"Mitología de la sexualidad especial"

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22 diciembre 2016

Devotee: relatos de una mujer que reivindica el amor como un acto de plena convicción.

HELMUT NEWTON (1920-2004) Jenny Kapitan, Pension Dorian, Berlin, 1977
Compartimos un relato en primera persona -que nos hiciera llegar una mujer con diversidad funcional- y que creemos de imprescindible lectura para acercarnos desde otras perspectivas a nuevas miradas de aquello que seguimos empecinados en desconocer.


"Pensé que con él iba a ser distinto. La peculiaridad que otros ven en mí, ya no sería un problema, sino que se volvería una atracción en todo sentido. Conocí a unos cuantos heterosexuales que siempre encontraban el momento para no continuar, para no ilusionar, para no "hacerme sufrir". Como si sufrir no fuera parte constitutiva del amor sexual, como si nosotrxs, las personas con discapacidad sólo tuviéramos que vivir en "la nada" de los sentimientos: ni tristezas ni alegrías...Y digo heterosexuales, pensando en los “convencionales del sexo”, sin menospreciar esa condición. Porque para mí, el Ser Devoto era eso, y todavía lo es, una condición, una inclinación sexual más, que no se elige en primera instancia, pero definitivamente debe elegirse cuando se adquiere la conciencia íntima de sentirse, y de definirse como devotee. 

Pero voy al punto, y digo que creí que las cosas iban a ser más sencillas…imaginaba que junto a él mi cuerpo estaría completamente despojado de mandatos, y quizás...mi escasa movilidad sería un aliciente, y no un motivo de temor a hacerme daño. Él ya no sería solamente la aceptación de mi belleza, sino la reivindicación de ella. Sumado a esto, sabía que frecuentemente se tilda a los devotos como portadores de un fetiche, y nada más que eso, pero no me importaba. ¿Acaso estaba mal que alguien me fetichice? Si sólo necesitaba que dejen de ejercer el derecho de conducir mis propias emociones y sensaciones, tan sólo necesitaba que el amor concreto, tantas veces frustrado, se volviera real. 

Sin embargo, me equivoqué, y no pude percibir que la relación comenzó mal parida… Hace unos cuatro años, él me escribió un mail luego de ver mi perfil en una web de citas. Después de un tiempo, negó rotundamente este hecho virtual. Mientras me negaba (y se negaba), cambiaba la conversación haciendo preguntas, y empezando a insinuarse. Yo le seguí la corriente, "debe haber sido otra persona la que me contactó a mi correo" asentí.

Y así fue pasando el tiempo, y nos fuimos conociendo. Entre idas y vueltas, entre discusiones políticas. Había algo en él que no me terminaba de cerrar, tal vez sería una futura cicatriz que se traslucía en germen, o más bien, su creencia de que el amor diverso necesariamente debía ubicarse en la marginalidad de las relaciones. De todas maneras, decidí probar, y luego de un año viajé a Buenos Aires, como lo hago cada tantos meses. Le propuse encontrarnos en un café, mi asistente personal se iba a encargar de llevarme hasta el lugar. Entonces, él se esfumó, y la cita ni siquiera llegó a planificarse. No me dolió, porque no lo quería aún, para mí era solamente una opción conocerlo, existían muchas visiones diferentes entre nosotros.

Pasados unos meses, volvió a aparecer, guarecido en disculpas y excusas. No sé cómo fue, si me sentí sola o desilusionada con otras opciones, o qué. Y volvimos a hablar, recuerdo que me insistía mucho...es increíble pero hasta me ofreció una mensualidad. Por supuesto no la acepté, le dije que tenía espíritu de libre mercado, que yo para él significaba no más que un bien a consumir. Pero hubo algo que definitivamente me convenció para continuar el contacto, y eso fue su promesa de iniciar un tratamiento psicológico para poder asumir, y afrontar con orgullo, su condición de devoto. 

Entonces, llegó la hora de planear un encuentro de verdad. Después de largas "negociaciones", pudimos ponernos de acuerdo. En un principio costó, porque el exigía determinaciones: tener sexo en una primera cita (cuando ni siquiera había asistido en ocasiones anteriores). Por el contrario, mis tiempos eran otros, los tiempos de mi vida, y de mi cuerpo son otros. Pensaba que él necesariamente debía aprender el funcionamiento de mi corporeidad, sin apurar nada, sin presionar nada. De esa manera, yo sería la apurada, la artífice, la iniciadora. Le propuse vernos en un café de un shopping, y le prometí que si me sentía cómoda, íbamos a tomarnos un ratito para estar solos en un lugar secreto, al que no había accedido jamás, un lugar bajo llave, y sin género…el baño de “discapacitados”. Y no pudo existir mejor incentivo para un devotee como él. 

Nos encontramos, sus primeras miradas fueron algo intimidantes, sin embargo y pasado un rato, el hielo se rompió, o mejor dicho, se derritió. Observó mi silla, mis manos pequeñas, me contó que estaba planeando un viaje a Japón, se acercó para poder escucharme mejor. Despertó en mí una especie de confianza natural, inesperada. Parecía tener una paciencia casi ancestral...serena de verdad. Y lo invité a dar una vuelta solos (hasta ese momento mi asistente había estado presente junto a nosotros). De inmediato se levantó de su silla, tomó la mía y salimos fuera del café. Me preguntó: ¿Y ahora qué hacemos? ¿Vos que querés hacer? (Le repregunté). Fuimos al baño de discapacidad, cerró la puerta y me miró diciendo: ¿Soy lo que esperabas? Mi respuesta fue un sí. Él también me confesó que colmé sus expectativas (aunque con un poco menos de movilidad de la que me atribuyó en su imaginación).

Estudió mi cuerpo, me besó, nos miramos, nos abrazamos, se quitó el pantalón...Y supo respetar cuando dije No. No era mucho el tiempo que teníamos, pero lo pudimos aprovechar hasta que debimos regresar al lugar donde mi asistente me esperaba. En el camino, mi cabeza se ladeó hacia la izquierda (lado de mi cuerpo sin movilidad alguna), entonces él hizo lo propio, y me volvió a mi centro. Nos despedimos con la certeza de un reencuentro. 

