"Mitología de la sexualidad especial"

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28 junio 2018

#ORGULLO DISCA



La noción o concepto de "orgullo": ¿es posible de ser vivenciada en personas con diversidad funcional?.

¿Cómo estar orgulloso/sa de ser poseedor/ra de una condición o cuerpo que se ha enseñado a ocultar?. ¿Cómo enorgullecerse de una construcción social que signa en negativo (DIS) y evalúa por la CAPACIDAD?. ¿Cómo sentirse orgulloso/sa de pertenecer a un colectivo del que nadie parece querer formar parte?.
¿Es ORGULLO; lo que "debemos" sentir por ser lo que somos o; lo que queremos ser?.


Transformar la DIScapacidad en DIScidencia; puede ser una de las claves.
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“En una sociedad que nos educa para la vergüenza, 
el orgullo es una respuesta política”
Carlos Jauregui

13 febrero 2017

Cortometraje: "Sexo a ciegas"

Francia; 2016

SINOPSIS Al final de las vacaciones de verano, Louise, ciega de nacimiento, se encuentra asfixiada entre su madre y su hermana. A sus 20 años, le gustaría besar como todas las chicas de su edad. 
Después de haber perdido en el bosque, un encuentro inesperado con una chica en un campo nudista despertará un deseo inesperado. El descubrimiento de su cuerpo, sus sentidos ... Esta experiencia la animará a emanciparse. 


"Sexo a ciegas" es el primer corto dirigido por Sarah Santamaría-Mertens y participará en el 39º Festival Internacional de Cortometrajes de 2017.



27 diciembre 2016

Discapacidad y homosexualidad: Más que un closet, una cruel prisión heterosocial

Fuente: Siga Chile
Paulina Bravo Guzmán 
Abogada, Presidenta ODISEX
14 de diciembre de 2016


Desde la perspectiva jurídico-social, la sexualidad de las personas con discapacidad es una materia que se trata con escasa frecuencia. Y en plena coherencia con la falta de información y de políticas públicas al respecto, una de las aristas más complejas e ignoradas en este tema es la discapacidad vinculada con la homosexualidad produciéndose, aquí, de manera particular, serias vulneraciones a los Derechos Humanos además de una multiplicidad de discriminaciones. Claro está que la orientación sexual, forma parte del legítimo derecho al desarrollo sexual de todas las personas sin excepción. Sin embargo, ejercer ese derecho es, sin duda, más complejo para una persona con discapacidad.

En lo académico, hay escaso material al respecto y el que existe, está más bien relacionado con la salud. Con todo, urge enfocar la materia con una perspectiva de Derechos Humanos, a la luz de los pactos internacionales sobre derechos fundamentales de los que Chile es parte, hasta relegar por fin el cómodo y discriminatorio anacronismo de continuar viendo la discapacidad como sinónimo de incapacidad, en lugar de naturalizarla por tratarse de diversidad sensorial, física, cognitiva, entre otras. Comodidad social que sin medir las flagelantes consecuencias de su comportamiento segregador, prefiere ver y tratar a las personas con discapacidad como enfermas, sujetos de asistencia y asexuadas, y no como lo que son, sujetos de derecho y titulares por lo tanto de todos los derechos fundamentales.

Sorprende que en nuestro país, miembro de la OCDE y ad portas del desarrollo, a pocos parece incomodarles que incluso en cuerpos normativos tan recientes y progresistas como el que regula el Acuerdo de Unión Civil, aún por remisión a otras leyes, el legislador siga hablando indistintamente de personas con discapacidad o de “minusválidos”, naturalizando con este lenguaje peyorativo el menor valor asignado a una persona por el hecho de presentar una discapacidad. De allí entonces que se considere un fenómeno, que parezca imposible o inaceptable, que en una relación de pareja alguna de las partes presente una discapacidad desde el origen del vínculo afectivo sea este hetero u homosexual. Dado que consecuencialmente con el porfiado apego a antiguos paradigmas asistencialistas, resulta inconcebible que una persona “normal” y por consiguiente sana, capacitada, sujeto de derecho, pueda mantener una relación afectiva con una persona “anormal” y por consiguiente enferma, discapacitada o incapacitada, minusválida y por lo tanto, sujeto de asistencia.

