazar, 2001), "Planta 4ta" (Antonio Mercero, 2003), "León y Olvido" (Xavier Bermúdez), "Mar Adentro" (Alejandro Amenábar, 2004), "El Truco del Manco" (Santiago Zannou, 2008), "Yo También" (Antonio Naharro, 2009).
Una vez realizada esta breve panorámica de las películas más célebres que han tratado la discapacidad, vamos a centrarnos en el objetivo de nuestro taller que no es otro que la visualización crítica de diversos cortometrajes españoles que nos ayudarán a conocer diversos aspectos y características de diversas discapacidades. Todos los cortometrajes que visualizaremos han participado en el certamen Cinemobile y han sido realizados por profesionales vinculados al mundo de la discapacidad en algunos casos y por personas con discapacidad en otros.
Como guía a la visualización de estos trabajos proponemos un recorrido que sigue temas claves de reflexión en torno al mundo de la discapacidad: eros (sexualidad), tanatos (muerte), integración y normalización.
Como capítulo especial incluimos un análisis de la situación del cine hecho por la comunidad Sorda, por ser esta la discapacidad a la que hemos dado un trato específico esta edición del certamen Cinemobile.
Eros, cine y discapacidad.
La sexualidad en la discapacidad es un terreno plagado de prejuicios y barreras. Es una cuestión compleja en la que ninguna generalización es válida. No obstante, en los cortometrajes seleccionados podemos ver algunas situaciones arquetípicas tales como las de considerar a algunas personas con discapacidad “angeles” o “eternos niños” en relación a éste ámbito y en consecuencia la de ver a familiares y tutores ejerciendo de principal barrera que estas personas deben franquear para poder vivir una vida sexualmente plena.
Otro tema recurrente son los miedos y barreras psicológicas que debe enfrentar una persona que redescubre la sexualidad después de un accidente o enfermedad que la haya llevado a vivir una discapacidad. Y también la serie de obstáculos psicológicos y sociales que deben superar las parejas en las que uno de sus miembros esta en situación de discapacidad. También existe la cuestión de la visualización de cuerpos diferentes que exponen un tipo de atracción o belleza diferente al dictado por las pasarelas y anuncios publicitarios.
"Ángeles" (Esmeralda Valderrama, 2011) es la ejemplificación, en clave de humor, de aquel estereotipo que parece muy difícil de erradicar en el cuál las personas con alguna clase de discapacidad intelectual, en el caso del corto Síndrome Down, son considerados seres asexuales y castos como los ángeles e inocentes y buenos como los niños.
En el corto dos “ángeles-down” se preparan para volar y al final se estrellan contra una plataforma y uno de los dos seres alados exclama: “va a ser que no somos ángeles”…
Las personas con discapacidad intelectual no son más inocentes, ni más buenas, ni más castas, ni más puras que las personas que no tienen discapacidad.
Tampoco son lo contrario. En el sentido de tener deseo sexual, desear querer y ser querido, estas personas no presentan ninguna diferencia con el resto de la población, quizás no compartimos los mismos esquemas mentales, pero nuestras necesidades afectivas son las mismas. Querer diferenciarlas en éste ámbito es un acto de discriminación que genera multitud de casos de dolorosas injusticias: parejas que son separadas, intimidad y emancipación negadas, inclinaciones sexuales prohibidas y necesidades afectivas no satisfechas.
En esta dirección todavía es largo el camino que le queda a la sociedad por recorrer. Es notorio que en este ámbito coincide poco lo que se dice y lo que se hace ya que en la práctica, a pesar de muchos discursos “normalizadores” de educadores, monitores, tutores y profesionales vinculados, no ha llegado todavía la emancipación sexual de estos
colectivos.
En éste terreno es imprescindible destacar el excelente documental "Realidades Ajenas" (Rosa Blas, 2009) donde se recopilan algunos testimonios de personas con diferentes tipos de discapacidad y en las que se plantean con claridad pedagógica los ejes centrales de la cuestión: los ya citados prejuicios que consideran a los discapacitados intelectuales como seres asexuados, las barreras de los familiares a que las personas con discapacidad mantengan relaciones sexuales y afectivas, la dificultad de tener intimidad para personas con movilidad reducida, los miedos y traumas en torno al físico y la imagen con los que luchan los cuerpos que no cumplen los cánones de belleza decretados por los mas media, etc. Los testimonios logran romper estereotipos y replantear la cuestión con normalidad y sinceridad.

Destacamos a este respeto también el cortometraje
Amateur (Manuel Cañizares, 2007) que nos habla de la primera relación sexual de un chico en silla de ruedas después del accidente que lo ha dejado paralítico. El primer encuentro sexual de una persona con una discapacidad física adquirida representa un verdadero bautizo de fuego y una situación plagada de temores e inseguridades que pueden afectar mucho psicológicamente el proceso de adaptación de la persona a su nueva situación. En éste cortometraje somos testimonios de la reiniciación a la
sexualidad vivida de forma normalizada y plena en el encuentro de una pareja, en la que uno de sus miembros tiene una lesión medular. Es importante en este corto la figura del mentor, un hombre maduro ya experimentado, que también esta en silla de ruedas y que aconseja y tranquiliza al protagonista con sencillas verdades, tales como que el sexo se siente principalmente en la cabeza y el corazón.
En el "Viaje del Escritor" de Vogler, libro que adapta las teorías del mitólogo Joseph Cambell explicadas en "El Héroe de las Mil Caras" y las lleva al terreno del guión cinematográfico, explica que “el mentor” es una figura arquetípica que enseña algo importante al protagonista, es un héroe que ya ha hecho su viaje y ahora esta de vuelta y comparte lo que aprendió con su pupilo. Recordemos al Sr Miyagui en Karate Kid o a Obi-Wan Kenobi en La Guerra de las Galaxias y tendremos la idea exacta del mentor. Esta figura más allá de la mitología y del cine existe en la realidad. En el mundo de la educación especial es la figura del modelo referente, una persona adulta y profesional que comparte discapacidad con sus alumnos y que les sirve de ejemplo positivo de cómo pueden ser ellos en el futuro.
En Amateur vemos un buen ejemplo de ésta figura y su función. En el documental "Escucha" (Maria Jesús Murillo, 2012) y en el corto "Esperant a Nonot" (Pablo García, 2012) vemos ejemplos de profesorado sordo que le sirve también de modelo referente a su alumnado. Amateur tiene también la virtud de reflejar otra realidad y es la que los prejuicios y las barreras que deben superarse cuando una persona con discapacidad y otra que no la tienen empiezan una relación son bilaterales. Cada parte tiene sus propias dudas y temores.
En este sentido un cortometraje que nos enseña ambas caras de la moneda es
"Parada Intermedia" (Sergio Sanus, 2008) un corto de ficción en que vemos como una pareja se conoce en un ascensor. La chica es ciega y él no. En el proceso de conocerse el chico se enamora de ella por sus cualidades: su habilidad con las manos, su oído –ella le da una auténtica clase de escucha –, su sentido del ritmo, su ingenio y sinceridad. El se fija en sus capacidades y valores dejando en un segundo plano su discapacidad. Por otra parte la chica ciega tiene el valor de superar la sensación paranoica de estar siendo observada y la desconfianza inicial hacia “el otro que ve lo que yo no puedo”.
Al igual que en Amateur, se refleja la dificultad, a la vez que la posibilidad, de amar por encima de barreras y prejuicios.