26 febrero 2013

Libro: "Diferente"

Actes sud edisiones
2013 - Suecia.

SINOPSIS: Martín tiene preferencias sexuales por lo menos inusuales: está locamente atraído por las mujeres con extremidades amputadas y trata por todos los medios de entrar en contacto con las mujeres que se ajustan a su fantasía. 


"Diferente" aborda la fase introspectiva relacionada con los sentimiento de amor desde el supuesto tabú que plantea  la discapacidad y la sexualidad (s).

Cuando Martín conoce a Paula, una lingüista sin piernas; abandonada al nacer y que siempre se ha negado a someterse a su discapacidad, se siente irresistiblemente atraído. La llegada de Leo, una amiga gay de Martín, marca el comienzo de una relación triangular inquietante y vertiginosa, que pondrá en peligro las convicciones de cada uno.

En la prosa estimulante y dinámica de Sara Lövestam; se encarna a  personajes que se enfrentan a situaciones extremas, sin caer nunca en clichés o  sensacionalismos, desde una novela atrevida y exquisita.



30 marzo 2012

Ensayo: "Devotte, Discapacidad y Sexualidad".

Autora: Silvia Mirta Valori

Ver artículo original (Blog de la autora)



El derecho al placer y al reconocimiento de una sexualidad plena Tratar de desentrañar el significado de la palabra Devotte, sus consecuencias para las personas que tienen discapacidad y el porqué de la falta de oportunidades sexuales para varias de ellas, me llevó a realizar una investigación en la que entrevisté a algunos hombres con y sin discapacidad, que habían tenido y/o tienen, y/o pensaban tener relaciones amorosas y sexuales con personas con discapacidad.
Trataré de esbozar un ensayo partiendo de lo que escuché y percibí de parte de los entrevistados con el objetivo de llegar al “porqué” del uso de este término y de la utilización de una categoría, que se otorga a quiénes tienen una preferencia sexual determinada, en este caso concreto, por personas con discapacidad.
Pero antes, deseo plantearles algunas reflexiones, que no pretenden ser nada más y nada menos que eso, reflexiones que nos permitan llegar a comprender cómo y por qué es que existen determinados cuerpos socialmente “aceptables”, buscados, deseados y apreciados, especialmente para tener relaciones sexuales y cómo hay otros que no lo son tanto.
El largo período en el que la sexualidad estuvo condicionada en términos de “normalidad”, donde lo socialmente “aceptable” y “respetable” era ser heterosexual, y con determinado cuerpo físico: delgado, alto y musculoso, para los varones y con medidas de 90-60-90, las mujeres, han dado como resultado estas arbitrariedades que hoy soportan quiénes tienen preferencias sexuales diferentes y quiénes (una mayoría abrumadora) no tienen estos cuerpos físicos.
En estos momentos, en nuestro país, y tal como lo ha referido una de las personas entrevistadas, hablar de “desviaciones” dentro de la sexualidad es bastante cuestionable, ya que no se puede pensar en término de “normalidad” y “anormalidad” cuando se ha legalizado el matrimonio homosexual (cuestionado desde hace siglos por los “normalizadores”) y se han sancionado leyes para educar a las nuevas generaciones dentro de un marco de respeto y aceptación de las personas sexualmente diversas.
Por lo tanto, creo que es necesario remitirnos a un pormenorizado análisis para determinar, o tratar de definir cómo nace la condición y, más adelante, la aceptación del término Devotte (Devoto/a en idioma español) como representativo de quiénes tienen una marcada preferencia sexual por personas con discapacidad.

Desde que somos pequeños/as estamos sometidos/as a procesos de socialización que nos indican qué deben y pueden hacer las personas, para ser consideradas y respetadas como personas; qué deben/pueden hacer los varones, para ser reconocidos como tales y qué deben/pueden hacer las mujeres, para ser consideradas “mujeres”. Estos modelos estereotipados, transmitidos de generación en generación, cooperan y conspiran, para que aún hoy, y a pesar de todas las Conferencias mundiales, Convenciones y Leyes sobre género, se eduque de manera diferente y, por ejemplo, las niñas juegan con una clase de juguetes, y los varones juegan con otra, las niñas usan ropa color rosa y los varones, color celeste, mientras que la televisión, el cine y las revistas difunden y promueven modelos de “normalidad”, en los cuáles se mantiene casi intacta la división sexual del trabajo, y las mujeres tienen que lavar y planchar y cuidar a los/as niños/as mientras los varones van a trabajar afuera (para proveer a la familia, que por supuesto, está formada por padre-madre-hijo-hija (sin discapacidades) invisibilizando, en la mayoría de los casos, el trabajo femenino, al no ser este remunerado) por lo que los estereotipos y paradigmas continúan operando en el imaginario colectivo, asentando un modelo que ha instalado y naturalizado las desigualdades.

Si analizamos cómo hemos sido educados/as en lo que se refiere a nuestros cuerpos físicos, y en “cómo debemos ser”, para tener una aceptable condición física y de esta manera, entrar y pertenecer a la categoría de “elegibles” para poder ser novios y novias, para tener sexo y para formar una familia, observaremos que nos inculcan un modelo de “normalidad”, en lo que “lo normal” es que seamos relativamente delgados/as, de mediana edad, rubios/as o de piel clara, “sanos/as” y he-te-ro-se-xua-les.

Reflexionando un poco más sobre todo esto, nos daremos cuenta que tales modelos de “normalidad” vienen inducidos, además, por un currículo oculto y de transferencia subliminal, por repetición de generación en generación, en el que las personas con discapacidad han sido ubicadas en el lugar de “enfermas”, “deformes” o “mal-formadas” en el que se promueve un claro concepto de “cómo deben ser” los cuerpos para ser considerados deseables y queribles. Un concepto de normalización de los cuerpos, una tendencia a la uniformidad en la que no se puede ubicar a casi ninguna persona, pero en el que se ha insistido y se sigue insistiendo de manera continua desde que las religiones y los medios de comunicación dominan la educación, y en consecuencia, el pensamiento y la vida de las personas.