Históricamente, la mayoría de las personas homosexuales con discapacidad han sido relegadas a un espacio marginal por ambos colectivos con los que podrían identificarse y alcanzar un rol activo de participación. Marginación que presenta una multiplicidad de causas que son de lata discusión.

En términos generales, podemos observar que si desde la perspectiva sexual la regla está determinada por la heteronorma, de lo que se sigue que “lo normal” es tener una orientación heterosexual y, considerando que vivimos en una sociedad que ostenta una seria tendencia a rechazar la diversidad por considerarla “anormal”, el colectivo humano de lesbianas, gays, transexuales , bisexuales, intersexuales, es excluido de la participación social, debiendo por consiguiente, activarse en una lucha constante para abrirse espacios sin transar con su legítima orientación sexual.

En esta misma lógica de exclusión social fundamentada en el rechazo a la diversidad, el colectivo de personas con discapacidad es también excluido debiendo abrirse espacios de participación. Sin embargo, los avances para este colectivo son mucho más lentos que para el primero, por cuanto sobre ellos pesa el poderoso estereotipo que les identifica como un grupo dependiente, que requiere ser asistido por otros hasta en sus reivindicaciones de inclusión social. Esta ideación paternalista que infantiliza la imagen de las personas con discapacidad, sustituye el legítimo ejercicio del derecho a su desarrollo sexual por una lápida que reza: “asexuados”.

01 diciembre 2016

Cortometraje: "Es cuestión de gustos"

 Un corto sobre la diversidad sexual en personas con discapacidad intelectual abre el XIX Festival FanCineGay

Fuente:Plana Inclusión Extremadura

"Es cuestión de gustos", un cortometraje producido por Plena inclusión Extremadura.

Se trata de un trabajo que aborda la diversidad sexual en personas con discapacidad intelectual. En concreto, cuenta la historia de Irene, una chica con discapacidad intelectual, que enseña su mundo para explicar que la diversidad es "sólo una cuestión de gustos".



14 marzo 2016

"La revolucionaria que se travestía del Che"

Ver artículo original
Juane Fernandez (*)
Fecha de publicación:

Irina Layevska, según Susanna MartínDesde su silla de ruedas, la mexicana Irina Layevska empuñó el fusil en Nicaragua y llevó petróleo a una Cuba sumida en el periodo especial. Pensó en matarse cuando la esclerosis múltiple amenazó con dejarla ciega, pero finalmente enterró sólo la parte de sí que le limitaba tanto o más que la discapacidad: el género masculino que le asignaron al nacer y que sobrellevaba disfrazándose de su idolatrado Ernesto Guevara. Contra todo pronóstico, Irina ha cumplido 50 años, 13 desde que se asumió como mujer. Lo único que la asusta de la muerte es separarse de su compañera de vida, Nélida Reyes, quien permanece a su lado en una batalla cotidiana contra la enfermedad y la discriminación. - 


“Yo viví en Nicaragua en plena guerra, ¿sabes? En 1984”. Habla la mujer menuda en silla de ruedas con la que compartimos mesa de comedor durante un congreso en Caracas. “Participaba en una campaña de alfabetización. Cuando la Contra atacó nuestro asentamiento, me tiré de la silla, repté durante kilómetros, sin darme cuenta atravesé la frontera de Costa Rica y topé con su campamento. Disparé, alcancé a varios. El Frente Sandinista de Liberación Nacional me condecoró”.


