"Mitología de la sexualidad especial"

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11 abril 2019

PORNOinspiracional

peiranosilvina@hotmail.com


Un relato que se multiplica por cientos de familias, a las que nadie parece estar dispuestx a acompañar:

"Como a cualquier joven normal de su edad, a él le gustan las chicas lindas. Como no quiere tener una novia como él, encontró un poster y dice que la chica de la foto es su novia. Ahora estoy preocupada porque esta enamorado de esa chica. Quiere estar con ella, le trae regalos, se encierra en su habitación con ella; espera que venga..."


A muchos jóvenes varones con diversidad intelectual se les niega tomar sus propias decisiones, elegir sus parejas, se les normalizan sus deseos y se les enseña a no ver atractivos en "sus pares"; para luego revictimizarlos y atribuir a la "discapacidad" (y no a los restriccionismos a los que se los somete) que su erotismo esté asociado con el "porno de porters" que en otros varones -sin diversidad funcional- atribuímos a la falta de educación sexual con perspectiva de género.

Si tal como se afirma "el porno no es una forma de educación sexual": ¿por qué continuamos validándolo- sonrisa cómplice y compasiva de por medio- para quienes tal vez, consideramos menos varones, menos sexuales; más "pornográficos"?

El porno como única representación sexual de varones con diversidad funcional, confirma lo que ya sabemos sobre nuestras propias sexualidades (...)

20 septiembre 2018

"La noche de los feos"


Mario Benedetti
Ambos somos feos. Ni siquiera vulgarmente feos. Ella tiene un pómulo hundido. Desde los ocho años, cuando le hicieron la operación. Mi asquerosa marca junto a la boca viene de una quemadura feroz, ocurrida a comienzos de mi adolescencia.
Tampoco puede decirse que tengamos ojos tiernos, esa suerte de faros de justificación por los que a veces los horribles consiguen arrimarse a la belleza. No, de ningún modo. Tanto los de ella como los míos son ojos de resentimiento, que sólo reflejan la poca o ninguna resignación con que enfrentamos nuestro infortunio. Quizá eso nos haya unido. Tal vez unido no sea la palabra más apropiada. Me refiero al odio implacable que cada uno de nosotros siente por su propio rostro.
Nos conocimos a la entrada del cine, haciendo cola para ver en la pantalla a dos hermosos cualesquiera. Allí fue donde por primera vez nos examinamos sin simpatía pero con oscura solidaridad; allí fue donde registramos, ya desde la primera ojeada, nuestras respectivas soledades. En la cola todos estaban de a dos, pero además eran auténticas parejas: esposos, novios, amantes, abuelitos, vaya uno a saber. Todos -de la mano o del brazo- tenían a alguien. Sólo ella y yo teníamos las manos sueltas y crispadas.
Nos miramos las respectivas fealdades con detenimiento, con insolencia, sin curiosidad. Recorrí la hendidura de su pómulo con la garantía de desparpajo que me otorgaba mi mejilla encogida. Ella no se sonrojó. Me gustó que fuera dura, que devolviera mi inspección con una ojeada minuciosa a la zona lisa, brillante, sin barba, de mi vieja quemadura.
Por fin entramos. Nos sentamos en filas distintas, pero contiguas. Ella no podía mirarme, pero yo, aun en la penumbra, podía distinguir su nuca de pelos rubios, su oreja fresca bien formada. Era la oreja de su lado normal.
Durante una hora y cuarenta minutos admiramos las respectivas bellezas del rudo héroe y la suave heroína. Por lo menos yo he sido siempre capaz de admirar lo lindo. Mi animadversión la reservo para mi rostro y a veces para Dios. También para el rostro de otros feos, de otros espantajos. Quizá debería sentir piedad, pero no puedo. La verdad es que son algo así como espejos. A veces me pregunto qué suerte habría corrido el mito si Narciso hubiera tenido un pómulo hundido, o el ácido le hubiera quemado la mejilla, o le faltara media nariz, o tuviera una costura en la frente.
La esperé a la salida. Caminé unos metros junto a ella, y luego le hablé. Cuando se detuvo y me miró, tuve la impresión de que vacilaba. La invité a que charláramos un rato en un café o una confitería. De pronto aceptó.

Onanismo Mental

Los acompañamientos necesarios en ESI (Educación Sexual Integral), en relación a algunas personas con diversidad funcional; incluyen específicamente (que no "especialmente") ciertas instancias de enseñanza-aprendizaje en torno a SU autoerotismo.
Muchas personas con determinadas diversidades funcionales/discapacidades; requieren de dicho acompañamiento para no lastimar sus genitales, para poder comprender y lograr eyacular o un estado de bienestar; bajando tensiones permanentes.Otras personas no pueden hacerlo por sí mismas (amputadxs; con dificultades en su tono muscular, coordinación,etc), o necesitan se les habilite un espacio de intimidad para hacerlo. Algunas personas con diversidad intelectual, pueden presentar dificultades para comprender sólo a partir de la utilización de relatos abstractos sobre el autoerotismo, y necesitan de opciones concretas para poder realizarlo luego en condiciones de privacidad.
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"Nos oponemos a la ESI porque no queremos que enseñan a nuestros hijos a masturbarse"; argumentan quienes seguramente no sólo no tienen hijxs con diversidad funcional; sino la menor idea de que lo peor en educaciòn sexual es lo que siempre se nos negó.

Si fuese posible "educar" el deseo y el placer: que sea desde una educación sexual integral de equidad, con perspectiva en diversidad funcional, equitativa e inclusiva; que comprenda y no "prevenga" a niñxs, jóvenes y adultxs de sus propias sexualidades.


16 febrero 2018

Autoexclusión erótica

Ilustración: Dadu Shin

Solemos ser lxs "Tercerxs excluídxs" de nuestros propios sexos.
Miramos desde fuera nuestros encuentros eróticos deseando que nuestras parejas adivinen nuestros mapas del amor; dolientes de la capacidad de pedírselos.

"Si me quiere; sabrá qué me gusta y qué no me gusta", versa el lema garantista del amor romántico que procura encontrar en las obviedades del sexo ( En sexualidad no hay NADA que pueda darse por obvio) todo aquello que no logramos dotar de palabras.

¿Cuáles son entonces, las "sexualidades inclusivas" de las que hablamos; cuando nos referimos a las personas o parejas con diversidad funcional/discapacidad?.
Autoexcluídxs como estamos de nuestras sexualidades; nos reconforta pensar que las limitaciones eróticas las tienen quienes no hablan (porque no pueden decir lo que sienten), no escuchan (dado que no logran erotizarse con aquella melodía romántica), no caminan (porque no son capaces de ir al encuentro amoroso; sin sus bastones o sillas de ruedas), no entienden la sexualidad (sobrevaloración del CI o la inteligencia para sentir el sexo) o lo que es peor aún: "no sienten" (en referencia a personas que no tienen sensaciones físicas, y a quienes les quitamos en esta sinonimia del "no sentir"; los sentimientos afectivos).