Las diferencias sexuales son tantas y el objeto de erotismo y seducción puede ser tan heterogéneo que espero poder transmitir con precisión y lo más objetivamente posible la necesidad de un cambio de paradigma dentro de lo sexualmente aceptable y deseable. Las personas “devotte” –palabra con la cuál se denomina hoy a las personas que se sienten sexualmente atraídas por quiénes tienen determinadas características físicas y a las que consideramos (por que aún estamos dominados/as por el modelo médico rehabilitador) “personas con discapacidad”— requieren de este cambio para desmitificar su “anormalidad” o que padecen “una desviación” o, en el peor de los casos, una “parafilia” por que sus apetencias sexuales les indican que necesitan a personas que tienen discapacidad para tener relaciones amorosas y sexuales plenas y placenteras.

Por otra parte, las personas con discapacidad han visto así durante un largo, larguísimo tiempo acotadas y reducidas sus posibilidades de llegar a tener una vida normalizada no sólo en lo social, laboral, educativo y productivo, sino también en lo referente a lo amoroso y sexual debido, en gran medida, a la visión que la sociedad tiene del tema: una visión en la que se coloca a la persona que gusta de mantener relaciones sexuales con personas que tienen discapacidad (o diversidad funcional) dentro de la categoría de “anormal” y de “perversa”, estableciendo que este deseo puede constituir, además, una “parafilia”, lo que refuerza la idea de no acercarse siquiera, con intenciones amorosas y/ o sexuales, a personas que tienen discapacidad por que podrán ser estigmatizadas. Mientras que las personas con discapacidad son alertadas sobre el comportamiento “anormal” de estas personas sin discapacidad, “devotas”, procurando que ni unas ni otras se relacionen entre sí, para que no vayan a hacerle algún daño o lastimar a la persona que tiene discapacidad, ubicando así a la persona con discapacidad dentro de un modelo sobre protector, infantilista e ingenuo, como si fuera una niña o niño eterno o un/a tierno/a “angelito/a” toda su vida.

No es necesario decir o escribir mucho más para llegar a determinar que la mencionada es una visión estigmatizante, victimista y reduccionista de la que es preciso alejarse. Por que justamente ha sido esa visión la que ha convertido a la mayoría de las personas con discapacidad en lo que son hoy ante la mirada de otros/as y, en ocasiones, ante la propia mirada (los estereotipos están dentro de las mismas personas que tienen discapacidad, también, ya que ellas, personas como todos y todas, tampoco pueden “escapar” al modelo que impera en la sociedad) y es en gran medida, también, la que les ha impedido disfrutar de la vida, de las aventuras y de las cosas buenas que esta puede proporcionarles.

06 septiembre 2011

Película: "Quid pro quo".




Ficha Técnica

Título original:Quid pro quo.
Director:Carlos Brook.
Duración:80 minutos.
Año:2008.





Sinopsis
Isaac Knott (Nick Stahl) es un reportero de la radio pública de Nueva York, que utiliza una silla de ruedas desde que sufrió un accidente de coche; cuando era niño. 

A raíz de un anónimo que recibido en su emisora, Isaac entra en contacto con la cultura de los "fetichistas" de las personas con  discapacidad (Devotees y wannabes): personas que se sienten atraídas por otras personas con discapacidad; o que se sienten discapacitadas -sin serlo realmente- y que en algunos casos pueden llegar a recurrir a la amputación voluntaria de sus propios miembros para poder estar en una silla de ruedas.

En el transcurso de su investigación, Isaac conoce a Fiona (Vera Farmiga) una enigmática mujer por la que se siente irremediablemente atraído y que le descubrirá un desconocido universo de pasión y deseos ocultos.

"Quid pro quo" (latín: «algo por algo» o «algo a cambio de algo»;1 en latín medieval, también quiproquo) es una expresión que originalmente se refería al error de confundir dos términos similares.  El sentido original de la locución es, pues, cometer un error gramatical. Se usaba figurativamente para indicar un error conceptual, o la confusión de una persona por otra semejante.

 Trailer 


VER PELÍCULA
(Gracias a Luis Cruz por  recomendarnos éste film!)




10 agosto 2011

Película: "Caterpillar"


“Caterpillar” (Oruga en inglés); del veterano director japonés Koji Wakamatsu. (2010)



La película cuenta la historia del teniente Kurokawa, un soldado que regresa a casa, después de luchar en la Segunda Guerra entre China y Japón , en 1940.


La historia nos muestra a un hombre que vuelve de combate, con todos los honores, todas las medallas y ninguna de sus extremidades.
Sin brazos, sin piernas, sordo, sin poder hablar y con media cara quemada, la nación le devuelve a su esposa un deshecho, un resto, lo quedó de un hombre, una oruga que se arrastra sobre el cuerpo de su mujer o sobre los jardines descuidados por la guerra.




La película conmocionó a la opinión pública; especialmente por las durísimas escenas de sexo entre el hombre y su esposa.

Ante la vida pública, todo es reverencia hacia el héroe y su esposa, que cumple con su rol de mujer ejemplar al cuidar de su marido mutilado. Claro que la película también muestra lo que sucede puertas dentro y nos permite observar como lo privado va despegándose de lo público. La esposa accede resignada a tener sexo cada vez que él quiere, le da la comida de su plato una vez que él ya devoró el suyo, le limpia el culo desviando la mirada hacia las medallas clavadas en la pared; lo hace una y otra vez hasta que un día explota y revienta sobre el rostro de su marido esos huevos frescos que la comunidad había ofrendado al héroe, en una de las escenas más fuertes del film. Entonces golpea a ese hombre que durante años le había pegado a ella y ahora solo puede defenderse con escupitajos y venas hinchadas.