La mexicana Irina Layevska Echeverría y su esposa Nélida Reyes estaban invitadas por el Ministerio de Cultura de Venezuela al Encuentro de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales por la Humanidad para presentar el documental sobre sus vidas ‘Morir de pie’, dirigido por Jacaranda Correa. Durante esa primera cena nos contaron que llevan 25 años juntas y que se han casado dos veces; no nos explicaron por qué. Nos reservaron un ingrediente sorpresa para el pase de la película: quien habla a cámara desde su silla de ruedas no es una versión más joven de la fascinante mujer de melena rubia que acabábamos de conocer, sino un chaval moreno, con barba, bigote y boina negra a lo Che Guevara.

Ese revolucionario mexicano, apellidado Echeverría, reaccionó pocos años después de esa grabación a un nuevo embate de la esclerosis múltiple abandonando el afán por encarnar el sueño colectivo del “hombre nuevo” para admitir un sueño propio, reprimido y negado desde la infancia: ser mujer. Disfrazarse de su héroe, entendió, le había valido de estrategia de travestismo para sobrellevar una identidad de género no deseada. Así que se afeitó el bigote y la barba, enterró la boina, transformó su cabellera azabache en una melena dorada y se volcó en una nueva revolución: la de permitirse renacer como Irina. Topó con la incomprensión de su familia y sus compañeros de lucha. Un destacado líder zapatista la expulsó del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) bajo el siguiente argumento: “Si traicionaste a tu género, puedes traicionar al proyecto”. El vecindario llegó a organizar recogidas de firmas para expulsarla por considerarla un atentado contra la moral. Su esposa Nélida, quien por esos años preguntaba a Dios qué era lo que tenía que aprender de esa inesperada prueba de la vida, encontró la respuesta con el apoyo de una psicóloga: “Hacer revolución no es solo irse a la guerrilla; también es atreverse a desafiar los prejuicios”.


28 junio 2015

Manual: “Sexualidades Diversas para la atención de la diversidad sexual en personas con discapacidad intelectual o del desarrollo".

Publicado por FEAPS Canarias
Autores: Moisés Oliva y Noemí Parra.




"Un acercamiento a la realidad de muchas personas con discapacidad intelectual o del desarrollo que disfrutan de su sexualidad de diferentes formas. 

Este manual tiene como principal objetivo visibilizar la realidad de esta diversidad en el colectivo de la discapacidad intelectual y fuera de él, trabajando con estas personas su diversidad sexual, y dotando de conceptos y herramientas a las familias y profesionales"






06 mayo 2015

Cortometraje: "David". Diversidad funcional y diversidad sexual.


Dirección: Roberto Fiesco
Elenco: Jorge Adrián Espíndola y Javier Escobar
País: México, 2005
Idioma: español
Subtítulos: portugués


SINOPSIS: Un estudiante mudo falta a la escuela para ir al cine, pero en el camino se encuentra a un hombre desempleado que trata de comunicarse con él. A través de mensajes y juegos, juntos descubren algo inesperado.




22 marzo 2015

Libro: "Trans*exualidades. Acompañamientos, factores de salud y recursos educativos"

España; 2014

SINOPSIS: ¿Qué es la transexualidad?, ¿es una enfermedad?, ¿los menores que no conforman las normas de género, serán adultos transexuales?, ¿todas las personas trans tienen una trayectoria vital similar?, ¿cómo se puede combatir la transfobia?. En este libro se propone como un instrumento para el cambio social y utiliza el término trans*, con asterisco, para subrayar la diversidad de las vivencias de las personas que exceden las normas sobre lo que se prescribe como propio de mujeres y hombres, evidenciando la rigidez del sistema binario en el que vivimos. Se proponen estrategias concretas, como una serie de factores de salud que inciden en la calidad de vida así como la prevención e intervención comunitaria sobre la transfobia, y una investigación cualitativa que muestra los testimonios de las personas trans* de todas edades, incluyendo a los menores, sus familias y los profesionales que les acompañan. La segunda parte del libro ofrece herramientas prácticas, como son las actividades grupales para entender las necesidades de las personas trans* y las historias de algunas personas que en el pasado desafiaron su sexo asignado en el nacimiento. Cierran el libro algunos recursos recomendados (películas, cortos, libros) y un glosario de términos.