¿A quiénes decimos propiciar incluír, en tanto somos lxs grandes ausentes de nuestras propias biografías sexuales?.
La sexualidad puede darnos una gozosa perspectiva para revisionar aquello que llamamos inclusión, partiendo de nosotrxs mismxs y vinculándonos a través del placer, y nos de las capacidades/incapacidades.

Quien dice lo que desea no siempre habla, ni quien debería escucharnos presta su audición para el encuentro. "Andamos poco por el sexo" y entender.... hay tan poco que entender; si de sentir se trata!


12 febrero 2018

Tacones que interpelan

Imagen: Ivone Oliveira.
Por: Silvina Peirano

-¿Por qué usas taco aguja, si no caminas?; mirá que sos presumida.
le preguntó un varón que se desplazaba con sus dos piernas, a una mujer que lo hacía en silla de ruedas.

-Porque me gusta, respondió ella.

Y a partir de aquella pregunta invasiva; y de la sencilla y contundente respuesta de la joven; creí ver desplegarse todo un compendio de cuestionamientos sobre las utilidades que otorgamos a determinados recursos/para determinados cuerpos, sobre qué se considera erótico y femenino y la sobrevaloración que le damos al acto de caminar; por sobre las diversas formas de desplazarse/nos.

Un taco aguja (representación de una "feminidad y erotismo" ya abolida en/por otras mujeres), en una mujer con diversidad funcional: puede simbolizar un acto de disidencia (tal vez).


El Ars Amandi de “AL VER VERÁS”. Lo que vi en Chile; cuando cerré los ojos.

Silvina Peirano
Enero 2018

Aquello que solemos denominar a menudo "el mundo de las personas ciegas" suele ser una representación visual de lo que somos incapaces de ver (imaginar), aún autoadjundicándonos el sentido de la vista del que presuponemos; las personas ciegas carecen o en el mejor de los casos compensan (con otros sentidos).

¡Cómo imaginar el cortejo, la atracción, la seducción; sin la vista!. Cómo no seguir pensando en "la sexualidad de lxs ciegxs", entonces; como un sub-mundo obscuro, desolado, triste y claro; poco erótico y atractivo.

Las contradicciones (las mías) son varias:
¿Cómo no rendirse a la tentadora y marketinera propuesta de valerse de testimonios de personas ciegas para que nos informen públicamente, aquello que procuran hacer en privado (no sin complicaciones, en la mayoría de los casos), en sus parcelas del sexo; y a la vez teorizar sobre sus sexualidades sin sus voces en primera persona?.
En el encuentro que tuve con Catherine Muñoz Hermosilla -en el marco de un curso de tres días, que recientemente brindé en la ciudad de Santiago de Chile- pude comenzar a vislumbrar algunas claves que nos permitan apartarnos de estos binarismos.

El ejercicio propuesto en los finales del curso, consistía en mostrar al/la compañerx nuestro propio mapa del placer: qué zonas de nuestro cuerpo nos gusta que nos toquen y cuáles no, quiénes, con qué intensidad y tiempo empleado para detenerse, en qué orden, etc. Primero, un miembro de la pareja observa el recorrido del otrx, y procura repetirlo; para luego cambiar los roles.
Resultaba difícil explicar el ejercicio al grupo, más aún a Catherine, una mujer ciega a la que con mis referencias sólo verbales; privaba de gran parte de la información; por lo que le propuse que juntas "mostráramos" el ejercicio al resto de lxs alumnxs.

Allí comenzó un antes y un después (para mí).

Catherine comenzó a recorrer suavemente mi cuerpo, tocándolo con las palmas y dorsales de sus manos, o valiéndose de las yemas de sus dedos; al tiempo que relataba cada trazo, compartía recursos, ahondaba en aquellas zonas que no le resultaban tan placenteras (dando sus "justificativos") y marcaba intensidades, presiones, suavidades y ritmos.

Luego, procuré repetir aquel recorrido en su propio cuerpo. Creo haber respetado las zonas e intensidades; no así el orden del mapa que me enseñó. Finalizando el ejercicio, le propuse que incorporásemos su bastón blanco. Como continuar pensando las sexualidades, desprovistas de aquellos recursos que acompañan a las personas en su vida diaria (en las sexualidades del día a día)!.

...y allí otra danza sin música, comenzó a fluir. Un baile que no necesitaba de movimientos ni de música; que demandaba escasas palabras y que; con los ojos cerrados podía transportarme a experiencias de las que sentí haberme privado hasta aquel momento.

Que “¿Cómo lo harán los ciegos?"; vamos a seguir preguntándonos, sin darnos permiso para auto explorarnos y dejarnos explorar. Construyendo un DIS-saber previo que cercena toda experiencia propia y que condiciona el acto de ver como garantismo de iluminismo erótico.

Dejarse ir. Poner a disposición el propio cuerpo y el cuerpo del otrx en un acto libertario de encuentros hacia eróticas que, lejos de aprender; tienen mucho que enseñar.

¿Qué creemos ver de nuestros propios sexos?. “Sombras; nada más”.

Una sencilla danza me recordó que la dama de la justicia (erótica) no es ciega; tiene los ojos vendados para sostener su equidad

GRACIAS a Catherine; por compartirnos!
GRACIAS Daniela Alburquerque Gonzalez, Carrera de TO de la Universidad de Santiago de Chile y Equipo Cetram por propiciar el curso y todxs los encuentros. 
GRACIAS a quienes compartieron aquel momento atesorado.
GRACIAS a Olga Tallone, de quien tome el ejercicio inicial; para ir haciéndolo propio.



(*) En la imagen; estaos Catherine y yo, una frente a frente, con los ojos cerrados. Ella relata su mapa sobre mi cuerpo y yo sostengo en mi mano derecha, su bastón blanco. Detrás pueden verse a otrxs asistentes al curso, sentados en ronda, y observando el ejercicio desde sus mesas/sillas.

09 septiembre 2016

Emmanuel Theumer: “Agenciamientos feministas-diversofuncionales-sexodesobedientes: ¿Qué pasaría si todxs nos uniríamos a tu protesta?

Exposición de Emmanuel Theumer en el marco de la "3º Jornada en sexualidad y diversidad funcional: Eróticas que diversifican los deseos", realizadas el 12 de agosto de 2016, en la Facultad de Ciencias sociales de la UBA (CABA- Argentina)

Correo de contacto: jornadasexualidad@hotmail.com

Video y edición: Sol Bodean


Video:Beto Canseco - "Hacer temblar la ontología. Algunas reflexiones en torno a la vergüenza y la eroticidad"

Exposición de Beto Canseco en el marco de la "3º Jornada en sexualidad y diversidad funcional: Eróticas que diversifican los deseos", realizadas el 12 de agosto de 2016, en la Facultad de Ciencias sociales de la UBA (CABA- Argentina)

Correo de contacto: jornadasexualidad@hotmail.com

Video y edición: Sol Bodean




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25 noviembre 2015

Libro con contenido erótico: “Braille porno” para personas ciegas.