Caterpillar 3

19 julio 2011

Devotee: ¿sano erotismo o fetichización de la discapacidad?.

Fuente: El Cisne.
(Junio 2011)

 Nota: Desde "Mitología de la sexualidad especial"; agradecemos al periódico "El Cisne", la publicación y visibilización de la temática "Devotee", desde una perspectiva amplia, franca y abierta a la reflexión y el debate; así como el haber pensado en nuestro aporte como válido 
al momento de abordar la sexualidad en discapacidad. 
  
Internet ha cumplido y cumple un rol protagónico para la salida del closet de la sexualidad de las personas con discapacidad, y gracias a esta herramienta también salió a la luz el universo “devotee”: personas sin discapacidad que sienten una peculiar atracción por quienes sí portan una discapacidad, lesión o amputación. Cuando esta tendencia comenzó a ser divulgada, las Redes Sociales se encontraban en pañales, pero en la actualidad son el escenario indispensable como punto de encuentro. Aunque en la actualidad se debate si considerarlos como casos de parafilia, los Devotee continúan provocando las más polarizadas visiones acerca de la fascinación erótica por la discapacidad y mueve el tablero de una temática que desafía nuestra comodidad.
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Cada vez que hablamos de sexualidad y discapacidad debemos hacer referencia a toda una serie de tópicos y lugares comunes que lamentablemente aún no pueden ser trascendidos. Es verdad que en los últimos años la temática ha encontrado un mayor debate y no son pocos los psicólogos y especialistas que han profundizado en las problemáticas individuales y sociales ligadas a la sexualidad, el erotismo y la vida afectiva de las personas con discapacidad, pero mucho menos se ha investigado en relación a temas más específicos y comprometidos como la sexualidad de las personas con discapacidad mental, la violencia de género en el colectivo, el abuso sexual, la homosexualidad y el mundo de los devotees.
Si bien este último ítem acompaña a la humanidad desde tiempos antiguos, recién ha comenzado a tener mayor difusión en los últimos cinco o diez años. Y no es para menos, con este término se engloba a las personas sin discapacidad que sienten una peculiar atracción erótica por quienes portan una discapacidad física, lesión o amputación, algo que para una sociedad condicionada y formateada por estándares de belleza seriada made in Hollywood sólo puede estar asociado a lo morboso y enfermizo.Solamente en inglés, al ingresar en un buscador de Internet las palabras devotee + discapacidad, se pueden encontrar alrededor de 2000 páginas dedicadas al tema. Desde sites especializados en la admiración de discapacidades puntuales, foros y chats específicos, sala de encuentros virtuales, citas y debates, grupos, páginas con ficciones eróticas y literarias, sites de pornografía y hasta páginas dedicadas a compilar historietas con personajes con discapacidades. Desde la perspectiva profesional, la mayoría de los especialistas ha optado por considerar esta elección como una parafilia (comportamientos sexuales antiguamente llamados desviaciones); sin embargo, para los propios devotees y psicólogos comprometidos con el tema, la particular elección debe considerarse como un color más dentro del vasto universo de la sexualidad humana y el erotismo, y no como una patología. Como quien siente una preferencia por los hombres atléticos, las mujeres de busto prominente, las rubias, los pelirrojos, el devotee se sentiría erotizado y atraído por personas con determinadas particularidades físicas.

Las aguas se dividen y poco a poco las personas con discapacidad comienzan a repensar al devotee por sí mismas y quitarlo del lugar de desequilibrado, viendo en estas personas una oportunidad genuina que, sin estar escindida del afecto y/o valoración, puede ayudarlos a explorar territorios de goce y autoafirmación muchas veces vedados.Quienes levantan el alerta aseguran que para los devotees la discapacidad o la amputación son en sí mismas el objeto de deseo y seducción, más allá de la persona, y por esto no se podría hablar de relación igualitaria o sana.En este caso se estaría frente a un vínculo donde la discapacidad se convierte en un fetiche obsesivo y donde la persona con discapacidad debe volverse cautelosa para evitar caer en las manipulaciones y defender su derecho a ser amado y tratado desde su integralidad y no como un objeto sometido a un poder. A partir de estas posturas es preciso desplegar este fenómeno en todas sus dimensiones para poder establecer un correcto punto de vista y comprender que el termino “devotee” en sí mismo no puede ser tomado como algo ligado a lo perjudicial o enfermizo ni como un salvoconducto hacia una vida sexual activa. En anteriores informes hemos profundizado en los perfiles devotee y en las distintas subcategorías que presentan estos “admiradores” de la discapacidad, pero en esta oportunidad ahondaremos en las propias dinámicas que esta predilección encuentra actualmente en la utilización de las redes sociales en auge, donde los testimonios ya no son escondidos debajo de la alfombra y es posible adquirir una dimensión más abarcativa y real sobre esta fascinación. 

“Creo que se ha avanzado mucho en la visibilización de las personas con discapacidad, pero esta visión varía notablemente según continentes, culturas, etc. La amplitud que otorgan actualmente las redes sociales en la valoración de las distintas realidades, así lo aseveran. Las redes sociales ofrecen un espacio de intercambio y elección, que desmonta la vieja creencia de vivir en soledad los intereses sexuales en discapacidad. Las asociaciones, chat, foros, etc., son descritas como muy favorables y satisfactorias, como lugares para compartir y difundir mensajes de sensibilización, la participación en actividades de las asociaciones de apoyo a amigos y familiares, etc., han permitido que un número importante de personas pueda superar obstáculos y no sentirse tan solos en sus búsquedas e inquietudes”, comentó para El Cisne, Silvina L. Peirano, Orientadora sexual en discapacidad, profesora especial y creadora del grupo "Mitología de la sexualidad especial", de Barcelona, uno de los principales espacios de debate y divulgación sobre la sexualidad de las personas con discapacidad de habla hispana.