20 enero 2015

"Esposas sin esposas"

Por: Dolores Curia
16 de enero de 2015

Se conocieron dentro de una institución de salud mental, se enamoraron y lucharon junto con sus representantes legales para demostrar que sabían lo que decían cuando dijeron “nos queremos casar”. La voz de las personas que la ley considera “incapaces” difícilmente encuentra ocasión de hacerse oír. Aquí, dos mujeres cuentan su historia de amor mientras dejan en evidencia todo lo que falta. A pedido de Viviana y Andrea los dos curadores legales que intervinieron en el proceso que culminó en su casamiento participan de la entrevista. Ellas los consideran parte importante de esta historia.

Andrea y Viviana se casaron hace pocos meses pero conviven desde hace más de un año en un hotel de Parque Patricios. Se conocieron estando internadas en el Hospital Moyano, donde rotaron año a año, de pabellón en pabellón, llevando a cuestas los diagnósticos vinculados con discapacidad intelectual y psicosocial. De sus 58 años, Viviana pasó 15 en el Moyano. Andrea, de 32 años, estuvo ahí 7. Casarse no fue fácil, no porque les hubiera costado decidirse a dar el paso. Viviana tiene una sentencia de inhabilitación, una restricción de la capacidad jurídica, y Andrea, una sentencia de insania, otra restricción aún mayor por la que necesitaba el permiso de un juez para ejercer, por ejemplo, el derecho al matrimonio igualitario. Ese permiso les costó a sus curadores –representantes legales de las personas declaradas “incapaces”– casi dos años de trámites. Andrea tuvo que demostrar ante el juez que comprendía lo que implicaba contraer un matrimonio civil. Los curadores de ambas, María Adelina Navarro Lahitte Santamaria y Eduardo Corneo, les gestionaron también un subsidio sin límite temporal –que el Gobierno de la Ciudad quería darles sólo por 10 meses– para pagar el hotel en el que viven.

Viviana dobla en edad a su esposa. Andrea dobla a su esposa en tamaño, tiene la contextura como para cargarla a upa y a veces se comporta como una bebota. Hace pucheros, se agarra el pelo como en dos colitas. Por momentos hace como si Viviana fuera su mamá. ¿O su papá? (casi siempre se refiere a ella en masculino, como “mi gordito”, “mi esposo”). No le cuesta abandonar ese trato íntimo y ponerse seria para hablar de recuerdos oscuros del Moyano y de cómo imagina el futuro de las dos lejos del encierro.

¿Cómo se conocieron?
Andrea: Contalo vos.
Viviana: No, contalo vos que lo contás bien.
A.: Bueno. El tenía otra pareja. Y yo lo miraba porque yo iba a computación en el otro turno. El iba de 13 a 16 y yo de 16 a 18. Y yo lo miraba. Entonces un día me mandó una bandejita con pescado, huevo y papas y después les dijo a las amigas para que me dijeran si quería que fuera. Le tapé los ojos, charla va, charla viene, beso va, beso viene y así nos enamoramos. Esto hace 5 años. Todo esto dentro del Moyano.

¿Por qué le decís “él”?
A.: Porque para mí es mi hombrecito.
Viviana, ¿a vos te molesta ese “él”?
Foto: Sebastián Freire
V.: Para nada, porque sé que lo dice con cariño. Yo estoy en la habitación y ella viene de hacer un mandado y desde abajo me grita “¡eh papi!”. Y yo no digo nada, qué le voy a decir. Y lo que diga la gente imagínense que a mí no me interesa. A mí me interesa que ella esté bien y yo no la voy a reprimir. Después se verá en una conversación tranquila si está bien o está mal, pero no la voy a reprimir.