Fuente: El espectador
Ver artículo original

Una mujer desnuda recostada bocabajo y con las manos y pies atados, mientras otra, también desnuda, la mira sosteniendo un látigo.

Esta es una de las imágenes que aparecen en el libro creado por la artista Nina Linde.

Esa podría ser una de las imágenes más simbólicas del libro de Nina Linde que acaba de marcar un hito: se convirtió en el primer texto con contenido pornográfico para ciegos en entrar en la lista de una biblioteca nacional.

El hecho sucedió en Estocolmo, Suecia. Allí, ella, artista, sueca y de 33 años, logró que el libro que había creado hace cinco años fuese aceptado para que de ahora en adelante pudiera ser consultado por todo el público. “Todos necesitan un poco de estimulación sexual”, dijo a uno de los diarios locales.

La idea de crear un libro con un contenido gráfico erótico nació luego de ver que en la Biblioteca Braille de Estocolmo había todo tipo de material, menos pornográfico. “No existía ese tipo de cosas para los discapacitados visuales”, cuenta al diario inglés Independent.

Por eso, Linde se dio a la tarea de, como dice, mejorar la vida sexual de las personas. El resultado, contrario a lo que algunos habían pronosticado, fue bien recibido por quienes hacen parte de esta comunidad. Håkan Thomsson, presidente de la Federación Nacional de Discapacitados Visuales de Suecia, por ejemplo, aseguró al diario Metro de Suecia que creía que ese tipo de ejercicios eran un paso positivo.

“Algunos creen que nosotros no tenemos sexualidad y eso no es cierto. Las personas con discapacidad visual somos tan sexuales como cualquier otra”, dijo.

Sin embargo, Linde cree que es un error que tilden su producto como pornográfico. Según ella, encasillar su libro bajo ese concepto es erróneo. “Se trata es de estimulación sexual. Y la estimulación sexual es para todos”.

Tal y como le contó al periódico The Local, más allá del libro y todo el ruido mediático que generó en su país, su trabajo relacionado con la sexualidad de las personas discapacitadas, en verdad empezó en Chile. Un día, mientras era estudiante, ayudó a cruzar la calle a una persona ciega. El hombre, al percatarse de que ella era sueca, pareció tener una extraña referencia sexual que a Linde le pareció curiosa.

“Y eso fue como una especie de toma de conciencia. Saber que él tenía esos pensamientos a pesar de que era ciego, me generó mucha curiosidad. Quería saber de qué manera se estaba discutiendo la sexualidad de las personas ciegas en la sociedad”, relató a The Local.

06 octubre 2014

Video performance: “CORPOCONTROCORPO”


Nicola Fornoni. Octubre 2014; Italia.

"CORPOCONTROCORPO" es una performance en la que participan Nicola Fornoni y Stefania ZorziDue

Dos seres humanos se abrazan. Una mujer y un varón en una silla sin nada de si: desnudos. Permanecen en esa posición durante horas. Pecho contra pecho. Cuerpo contra cuerpo. Se proyecta un diálogo entre "opuestos" estéticamente; diferentes anatomías que difieren de la norma. 

"Corpocontrocorpo" es una mezcla de amor y aceptación del otro en un ambiente íntimo y natural, sin privaciones ni hipocresías. Simplemente aceptar al otro como otro. 
La propuesta consiste en disipar la creencia de que el cuerpo considerado "defectuoso"; carece de potencial afectivo/sentimental.

Nicola Fornoni: Nació en Brescia. En 1990 recibió su diploma en pintura en la Academia de Bellas Artes de Santa Giulia. Actualmente cursa una especialización de dos años en artes visuales. Sus acciones performativas pretenden sacudir condicionamientos sociales.
Utiliza su propio cuerpo para descubrir los límites, tratando de superarlos.



21 septiembre 2013

"Mi pene encorvado y mi fantasía sexual discapacitada"

Fuente: Hoja blanca

¿Por qué desear a personas “discapacitadas” o trans es considerado únicamente como un fetiche? Políticas del placer hoy en Clítoris anal.

[…] el sexo es un asunto profundamente social. El placer sexual es algo a lo que todo el mundo debería tener acceso sin prejuicios ni cortapisas. Hay que incentivar la cultura de la promiscuidad, el intercambio de parejas, las parejas múltiples… AAGHY!.. Reconocer el deseo como el principal motor de una sociedad mejor. Cuando una desea a alguien normalmente, no quiere que le suceda nada malo, es decir, te solidarizas con él… a no ser que te rechace, ¡claro! Creo que es un tema muy interesante e inexplorado hasta ahora, especialmente desde el punto de vista femenino, político… y de derechas […]

¡NO HAY NADA MÁS DEMOCRÁTICO QUE EL PLACER! (http://www.youtube.com/watch?v=AloRXvTleZo)



¿Quién me desea?, ¿debería ser deseado/a? Cuando me miro a un espejo desnudo, sin maquillaje y sin peluca, veo un langaruto, barrigón y con la verga torcida y no muy grande (pero lo muevo rico). Cuando me miro con peluca soy tetiplana, culiplana y peluda en las axilas y barriga. En la típica escena de quinceañera, me cojo el banano y pienso “voy a empezar a hacer deporte”. Lo anterior demuestra una especie de inconformidad con mi cuerpo por no parecerme al ideal de hombre gay musculoso y fornido, ni a una mujer tetona, culona y con rasgos finos en la cara.

Por alguna razón, cuando me miro al espejo (hablo en primera persona pero no creo ser el/la único/única a la/al que le pasa) me comparo con un cuerpo “normal”, de acuerdo a las expectativas sociales que tenemos de los cuerpos: dos brazos, dos piernas, dos ojos, una nariz, cabello liso y sedoso, cejas, abdominales marcados, bíceps musculosos, nalgas duras, etcétera. Un cuerpo vestido con ropa de marca o tatuajes en inglés o cualquier otra señal que indique el estrato. Una verga recta, dura, gruesa y larga (depiladito, ¡eso sí!). Siento miedos e inseguridades de no ser como se debería, de no ser deseado, de que no se lo quieran comer a uno/a.