Rompiendo el silencio

Distintas teorías circulan en torno al origen del devotee, desde la tendencia genética a la psicológica, pero aún no se ha llegado a un acuerdo y ninguna se ha podido comprobar. Son muchos los devotees que dicen ser conscientes de sus sentimientos hacia las personas con discapacidad desde la primera infancia. Y algunos también pudieron identificar algún factor desencadenante, como tener un familiar cercano con discapacidad. De todos modos lo más probable es que no exista una única causa.“Yo soy devotee desde que tengo uso de razón, y hasta hace poco esto era un tema tabú, e incluso solíamos ser rechazados y juzgados como "locos" o "pervertidos" , sobre todo por las personas con discapacidad (…) en muchos casos (como en el mío) no sólo es una atracción sexual, sino la búsqueda de una persona con la que se pueda tener una relación seria y estable, y jamás estaría con una persona solo por su discapacidad, ante todo debe de haber atracción emocional y física (aparte de la propia discapacidad), creo que es importante mencionarlo”, afirma un participante de una red social devotee. En este sentido, la primera diferenciación la daría la actitud de quien busca a un compañero ocasional o formal, desde su preferencia por la discapacidad pero sin quedar anclado en ella, y quienes hacen a un lado al sujeto portador para centrarse única y exclusivamente en la lesión, el muñón, la muleta o la silla de ruedas. En este caso estaríamos hablando de una relación desigual donde solo se pretende fetichizar las características físicas de una persona, una práctica muy cercana a la discriminación positiva y el sometimiento, ya que no se tendría en cuenta a la persona, sino que esta quedaría objetivada desde su discapacidad y nunca podría ser tenida en cuenta más allá de su lesión o impedimento motriz. 
Dentro de este grupo, las redes sociales y los blogs ofician como suerte de museos donde los devotees comparten e intercambian sus testimonios o fotos a la Red (fotos siempre obtenidas sin consentimiento, tomadas en la calle como verdaderos espías o robadas de perfiles de Facebook y otras redes). Estos devotees dedican su tiempo a perseguir, acosar y violar la intimidad de las personas con discapacidad, e incluso se han documentado casos de personas que han estudiado alguna carrera vinculada a la salud y el cuidado domiciliario para estar en contacto cercano y cotidiano con personas con discapacidad. 
En este punto es donde el devotee estaría desplegando sus preferencias desde una parafilia y no dentro de una variante de gustos humanos que rompe con los estereotipos sociales.
Con estos elementos como piezas de debate, para los devotee no hostigadores no resulta sencillo asumir su condición, de hecho suelen vivirlo como algo tortuoso. De allí que las redes sociales les posibiliten un espacio de desahogo y contención: “Acabo de descubrir lo que es un devotee. Me daba mucha vergüenza informarme porque me sentía una depravada. Y eso que descubrí mi preferencia desde los 10 años, ahora cumplo 21. También quisiera saber cuál es la razón de ser así, pero ahora me alegra mucho saber que no soy la única que se siente atraída por la gente discapacitada, y que busca más que un placer únicamente sexual la compañía de alguien que es preciado y valioso para mí”.
Este ámbito virtual de descompresión también es aprovechado por las personas con discapacidad para quienes un devotee no representa una amenaza para su integridad sino un compañero sin rollos con quien autodescubrirse y abrirse a una experiencia de goce. Por eso es cada vez más común encontrarse en los foros con avisos como este: “Chica discapacitada busca amistad o lo que surja. Tengo 20 años, sufrí una operación a los 6 años y tengo una hemiplejia, la parte izquierda paralizada y una ataxia de fondo”, o “Busco mujer devotee que quiera tener o experimentar sexo con discapacitado físico de 26 años, con una parálisis cerebral”. 
En los testimonios de las personas con discapacidad, tanto hombres como mujeres, la mayoría señala que mientras el acercamiento sea desde la voluntad de conocer y relacionarse con la persona y no exclusivamente con la dolencia, no se debería tener un prejuicio hacia el devotee. “En mi caso, para la persona con la que mantengo una relación no solo es importante que yo sea discapacitada, sino que yo sea yo en todas las facetas en las que lo soy, es decir, que le gusto yo por mí misma. Y a mí él. Supongo que habrá quien no comprenda esto que estoy contando, porque sé que es posible que haya sufrido algún tipo de desencanto con estas personas a las que se considera como ‘enfermas’ (…) Como cierto es que no se puede generalizar por una mala experiencia y encasillar a todo el mundo bajo el mismo adjetivo”, argumenta una mujer con discapacidad en un foro devotee. Un poco más radicalmente, otra chica en su misma situación desafía: “deben pensar que se trata de personas que toda su vida se han sentido rechazadas por las propias personas de que gustan, y que les han repetido hasta la saciedad que son unos enfermos. ¿Enfermos de qué? Porque, que yo sepa, cada cual tiene su gusto y nunca nadie se ha dedicado a juzgarle: los hay a los que les gustan altas, bajas, con pies grandes, con nariz grande, pequeña, pecho grande, sin pecho, pelirrojas, rubias, castañas. ¿Es un enfermo el que se siente atraído por las tetonas? ¿O por los hombres de grandes manos? Quizá sería extraño que persiguiera a todas las tetonas sin descanso para acostarse con ellas. Pero, si conoce a una persona que le gusta físicamente por esa característica pero de la que además se ha enamorado porque es una persona especial, que comparte sus gustos e intereses, que le quiere… ¿es un enfermo entonces?”.