Cuando uno desea un cuerpo diferente a esa normatividad, uno siente culpabilidad y vergüenza, o se siente parte de una secta con fetiches raros. Hace un año más o menos acudí a una brigada jurídica para personas con diversidad funcional* y sus familias. Uno de los adolescentes habló acerca de sus derechos sexuales y reproductivos. El joven tenía una discapacidad cognitiva y se refería a su derecho “a tener la puerta cerrada” y creo que tenía entre 17 y 19 años. Además, tenía unos labios carnosos y me encantaba verlo hablando con tanta seguridad acerca de su sexualidad. De repente, empecé a fantasearlo sexualmente y me di cuenta que este joven me gustaba, o bueno no nos digamos mentiras, me excitaba.Pero también ocurre a la inversa, es decir, rara vez fantaseo con personas de cuerpos diferentes a ese mito photoshopeado, estereoideizado y moldeado en gimnasios. Siento que nuestro placer también está filtrado por medios de comunicación, construcciones sexistas de los cuerpos y una especie de indeseabilidad de la anormalidad en el sexo (solo hombres musculosos con bóxers de marca, mujeres con vagina, tetonas, culonas y flacas, etcétera, reproduciéndose). ¿Por qué no hay actrices porno famosas con síndrome de Down? ¿Será que social y culturalmente el mensaje es que no queremos su reproducción y que las personas con diversidad funcional son indeseables?

Me imaginaba besándolo, mamándole la verga y el culo, poniéndolo y poniéndome en cuatro. Bailando reggaetón muy pegados y él lamiéndome la oreja, insinuándome cosas. Cogiéndome desprevenido de una nalga y robándome un beso, con mucha lengua. Devorándonos, sudando. Metiéndonosla, él jalándome suavemente el pelo… en fin. Es que aún lo recuerdo, ¡qué delicia!

Cada vez que fantaseaba con eso, bloqueaba mi mente y me decía “¡no puede pensar eso, es un niño!”. Mi abogado interno me decía “¿por qué, si es mayor de 14 años y legalmente no hay inconveniente?” y yo mismo contra-argumentaba: “sí, pero es un discapacitado, ¡no sea aprovechado!”. Lo curioso era que durante el encuentro también se hablaba de derechos sexuales y reproductivos de personas con diversidad funcional, pero mi chip de manizaleño godo recalcitrante no me dejaba en paz. ¿Por qué sentía vergüenza y culpa al desear una persona con diversidad funcional? ¿Por qué no debía imaginármelo en escenas sexuales? ¿Por qué presumía la falta de capacidad para consentir en una relación sexual de forma libre y autónoma?

También me ocurrió algo parecido en mi cumpleaños (cumplí el 5 de agosto y me encantan los regalos caros), cuando tres hombres trans me bailaban muy amacizado y me excité. Como soy algo avión/a me puse a pensar qué pasaba si me los llevaba a mi cama y me ponía nervioso al pensar qué pasaría cuando nos quitáramos la ropa. Por algún motivo la idea católica de sexo y acto sexual, en donde sin penetración ni eyaculación no hubo sexo, me nublaba la imaginación y no me dejaba desear libremente. Me preguntaba: ¿qué haríamos empelotos? Si tenían pene, ¿querrían penetrarme? Si tenían vagina, ¿querrían ser penetrados vaginal o analmente por mí? ¿Querrían penetrarme con sus dedos o con un dildo? ¿Por qué tenía que haber penetración?

Cualquier deseo que se escape de esas ficciones de un cuerpo sin discapacidad y en donde se incluyan personas que se salen de los parámetros tradicionales (como las personas trans y las personas con diversidad funcional) es un fetiche o hay que buscarle una explicación adicional. Últimamente, he oído hablar del sexo con mujeres travestis y ha sido común encontrar un discurso explicativo y justificador. Una explicación común, que se presenta como científica, es que los hombres acuden a las mujeres trans porque son hombres que no han aceptado su homosexualidad y prefieren ser penetrados analmente por figuras femeninas, o que son heterosexuales pero no aceptan a cabalidad el placer anal porque implica una emasculación simbólica. De forma similar, se habla del sexo con personas con diversidad funcional como una actividad transgresora, revolucionaria, fuera de lo común. ¿Por qué es tan difícil pensar que el sexo con personas trans o personas con diversidad funcional es rico y punto? ¿Por qué hay que justificarlo y enmarcarlo en una especie de fetiche? ¿Por qué cuándo tienen sexo un hombre con pene y una mujer con vagina, sin discapacidad, no lo cuestionamos sino que lo entendemos como algo dado? ¿Por qué me sentía como un depravado por desear a alguien con diversidad funcional y no le coqueteaba?

En mi culpa por desear a personas con diversidad funcional, me di cuenta que estaba reproduciendo uno de los prejuicios más frecuentes, es decir, la infantilización de las personas con diversidad funcional. Presumía que una persona con discapacidad no podía decidir si quería acostarse conmigo si se lo proponía. Asimismo, sentía que mi miedo a imaginarme sexo con hombres trans era una forma de exotización, de verlos como bichos raros. ¿Por qué no preguntarles directamente qué les gusta hacer cuando están desnudos?

Cada vez aumenta mi creencia en la idea de que la relación entre el placer y la opresión es más cercana de lo que creemos. Las personas oprimidas siempre son caricaturizadas, son objetos de deseo en el marco de un fetiche, antes que sujetos que desean. Las personas oprimidas no son imaginadas en un ámbito de placer. Las personas con discapacidad son agresoras sexuales o no saben qué es o no les gusta el sexo. Las mujeres son vírgenes o son perras nínfomanas. Los gays son pedófilos o son promiscuos. El sexo entre mujeres es inane (a lo Gerlein). Todas las travestis son putas. Deberíamos imaginarnos a las personas como sujetos que desean. Deberíamos empezar a pensar por qué únicamente deseamos cierto tipo de cuerpos. En definitiva, deberíamos entender el placer como un tema político.

* Existen debates acerca de la forma en la que debe referirse a las personas con discapacidad. Antes, se les consideraba discapacitados, pero después de la Convención de Derechos de Personas con Discapacidad se revolucionó el concepto. Ahora la discapacidad no se entiende como una característica de la persona, sino que esta surge de su relación con el ambiente. Es decir, la discapacidad la genera la falta de accesibilidad del entorno. Por poner un ejemplo, si todos los edificios y construcciones incluyeran rampas, las personas en silla de ruedas no tendrían una discapacidad física en estos lugares.El reconocimiento de la autonomía sexual en las personas implica un reconocimiento de la ciudadanía, implica entender que en eso todos y todas somos iguales, todos queremos placer y yo, por lo menos, quiero sentirme incluido/a dentro de las fantasías sexuales de nuestra sociedad y cultura. Quiero tener derecho a sentir placer de forma libre y espontánea. Como dice la concejala antrópofaga: ¡No hay nada más democrático que el placer!

Yo prefiero el término de “diversidad funcional” porque es más incluyente con otro tipo de cuerpos que no cumplen con ciertas expectativas para considerarse normales, implica un posicionamiento político en contra de la academia médica y contra el modelo capitalista de medir la (dis)capacidad de acuerdo a la capacidad laboral. Además, ubica el debate por fuera de la capacidad o falta de capacidad para centrar la discusión en la diversidad de formas y cuerpos.

21 septiembre 2012

Libro: "Deseos de renacer". Literatura erótica y diversidad funcional.

Los deseos Renacer
Autora: Penny Pepper.
Agosto 2012
Inglés

Descripción
"Deseos de renacer" es una colección de literatura erótica única. Es diferente porque los personajes centrales son personas con discapacidad... dado que la sexualidad y la discapacidad: todavía pueden incomodar a gran parte de la  sociedad.
El enfoque de la historia está puesto en la vida de atletas con discapacidad - en el marco de los Juegos Paralímpicos de 2012; Londres- pero a medida que el deporte se calienta, nos lleva a preguntarnos: ¿qué hay de común entre las personas con discapacidad? Y el sexo? Y el amor?... 

Su autora; Penny Pepper, tiene una vida apasionante y comprometida. Entre otras acciones, puede mencionársela como la ganadora de un  'Oscar erótico', tras posar desnuda y realizar diversos papeles en procura de romper las barreras y la discriminación que muchas personas con discapacidad sufren, especialmente en lo que se refiere a su vida sexual. 

"Deseos de renacer" nos lleva a realizar un  viaje por las complicaciones y los anhelos de la lujuria en sus más exigentes formas, así como la delicadeza del primer amor y de la pasión  nunca conocida. 
En el relato "Días de verano aligerados",  Linda relata sus vivencias, tras decidirse a perder su virginidad con un portero del centro de rehabilitación de fisioterapia, mientras que Jean en "Postales para Jean" oye a su sobrina hacer el amor y se pregunta si su vida sexual cambiará en algún momento al tiempo que Ellie detalla su pasión prohibida por un hombre más joven en la "Lámpara de Lava", entre otras historias de la colección.

Rob Young, escritor galardonado dice: "Deseos de renacer es un examen inteligente de las personas con discapacidad y de sus deseo. Y si es la pasión lo que buscan:¿por qué elegir gris cuando se puede tener escarlata?. Se trata de una colección grosera, obscena, triste y provocativa sobre cómo cada ser humano puede relacionarse".


ENLACES



30 julio 2012

"Desnudar la discapacidad".

Fuente: Enhance the uk
Reino Unido
VER ARTÍCULO ORIGINAL
Group of people with various disabilities in their underwear

En la página Enhance the uk (Mejorar el Reino Unido) hemos encontrado la siguiente propuesta:"desnudar la discapacidad"



Las bases:
Two men in their underwear, one is in a wheelchair
Se parte de la premisa de desmitificar la sexualidad de las personas con diversidad funcional afirmando que "es necesario debelar un secreto: las personas con discapacidad tienen relaciones sexuales". 

En base a éste "secreto revelado", se abordan los derechos sexuales y reproductivos de éste colectivo, propiciando la igualdad desde los intereses afectivo-sexuales de todas las personas, con o sin discapacidad.

"El sexo es importante. Todos queremos ser amados. Todos anhelamos un poco de intimidad de vez en cuando. Nos guste o no, somos seres sexuales. Como nos juzgamos a nosotros mismos está íntimamente ligado a la forma en que pensamos que otros nos perciben. Esto es un problema porque - y no es un secreto -para ésta visión la discapacidad no es sexy".
Tomar el sexo fuera de esta "ecuación normalizada" nos permitirá comenzar a sentirnos más seguro y atractivo. Al abrir cualquier revista solemos encontrar artículos que nos imponen lo que se considera una pareja atractivo/va. Todos valoramos cualidades diferentes: la inteligencia, el sentido del humor, la mirada, etc; pero nadie menciona la "discapacidad" como un aspecto atractivo o recomendable por temor a que se convierta en una "mercancía sexual" más. El problema es que nunca hablamos acerca de la discapacidad y la sexualidad en la misma frase. Y el resultado es que muchas personas con discapacidad sienta que no poseen atractivo sexual.

Todos y todas tenemos al menos una cosa en nosotros mismos que nos gustaría cambiar. Pero al parecer, si se presenta una discapacidad: esas inseguridades son fácilmente amplificadas. 
Los medios tienen mucha responsabilidad al momento de reproducir estos modelos, como así en el rol de lograr modificar dichos patrones discriminatorios.

Para comenzar a ver a las personas de manera más real, "Desnudar la discapacidad" propone:
.Que los jóvenes con discapacidad tengan acceso a los mismos consejos en materia sexual que los jóvenes sin discapacidad.
.Promover la educación y la salud sexual.
.Modificar la forma de pensar la discapacidad y comenzar a celebrar a las personas por lo que son.

Para ello, es imprescindible detener el estigma. La mejor manera de lograrlo es hablando de manera abierta y honesta. Desde la página se propone; por ejemplo Compartir experiencias personales, brindando testimonios directos y reales que unan la sexualidad a la diversidad.



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18 mayo 2012

Video:Adaptación de vibradores para personas con diversidad funcional.

Desde la Organización japonesa NOIR, nos llega éste vídeo recientemente editado, protagonizado por su presidente, el Sr. Kumashino

En ésta ocasión, la propuesta consiste en utilizar una muñequera, que se adapta a un vibrador. 

La Organización NOIR, junto a la empresa japonesa TENGA, se interesa en la sexualidad de las personas con diversidad funcional o discapacidad, investigando e innovando en productor adaptados que faciliten la auto estimulación masculina (ahora también femenina), e incluyendo entre sus potenciales clientes, a hombres de este colectivo; brindando una visión innovadora y erótica de todas las sexualidades.






30 marzo 2012

Ensayo: "Devotte, Discapacidad y Sexualidad".

Autora: Silvia Mirta Valori

Ver artículo original (Blog de la autora)



El derecho al placer y al reconocimiento de una sexualidad plena Tratar de desentrañar el significado de la palabra Devotte, sus consecuencias para las personas que tienen discapacidad y el porqué de la falta de oportunidades sexuales para varias de ellas, me llevó a realizar una investigación en la que entrevisté a algunos hombres con y sin discapacidad, que habían tenido y/o tienen, y/o pensaban tener relaciones amorosas y sexuales con personas con discapacidad.
Trataré de esbozar un ensayo partiendo de lo que escuché y percibí de parte de los entrevistados con el objetivo de llegar al “porqué” del uso de este término y de la utilización de una categoría, que se otorga a quiénes tienen una preferencia sexual determinada, en este caso concreto, por personas con discapacidad.
Pero antes, deseo plantearles algunas reflexiones, que no pretenden ser nada más y nada menos que eso, reflexiones que nos permitan llegar a comprender cómo y por qué es que existen determinados cuerpos socialmente “aceptables”, buscados, deseados y apreciados, especialmente para tener relaciones sexuales y cómo hay otros que no lo son tanto.
El largo período en el que la sexualidad estuvo condicionada en términos de “normalidad”, donde lo socialmente “aceptable” y “respetable” era ser heterosexual, y con determinado cuerpo físico: delgado, alto y musculoso, para los varones y con medidas de 90-60-90, las mujeres, han dado como resultado estas arbitrariedades que hoy soportan quiénes tienen preferencias sexuales diferentes y quiénes (una mayoría abrumadora) no tienen estos cuerpos físicos.
En estos momentos, en nuestro país, y tal como lo ha referido una de las personas entrevistadas, hablar de “desviaciones” dentro de la sexualidad es bastante cuestionable, ya que no se puede pensar en término de “normalidad” y “anormalidad” cuando se ha legalizado el matrimonio homosexual (cuestionado desde hace siglos por los “normalizadores”) y se han sancionado leyes para educar a las nuevas generaciones dentro de un marco de respeto y aceptación de las personas sexualmente diversas.
Por lo tanto, creo que es necesario remitirnos a un pormenorizado análisis para determinar, o tratar de definir cómo nace la condición y, más adelante, la aceptación del término Devotte (Devoto/a en idioma español) como representativo de quiénes tienen una marcada preferencia sexual por personas con discapacidad.