Desde la otra vereda, también se pueden encontrar variados testimonios de acoso donde las personas con discapacidad se han sentido tomadas como meros objetos: “Debido a mi autismo nunca he tenido a nadie que se sienta atraído sexualmente por mí. Pero conocí a un muchacho que solicitó mi amistad por Facebook porque sabía que era autista, alegando que un miembro de su familia había sido diagnosticado con autismo y quería hablar de ello. Como me interesa ayudar y pensé que tal vez el intercambio podría ser de carácter informativo, acepté su invitación. Pero la verdad es que nunca tuve ningún tipo de intercambio informativo y cuando revisé su perfil, que tenía como 1.000 amigos, todos con diversas discapacidades, parecía una especie de colección extraña y difícil de describir (…) Eso realmente me molestó demasiado, por lo que he eliminado a este "amigo" inmediatamente. Sólo me ha hecho sentir utilizada”, narró una joven en un foro norteamericano de mujeres feministas con discapacidad. 
El panorama sin dudas es complejo, tan complejo y rico como la diversidad humana, por eso es necesario avanzar en un debate que reúna la mayor cantidad de matices para dar con una perspectiva integral y justa, que evite la polarización y se re-cuestione ante cada afirmación cómoda. Sobre todo al hablar de la sexualidad y la discapacidad, un terreno doblemente incómodo.


Hacia nuevos paradigmas 

Nada fácil es adentrarse en el universo devotee, siendo que aún la sexualidad convencional es un tema tan vedado en relación a la discapacidad. Entre el cuidado lógico y la reprobación censuradora, el derecho al goce y a la autodeterminación de los cuerpos diferentes sigue siendo un tema postergado o reducido a determinados ámbitos académicos o de estudio social.
“A través de la historia humana universal, las personas con discapacidad han sido rotuladas indistintamente, respondiendo a la necesidad humana de dar nombres. Los medios sostenidos para categorizar a estas personas han variado de acuerdo a la visión sustentada en un determinado tiempo histórico. Lo que llamamos símbolo es un término que representa algo vago, desconocido u oculto para nosotros. Así es que una palabra o una imagen es simbólica cuando representa algo más que su significado inmediato y obvio. Tiene un aspecto inconciente más amplio, que nunca está definido con precisión o completamente explicado. Cuando la mente explora el símbolo, se ve llevada a ideas que yacen más allá del alcance de la razón. El misoneísmo: es el miedo a lo desconocido y lo nuevo. Dado que existen innumerables cosas más allá del alcance del entendimiento humano, usamos constantemente términos simbólicos para representar conceptos que no podemos definir o comprender totalmente”, afirma la Prof. Silvina Peirano en relación a la amplitud que pulsa dentro del concepto devotee. “La representación sexual de una persona con discapacidad es, en general, la de una persona sola, mayor, asexuada o, más aún, como mujeres y hombre incompletos. Durante años se ha creído contraproducente hablar de la discapacidad con las personas que la presentan. Para las personas con discapacidad, a menudo es incomprensible que alguien pueda sentirse atraído por sus “imperfecciones” o pueda “incluirlas en su propio concepto de erotismo”. De allí la importancia y la urgencia de profundizar en estos temas desde su base, junto a las personas con discapacidad, escuchando atentamente sus vivencias, sus deseos y sus necesidades, y lograr así un verdadero empoderamiento del colectivo, brindando herramientas para la autoafirmación y el cuidado de su integridad.  En la vida en general existen muchos tipos de relaciones co-dependientes y estas pueden ser saludables o no, según el grado de comunicación y reciprocidad. En el caso de las personas con discapacidad se debe poner especial atención a que su propia condición no habilite o respalde en el ámbito de la intimidad, los mismos mecanismos de opresión contra los que se lucha en lo social y colectivo.Bajo ningún punto es lo mismo una persona que simplemente se siente atraída por los cuerpos marginados del estándar social que otra que solo puede sentirse erotizada desde un rol sobreprotector de omnipotente cuidador que utilice a la persona con discapacidad para colmar sus propios vacíos.Para los grupos feministas, el devotee es una forma de fetichismo que se centra en fetichización de los cuerpos marginados, al igual que los fetiches raciales. Desde esta perspectiva, los cuerpos admirados son en realidad cuerpos deshumanizados y oprimidos. Por esta misma razón es sumamente importante comprender que los intereses del devotee pueden encerrar no una atracción hacia la discapacidad, sino una atracción a la percepción del desamparo, generando relaciones desiguales de poder en una sociedad donde históricamente las personas con discapacidad han sido objeto de abusos por ser consideradas como objetos.Dentro de esta consideración donde las estructuras sociales de poder han deshumanizado y objetivado a los cuerpos marginales, el problema no sería la sexualidad de las personas con discapacidad, sino la sexualización de la discapacidad. El problema con la objetivación de los cuerpos marginados es que refuerza las normas sociales y culturales, se hace eco de la idea de que las personas que viven en los cuerpos marginados son de propiedad pública y que es aceptable tratarlas como tales. Esta mirada obligaría a las personas con discapacidad a ser considerados como objetos sexuales contra su voluntad.“Sospecho que el comportamiento de los devotees es depredador y que nada tiene que ver con nuestros cuerpos, sino con la percepción que ellos tienen de nosotros como seres desamparados. Ellos esperan que seamos agradecidos por su atención, porque ese es el papel de las personas con discapacidad desempeñan en sus fantasías”, asegura una militante feminista con discapacidad.Tener en cuenta estos riesgos y estas complejidades es excluyente para comenzar a repensar también al devotee desde una mirada no necesariamente negativa o como un nuevo paradigma de elección sexual.“Todo lo que se aparte de la ‘norma’, debe ser contextualizado en un diagnóstico, rótulo, o ley. Creemos descubrir nuevos “fenómenos o parafilias” en elecciones validadas en la intimidad de muchas alcobas; tan antiguas como la historia del hombre, y tan negadas y ocultadas como a esta misma se lo han impuesto. Se da en estas relaciones el doble proceso de estigmatización ante la visibilidad de la discapacidad (coincidente con la visión mitológica de las personas con discapacidad física como fetiches sociales, portadores de un mal que para algunas culturas era signo de un castigo divino por algo que él o sus antepasados habían hecho y, para otras, señal de bendición de un ser superior) y ante la confesión de una supuesta “patología mental”, como lo es la elección devotee. Creo que allí está la clave: la libre elección de los componentes de la pareja, donde la persona con discapacidad no siempre debe ser vista como “presa de abuso”, y el deseo devotee como un mal a curar”, sugiere Peirano.