Desde que somos pequeños/as estamos sometidos/as a procesos de socialización que nos indican qué deben y pueden hacer las personas, para ser consideradas y respetadas como personas; qué deben/pueden hacer los varones, para ser reconocidos como tales y qué deben/pueden hacer las mujeres, para ser consideradas “mujeres”. Estos modelos estereotipados, transmitidos de generación en generación, cooperan y conspiran, para que aún hoy, y a pesar de todas las Conferencias mundiales, Convenciones y Leyes sobre género, se eduque de manera diferente y, por ejemplo, las niñas juegan con una clase de juguetes, y los varones juegan con otra, las niñas usan ropa color rosa y los varones, color celeste, mientras que la televisión, el cine y las revistas difunden y promueven modelos de “normalidad”, en los cuáles se mantiene casi intacta la división sexual del trabajo, y las mujeres tienen que lavar y planchar y cuidar a los/as niños/as mientras los varones van a trabajar afuera (para proveer a la familia, que por supuesto, está formada por padre-madre-hijo-hija (sin discapacidades) invisibilizando, en la mayoría de los casos, el trabajo femenino, al no ser este remunerado) por lo que los estereotipos y paradigmas continúan operando en el imaginario colectivo, asentando un modelo que ha instalado y naturalizado las desigualdades.

Si analizamos cómo hemos sido educados/as en lo que se refiere a nuestros cuerpos físicos, y en “cómo debemos ser”, para tener una aceptable condición física y de esta manera, entrar y pertenecer a la categoría de “elegibles” para poder ser novios y novias, para tener sexo y para formar una familia, observaremos que nos inculcan un modelo de “normalidad”, en lo que “lo normal” es que seamos relativamente delgados/as, de mediana edad, rubios/as o de piel clara, “sanos/as” y he-te-ro-se-xua-les.

Reflexionando un poco más sobre todo esto, nos daremos cuenta que tales modelos de “normalidad” vienen inducidos, además, por un currículo oculto y de transferencia subliminal, por repetición de generación en generación, en el que las personas con discapacidad han sido ubicadas en el lugar de “enfermas”, “deformes” o “mal-formadas” en el que se promueve un claro concepto de “cómo deben ser” los cuerpos para ser considerados deseables y queribles. Un concepto de normalización de los cuerpos, una tendencia a la uniformidad en la que no se puede ubicar a casi ninguna persona, pero en el que se ha insistido y se sigue insistiendo de manera continua desde que las religiones y los medios de comunicación dominan la educación, y en consecuencia, el pensamiento y la vida de las personas.

Las diferencias sexuales son tantas y el objeto de erotismo y seducción puede ser tan heterogéneo que espero poder transmitir con precisión y lo más objetivamente posible la necesidad de un cambio de paradigma dentro de lo sexualmente aceptable y deseable. Las personas “devotte” –palabra con la cuál se denomina hoy a las personas que se sienten sexualmente atraídas por quiénes tienen determinadas características físicas y a las que consideramos (por que aún estamos dominados/as por el modelo médico rehabilitador) “personas con discapacidad”— requieren de este cambio para desmitificar su “anormalidad” o que padecen “una desviación” o, en el peor de los casos, una “parafilia” por que sus apetencias sexuales les indican que necesitan a personas que tienen discapacidad para tener relaciones amorosas y sexuales plenas y placenteras.

Por otra parte, las personas con discapacidad han visto así durante un largo, larguísimo tiempo acotadas y reducidas sus posibilidades de llegar a tener una vida normalizada no sólo en lo social, laboral, educativo y productivo, sino también en lo referente a lo amoroso y sexual debido, en gran medida, a la visión que la sociedad tiene del tema: una visión en la que se coloca a la persona que gusta de mantener relaciones sexuales con personas que tienen discapacidad (o diversidad funcional) dentro de la categoría de “anormal” y de “perversa”, estableciendo que este deseo puede constituir, además, una “parafilia”, lo que refuerza la idea de no acercarse siquiera, con intenciones amorosas y/ o sexuales, a personas que tienen discapacidad por que podrán ser estigmatizadas. Mientras que las personas con discapacidad son alertadas sobre el comportamiento “anormal” de estas personas sin discapacidad, “devotas”, procurando que ni unas ni otras se relacionen entre sí, para que no vayan a hacerle algún daño o lastimar a la persona que tiene discapacidad, ubicando así a la persona con discapacidad dentro de un modelo sobre protector, infantilista e ingenuo, como si fuera una niña o niño eterno o un/a tierno/a “angelito/a” toda su vida.

No es necesario decir o escribir mucho más para llegar a determinar que la mencionada es una visión estigmatizante, victimista y reduccionista de la que es preciso alejarse. Por que justamente ha sido esa visión la que ha convertido a la mayoría de las personas con discapacidad en lo que son hoy ante la mirada de otros/as y, en ocasiones, ante la propia mirada (los estereotipos están dentro de las mismas personas que tienen discapacidad, también, ya que ellas, personas como todos y todas, tampoco pueden “escapar” al modelo que impera en la sociedad) y es en gran medida, también, la que les ha impedido disfrutar de la vida, de las aventuras y de las cosas buenas que esta puede proporcionarles.

05 marzo 2012

Escena de la película: "Manual de amor 2".



TITULO ORIGINAL: Manuale d’amore.Comedia
PAIS: Italia (2005)
DIRECCION: Giovanni Veronesi
GUION: Ugo Chiti y Giovanni Veronesi, en base a un argumento de Vincenzo Cerami







SINOPSIS: La película relata diversas situaciones que le ocurren a parejas. Su propósito es repasar las “cuatro fases del amor” (según el director): el enamoramiento, la crisis, la traición y el abandono. De esta forma, cada episodio es protagonizado por una pareja diferente. Cuatro historias con el amor como hilo conductor. 


Una de ellas, "EROS"; tiene como protagonista a un joven con parapléjia que, tras tener un grave accidente automovilístico y mientras está hospitalizado, comienza a sentir una fuerte atracción por su fisioterapeuta  (Mónica Belluci).