Hacia la búsqueda de un equilibro, el concepto de devotee se encuentra continuamente reformulado en pos de una definición integral que pueda reflejar todos los matices que representa.Para ello será necesario confrontar con las historias de los protagonistas y profundizar sin prejuicios en una realidad que es fácil de enjuiciar y estigmatizar, pero sobre la que la gran mayoría prefiere guardar distancia. Abrir el debate, traspasar el miedo a lo diferente e involucrarse serán sin dudas las claves para poder enfrentar una realidad rica en reflexiones y desafiante de nuestra comodidad simplificadora.

Luis Eduardo Martínez
    martinez_luiseduardo@yahoo.com.ar



Fuentes:
- Sexualidadespecial.blogspot. com/ Mitología de la sexualidad especial.
- Deseoydiscapacidad.blogspot. com
- Paradevo.net
- Disabledfeminists.com / FWD (feministas con discapacidad).
- foros.ya.com/Discapacidad y Afectividad.
- Amorydiscapacidad.blogspot. com
- Anundis.com/forum






30 junio 2011

Mirada retrospectiva de la comunidad devotee.

Fuente:http://www.bentvoices.org
Por:Raymond J. Aguilera

El presente artículo es la encarnación más reciente de un proyecto de investigación. Como estudiante universitario en el Departamento de Inglés de la Universidad de California en Berkeley, me puse a examinar la naturaleza de la atracción sexual hacia personas con discapacidad, así como las respuestas a esa atracción, mediante el uso de relatos de primera mano tanto de las personas con discapacidad y de auto-identificado"devotos".Además, echo una mirada crítica hacia algunos de los estudios existentes sobre el tema. Mi trabajo ha producido varias preguntas sorprendentes, incluyendo: ¿La atención de los devotos es explotar a las personas con discapacidad o es darles el poder?.
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"En 1997, comencé a investigar lo que se conoce como la comunidad de devotos, mientras yo era un estudiante de Berkeley.
"Devoto" es el término auto-seleccionado, que en general se refiere a las personas que se excitan sexualmente y / o interesados ​​en las personas con discapacidad. Mientras que el grupo más fetichista lo es hacia los amputados, también hay devotos fascinados por sillas de ruedas, muletas, aparatos ortopédicos, parálisis cerebral, y prácticamente cualquier otro subgrupo de la comunidad de discapacitados que se pueda imaginar.


También existen varios subgrupos entre los devotos. Los más notables entre ellos son pretendientes, (las personas que pretenden, pública o privada, y que son discapacitadas) y aspirantes (personas que quieren convertirse en discapacitadas, a veces recurriendo a métodos de crudo de la auto-mutilación con el fin de lograr el cuerpo con discapacidad que desean).
Cuando empecé mi investigación, primero me dirigí a mis colegas con discapacidad. Pocos estaban dispuestos a compartir sus propias historias, mientras que otros me ayudaron  a dirigirme en la dirección correcta. El punto es que casi todo el mundo hablaba de por lo menos alguna visión sobre el tema, un testimonio de cuán extendida es en realidad.

Armado con algunos relatos de primera mano, tanto de los devotos y las personas con discapacidad, me entró la curiosidad de ver lo que mis compañeros académicos habían escrito sobre el tema. Una de las piezas más importantes que me encontré fue un estudio realizado por el Dr. Richard Bruno: "Devotos, Pretenders y Aspirante". Diario de la Sexualidad y Discapacidad 15: 243-260, 1997 
Pese a que el estudio sigue siendo una de las fuentes más citadas sobre el tema, me di cuenta que su  alcance era muy limitado, y muy lejos de donde el momento de la verdad. En particular, me preocupa lo que yo considero que es una actitud condescendiente hacia los devotos y las personas con discapacidad.
El estudio del Dr. Bruno caracteriza a la atracción de la discapacidad como un "trastorno". Leyendo entre líneas, la explicación es que alguien que se siente atraído por una persona con una discapacidad debe estar enfermo. Mis sospechas iniciales sobre el estudio se confirmaron cuando me encontré, archivado en Internet, una entrevista de radio 1999 con el Dr. Bruno. En la entrevista,  Bruno afirma que los devotos son predadores de los que la comunidad de discapacitados probablemente; debería huir.

Mientras que los depredadores sexuales son uno de los grupos más desagradables de la sociedad, la caracterización de un grupo particular de personas como depredadores parece injusto, sobre todo cuando no hay evidencia en el estudio para apoyar tales afirmaciones. El estudio de Bruno tampoco tiene en cuenta la libre voluntad de una persona con discapacidad en la elección para formar una relación con un devoto. En su lugar, patologiza la atracción, por lo que degrada a las personas con discapacidad. No sólo se presenta a las personas con discapacidad como poco atractivos, sino que también son aparentemente incapaces de tomar sus propias decisiones acerca de su expresión sexual, y deben ser advertido por personas de la talla de Dr. Bruno.