13 febrero 2012

"Sobre la masturbación".

Por: José Ramón Amor Pan

Introducción

El tema de la masturbación suele ser un tema delicado y difícil de tratar, con independencia de que los padres se hayan mostrado con anterioridad abiertos con los hijos, muchas veces porque entran en conflicto con sus ideas morales o religiosas. Lo cierto es que durante la pubertad muchos chicos y chicas empiezan a masturbarse para obtener satisfacción sexual. La masturbación suele ser la primera forma en la que los jóvenes experimentan el orgasmo, sobre todo en los varones.

Atrás han quedado los viejos esquemas pedagógicos, en vigor durante largo tiempo, que exponían los males inconmensurables de la masturbación. Es sobre todo a lo largo del siglo XVIII cuando se va a desarrollar toda una argumentación contra la masturbación que se presenta a sí misma como científica. Las consecuencias de la actividad de la persona que se masturba serían el cansancio continuo, la melancolía, la ceguera, el cretinismo, la parálisis y finalmente la locura… El físico del niño que practicaba la masturbación era descrito de la siguiente manera en una obra de 1857: “Su físico es esmirriado y débil, sus músculos están subdesarrollados, sus ojos están hundidos y embotados, su tez es cetrina, pastosa o está cubierta con puntos de acné, sus manos están húmedas o frías, su piel está húmeda. Su intelecto se torna pesado y enervado y si persevera en sus malos hábitos es probable que termine por convertirse en un idiota baboso” (1).

Uno de los psiquiatras más famosos de la época, Henry Maudsley, publicó en 1867 una obra con la opinión de que esta actividad originaba una aguda conciencia de sí mismo que con frecuencia acababa en el suicidio o el homicidio. Dada, pues, la peligrosidad de esta conducta, la atención con los hijos debía ser permanente, atención a su conducta y atención a los síntomas que indicaban la mala costumbre adquirida. No es extraño, por tanto, que se originara una verdadera persecución del signo delator: ojeras, malos olores, delgadez extrema… Los remedios empleados cuando aparecían tales signos eran de todo tipo: los adolescentes eran enviados a la cama con las manos atadas, guantes gruesos, etc. Este, junto a los malos pensamientos, era el gran pecado de los adolescentes. Las cosas cambiaron en la segunda mitad del siglo XX, gracias a los estudios, entre otros, de Kinsey, Masters y Jonson, que mostraron la naturalidad de la masturbación como forma adecuada de satisfacción sexual, en términos generales. Según estos autores, la masturbación cumple en los adolescentes varias funciones de importancia, como son el alivio de la tensión sexual, la experimentación sexual, la mejora de la autoconfianza en el desempeño sexual, la mitigación de la soledad y una válvula de escape de la tensión y el estrés generales (2).
Ahora bien, numerosos adolescentes se desarrollan personal, psicológica y afectivamente sin necesidad de recurrir a las prácticas de masturbación. Debemos insistir, una vez más, en que cada persona es un mundo, y lo importante es favorecer a través de nuestras estrategias educativas opciones lo más autónomas posibles. Por otra parte, la masturbación frecuente o habitual puede ser consecuencia de problemas que provocan una tensión sexual que la persona trata de superar mediante el recurso a esa práctica. Es evidente que en tal caso la acción pedagógica correcta debe ir orientada a conocer las causas de esa tensión para tratar de aliviarlas o de corregirlas


Intervención adecuada
El miedo, la inseguridad, la ansiedad y el sentimiento de culpabilidad son malos compañeros de viaje. Por tanto, vuestro hijo debe crecer sabiendo que la masturbación es normal, tanto en los hombres como en las mujeres. Primero demostrándoselo, si desde pequeño aceptáis con calma tal comportamiento (ya sabéis que desde bebés encuentran placentero tocarse los órganos sexuales, y a no pocos niños de cuatro o cinco años les gusta restregarse contra el sofá). En segundo lugar, es esencial abordar el tema en la adolescencia, cuando la masturbación se transforma en algo más que un comportamiento de infancia; ahora bien, a diferencia de otros temas, éste se tratará cuando se considere necesario en cada caso, de forma individualizada. De forma natural, los chicos van descubriendo su propio cuerpo. Hay que prestar una atención especial a la aparición de las poluciones nocturnas y de la menstruación, para que no les pille de sorpresa ni les genere angustia o sentimiento de culpabilidad. Es entonces cuando debemos intervenir, encauzando las posibles conductas masturbatorias hacia los momentos y lugares adecuados, y asociándolos a unos correctos hábitos de higiene: si entráis en el cuarto de baño y lo encontráis masturbándose, no le recriminéis, pero decidle que cuando quiera masturbarse debe cerrar la puerta del baño o avisar de que va al baño (hay casas en las que el baño no tiene cerradura). En realidad, los problemas de la masturbación suelen ser principalmente problemas de adecuación. Una educación sexual apropiada puede solucionar perfectamente este problema en la mayoría de los casos.
El aprendizaje correcto de dónde realizar este tipo de conductas se puede trabajar con los chicos de niveles más altos mediante fichas y charlas. Cuando se detectan en estos niveles conductas de autoexploración en lugares o momentos inadecuados, responderemos recordándoles las pautas de conducta adecuadas, pero evitando respuestas represoras o censuradoras desmedidas que puedan confundirles o incluso afectar a su autoestima. Pensemos que estas conductas no son nunca la expresión de una sexualidad desmedida, sino simplemente el resultado de un aprendizaje no orientado y experiencias previas en las que, en algunos casos, no se ha intervenido convenientemente. Podríamos enumerar una lista de situaciones embarazosas por las que han pasado los padres por no haberse enfrentado nunca con este tema.
En personas con menor grado de desarrollo cognitivo, nuestra intervención estará dirigida a provocar un aprendizaje condicionado. Cuando se detecten conductas masturbatorias, dependiendo de la situación, podemos actuar de dos formas:

• Si consideramos que no es el momento ni lugar apropiado para este tipo de conducta, intentaremos redirigir su actividad a una más adecuada al momento, por ejemplo, dándole algún objeto que le guste y que distraiga su atención.
• Si, por el contrario, se considera que puede ser contraproducente interrumpir su actividad, se le intentará llevar a un lugar adecuado, de forma que él vaya asociando ciertos espacios a las conductas autoexploratorias.