Bruno comienza por prometer su lealtad a la idea de que, muy posiblemente, hay otras personas además de los devotos que podrían atraer a las personas con discapacidad. A continuación, los cambios se centran en afirmar que la atracción de un devoto no es "especialmente útil", ya que no crea, ni mantiene, parejas monógamas. Esta proclamación parece degradar aún más la sexualidad de las personas con discapacidad: si no podemos ser parte de una pareja, la relación no es "particularmente útil." 
Una teoría popular sobre los orígenes de las atracciones de los devotos es la idea de que los devotos se sienten como si se desactivan, y proyectan estos sentimientos a los demás de esta teoría, el Dr. Bruno dice:... "la idea de que un devoto es una "persona con discapacidad atrapado en un cuerpo sin discapacidad" es difícil de justificar, ya que no hay "forma natural" o estado de incapacidad que corresponda a los dos géneros de origen natural. " Para mis propósitos,lo interesante no es el hecho de que Bruno no está de acuerdo con esta teoría, sino más bien la forma en que él la refuta.
Cualquier persona, en cualquier momento, puede sufrir una lesión que resulte en una incapacidad permanente. De esta manera, las categorías de discapacitados y no discapacitados son apenas categorías (la mayoría) estáticas que hombres y mujeres son, desde un punto de vista biológico. Sin embargo, yo diría que desde que muchas discapacidades se producen por la genética y otros "no-violencia" factores, el nacimiento de bebés con discapacidad, y por lo tanto la creación de los grupos de discapacitados y no discapacitados pueden ser, de hecho, del mismo modo "natural", como se diferencias de género.El hecho de que la condición de discapacidad pueden, y lo hace, cambian con el tiempo tiene poca relación con la "naturalidad" de la discapacidad como un estado del ser.Como Mark O'Brien era tan aficionado a decir: 
Tal vez el más revelador de los comentarios de Bruno es su conclusión: "tienen que aprender a amarse a sí mismos". Es evidente que él ha puesto todas sus cartas sobre la mesa en esta frase. Ve a los devotos como un problema. No es de extrañar, entonces, que se sienta con  la necesidad de advertir a las personas con discapacidad de su presunto comportamiento abusivo".



Entrevista a Carol Devis, una pionera del los sitios devotees en internet. 


Enlaces:
Handicap; obscuro objeto de deseo
Amputados, devotos y aspirantes
Devoto por amputadas
Canal Youtube BeautifulAmputee2


19 mayo 2011

Acrotomofilia (devotee):aproximación a un tema tabú.



Ilustración Pablo Galfre

La propia palabra "acrotomofilia", provoca en muchas personas con discapacidad, un cosquilleo en la piel. 

"Sería arrogante pensar que sólo lo que es perfecto tiene el derecho a ser amado."

Esta cita pertenece al filósofo francés Luc de Vauvenargues Clapier, que vivió en el siglo XVI, cuando la atracción hacia las personas con una limitación física ya era probable. Sin embargo, fue sólo al final del siglo XIX, cuando se dotó de significado.

Conceptualizaciones a través de la historia.

1886: descrito por el psiquiatra y médico forense Richard von Krafft,en su libro Psicopatía Sexualis como: "la  primera desviación sexual del fetichismo de la deformación ".

Las formas de expresión de la preferencia sexual de las personas con discapacidad han cambiado con los años. Hoy en día, los conceptos de "Devotee o acromofilia", son los más utilizados para hacer mención al afecto especial hacia las personas con limitaciones físicas. 
Acromofilia deriva del griego y significa  el afecto (Tati) para las personas sin (a) miembro (melos) : el afecto hacia las personas con extremidades amputadas.
El término incluye las partes faltantes del cuerpo, espasmos, parálisis, elementos ortopédicos, sillas de ruedas o muletas, y muy rara vez; incluso inclinaciones a las personas con deficiencias sensoriales.
Los hombres y las mujeres a menudo se describen como Amelotatisten Amelos o Ameline. La mayoría de los Amelotatisten son hombre, pero no sólo se limita a ellos.

¿Enfermedad, fetiche sexual, o "normalidad"?

Después de la definición psicológica y médica de la preferencia devotee, que  no es ni una enfermedad ni un fetiche sexual,(definición en Wikipedia ).
"Tenemos una relación maravillosa", dice Bárbara. Barbara es una persona  amputada, y tiene una relación con un devotee. Anteriormente, estuvo casada por muchos años - también con un devotee. Su primer marido había ocultado su inclinación."Sólo me enteré más tarde que era devotee. Le daba vergüenza hablar de ello ", dice Bárbara.
Con  su actual esposo es diferente. En su primera respuesta al anuncio personal de Bárbara, le dijo que se sentía atraído por las mujeres con discapacidad. "Esta relación refuerza mi autoestima enormemente. Lo cual no quiere decir que esta relación es la base de mi autoestima ", dice Bárbara.


            
                                          Véase también: exposición del informe (2002)

                              Además: Desde el encanto del estigma


Internet facilita el intercambio

Sólo a través de  Internet, Barbara descubrió que había muchas personas con la inclinación de su marido,  y que es posible hacer intercambios a partir de esta tendencia. Esto condujo en última instancia, al hecho de que él podría aceptar que era parte de su naturaleza, y superar la desesperanza de poder vivir esta inclinación nunca. 

El marido de Bárbara es un académico. "Muchas personas con esta tendencia tienen la escuela secundaria y un título universitario. La gente común no suele ir  tan profundamente en sus pasiones ", dice Toni Martín. 

Toni Martin, nació con una dismelia  en el antebrazo izquierdo. Escribió su tesis en educación médica en Mancophilie. Mancofilia el término acuñado por la propia Martin, que utiliza como un término genérico para las denominar la atracción hacia personas con limitaciones físicas, carencias y deficiencias. El término deriva de la palabra latina Mancus, (frágil e imperfecto, defectuoso, débil), y la palabra griega  philos.

Mancophilie_klein.jpgIlse Martín en su libro "Mancophilie", afirma que las personas con discapacidad no se limitan a vivir "como un fetiche" su desventaja  ni se reduce a eso la naturaleza de su personalidad. 
"La mano que acaricia, no cesa de golpe cuando empieza la parte de mi cuerpo con una malformación."En la relación con mi marido soy percibida como una persona completa", dice Bárbara.

Primera reacción: shock

Bárbara se sorprendió cuando se enteró de que hay personas que tienen preferencias por las personas con discapacidad. En primer lugar, por las cosas negativas que pasaron por su  mente acerca de lo que se escuchaba sobre éstas personas,y  por otra parte, este hecho aparece como increíble, ya que "es impensado que alguien imperfecto pueda ser  considerado hermoso".
Hoy en día esta tendencia ha cambiado: "Veo mi discapacidad como parte de mi y me amo a mí misma, entonces creo que puede haber otra persona que también se enamore de mi y de mi discapacidad", dice Bárbara.

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