Este tipo de aprendizaje se basa en la repetición de pautas, por lo que es muy importante definir estrategias de intervención individualizadas y claras, que deberán aplicar todas las personas del entorno del chico o la chica.
Suelen preguntarme preocupados padres de adolescentes por los largos ratos que pasan sus hijos encerrados en el cuarto de baño o la habitación. También a veces los chicos de estas edades se preocupan por si se masturban con demasiada frecuencia y por si su deseo de masturbarse es normal. En cuestión de frecuencia todo es muy relativo. La masturbación, podríamos decir, es excesiva cuando interfiere en el ritmo de vida normal de la persona, cuando el sujeto vive centrado de manera prioritaria en ella; fuera de eso, creo que poco más puede decirse. Hay chicos que se masturban todos los días y los hay que nunca se masturban o sólo lo hacen ocasionalmente. Sobre todo no me parece correcto ni saludable en absoluto que, ante jóvenes que no demuestran ningún interés en masturbarse, se les anime a que lo hagan o, incluso, se proceda a masturbarlos. Los chicos deberían saber que si tienen alguna preocupación sobre este asunto, pueden hablar con sus padres u otros adultos de confianza: esto es primordial.
Una cosa que hay que tener clara es que éste puede ser un comportamiento más frecuente en el adulto con síndrome de Down (con discapacidad intelectual en general) por una razón muy sencilla: el resto de personas tienen movilidad, vida social, acceso a otras formas de sexo con lo que la masturbación no es sino una opción más. Pensemos que los adultos se suelen masturbar por falta de formas alternativas de satisfacción sexual. En la adolescencia la masturbación es más frecuente porque el impulso sexual está despertando y se va reduciendo a medida que esas energías se canalizan hacia otras actividades o experiencias más positivas y gratificantes (el encuentro con el otro). Siguen conservando plena actualidad estas palabras publicadas en español en el año 1988: “lamentablemente el hecho de que prevalezcan actitudes arcaicas sobre los derechos humanos de las personas con discapacidades, es la causa de que para muchas de ellas la masturbación siga siendo la única experiencia sexual positiva que pueden tener” (3).

Conducta autoestimulatoria
Es preciso considerar también a la masturbación desde otra perspectiva que cobra particular trascendencia en la población con discapacidad intelectual, incluida la que tiene síndrome de Down: la masturbación como expresión de una conducta autoestimuladora. Por su propia naturaleza, y dado el alto grado de placer y satisfacción que reporta, la masturbación puede convertirse en una de las prácticas a las que se recurre con mayor insistencia. Es cierto que la propia satisfacción experimentada puede aplacar momentáneamente el deseo inmediato, pero la implicación de los circuitos cerebrales de premio reinstauran la conducta en períodos variables de tiempo. Tanto más cuanto de menos capacidad inhibidora (por reflexión, por comprensión, etc.) se disponga.
La intensidad de la autoestimulación es muy diversa, y no siempre guarda relación con la intensidad de la discapacidad, máxime en una forma de expresión en la que influyen tantos factores y condicionantes. Pero, en cualquier caso, como educadores debemos aplicar con sensatez los criterios generales que establecemos para otros tipos de autoestimulación. Ciertamente, la actitud no será la misma hacia una conducta autoestimuladora que daña o lesiona a quien la realiza, que hacia la masturbación que en principio no daña a nadie y puede liberar de una tensión real. Pero el punto crítico está en intentar desviar en lo posible a la persona de la atención y el interés hacia otras actividades y motivaciones. Obviamente, el modo de hacerlo variará según su edad, su personalidad y su centro de interés. En un niño pequeño con síndrome de Down que muestre conducta repetida de roce de su área genital será conveniente cortar suavemente esa actividad y ofrecerle objetos e incorporarle en actividades que susciten un mayor interés. En el adolescente, el joven o el adulto, la acción pedagógica consistirá en llenar su vida con otras actividades que le interesen y le motiven, y –no menos importante– cuidaremos de llenar sus necesidades de afecto y de relación con los demás.

Esquema educativo
A continuación les presento el esquema de educación sexual formal que un grupo de profesionales de atención directa de toda España han consensuado respecto a este tema.

Objetivos generales
1. Conocer su cuerpo y tomar conciencia de los cambios producidos en la pubertad.
2. Descubrir que puede experimentar distintas sensaciones a través de su cuerpo.
3. Tener una actitud positiva ante sus sentimientos y necesidades.
4. Reconocer y aceptar los nuevos sentimientos y deseos sexuales sin culpa, miedo, vergüenza.
5. Comprender la naturalidad de sus conductas íntimas y sanas.
6. Valorar los hábitos de higiene.
Objetivos específicos
1. Reconocer su cuerpo y sus cambios fisiológicos (autoconocimiento).
2. Identificar sus órganos genitales.
3. Mejorar el control del tono y presión táctil.
4. Mostrar una actitud de naturalidad y respeto ante sus sentimientos.
5. Reconocer y aceptar las conductas autoerógenas.
6. Localizar y utilizar convenientemente los espacios para su autoexploración.
7. Utilizar hábitos de higiene.
8. Reconocer los problemas de infecciones si no existen unos hábitos de higiene antes y después de una autoexploración.

Contenidos
a) Conceptuales
1. El cuerpo:

• Cambios de los órganos genitales.
• Zonas erógenas.
2. Las sensaciones:

• Estimulación genital.
• Tacto y conductas.
3. Los espacios:

• Privados.
• Públicos.
4. La higiene y la salud:

• Hábitos de higiene.
• Sus beneficios.
b) Procedimentales
• Observación de fotos o dibujos del cuerpo humano.
• Diferenciación de los distintos cambios orgánicos según el sexo.
• Utilización de videos y libros de consulta.
• Diálogos individuales sobre el tema.
• Participación en charlas impartidas por algún especialista sobre el tema.
• Información a los varones de qué es una polución nocturna.
• Diálogos individuales a los varones sobre la polución nocturna.
• Información sobre temas como la eyaculación y orgasmos individuales.
• Diálogos sobre los lugares adecuados para el desarrollo de su autoexploración.
• Diálogos individuales para valorar la importancia de la intimidad.
• Diálogos sobre la naturalidad de estos sentimientos.
• Utilización correcta del vocabulario.
• Participación en charlas sobre la importancia de la higiene.
c) Actitudinales
• Aceptación de los cambios de su cuerpo y el de los demás.
• Respeto a la intimidad propia y ajena.
• Aceptación y valoración de su propia identidad sexual.
• Aceptación y vivencia satisfactoria de conductas autoerógenas.
• Interés en conocer su propio cuerpo.
• Disposición favorable por informarse.
• Valoración positiva en la práctica de hábitos de higiene.




Referencias bibliográficas
1 1. Cf. MORENO JIMENEZ, B., La sexualidad humana: estudio y perspectiva histórica (UNED & Fundación Universidad Empresa), Madrid 1990, p. 90.
2. Cf. MASTERS, W.H. – JOHNSON, V.E. – KOLODNY, R.C., La sexualidad humana, vol. 2. Grijalbo. Barcelona 1987, p. 262.
3. EDWARDS, J.P. – ELKINS, Th.E., Nuestra sexualidad. Milan & Fundación Catalana de Síndrome de Down. Barcelona 1988, p. 84.
Para Canal Down21





Enlaces:

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