¿Y cómo es tu relato de cómo empieza esta historia?
V.: El mismo. Palabra más, palabra menos, el mismo. Ella me miraba, yo nunca la miré. Ella avanzó. Y no estuvo mal porque si no, perdía.
A.: A mí lo que me gusta mucho de Vivi son las caricias, los abrazos, que siempre me da sorpresas. Cuando todavía no estábamos juntas yo la miraba nada más. Pasaba por la parada donde tomaba mate y miraba Los tres chiflados o el trío de Los Panchos y se reía. El se reía con amigas. Teníamos 30 kilos de menos. Yo pesaba 64 kilos y medio cuando la conocí a Vivi.


26 diciembre 2014

"De cómo esquivar al ‘Sasquatch"

Por: Juan José Maraña
Ver artículo original

(Seminario “Homosexualidad y Discapacidad”, – Mesa: (Des)montando la (dis)capacidad. Badajoz, 12 de noviembre de 2005)
Tim Marczenko said he was looking for Sasquatch - like the one seen in this file photo - in the bush east of Toronto when he was stopped by police.
Sasquatch, Yeti, Bigfoot
De manera convencional se entiende que el denominado Movimiento de Vida Independiente se conformó a partir de los años sesenta en los EE.UU., Reino Unido y países nórdicos como consecuencia de los intensos cambios sociales y políticos en los que en ese periodo confluyeron muchas sociedades occidentales.

En el contexto de las personas con diversidad funcional (1),las reformas en instituciones vinculadas a personas con dificultades de aprendizaje, la dramática demanda de los derechos civiles de las minorías étnicas en EE.UU. o Sudáfrica, concurrieron con las teorías sobre la ‘normalización’ (2), y la valorización social(3) provenientes de Europa del norte, la eficiencia de modelos de autoayuda de algunos colectivos sociales (Alcohólicos Anónimos), la elaboración del paradigma que contrapone el modelo de Vida Independiente (4) al imperante aún ahora sobre una atención coercitiva arraigada en patrones médico-rehabilitadores y la argumentación del modelo social de la discapacidad establecida por sociólogos británicos de formación marxista (5) .

Desde esta confluencia teórica y de activismo, los senderos de análisis que se configuran convienen al menos en que la identidad social de las personas con diversidad funcional está caracterizada no por su limitación o distinción biológica sino por su alienación en la organización social de la que en términos históricos y económicos sólo obtienen un continuo flujo de opresión (evidente en la inaccesibilidad a los recursos, la reclusión, la segregación sistemática o el exterminio, como expresión brutal última). De modo concluyente, es el llamado modelo social de la discapacidad el que demanda que sea el sistema social y económico el que debe transformarse adoptando patrones inclusivos, no condicionando a los individuos objeto de su segregación a extenuarse, por demás, en el ascenso de la fuerte pendiente de la pirámide de la desigualdad.

En los últimos treinta años se han perfilado (cuando menos impulsadas por las propias personas con diversidad funcional), algunas de las perspectivas que exploran los fundamentos estructurales de la opresión histórica, ancestral, mantenida por la mayoría social hacia este colectivo.

Constituyen vías de conocimiento que tratan de ahondar, también, en el sesgo con el que, exógenamente, ha sido valorada nuestra sexualidad, asimilada sólo bajo el control de la llamada ‘industria de la discapacidad’ (6) y sus profesionales (sanitarios, psicólogos, sexólogos, etc.). En este ámbito, como en casi todos, ‘la voz y la experiencia de las personas con discapacidad están ausentes en casi todos los casos. Al igual que en otros campos, a las personas con discapacidad se les desplaza como sujetos, y se les fetichiza como objetos. Predomina un modelo de tragedia médica, que define a las personas con discapacidad por la idea del déficit, y la sexualidad, o no es un problema, porque no es un tema, o es un tema, porque se considera que constituye un problema’ (7)

Desde hace muchos años en nuestro país, pero de modo más ostensible en los tiempos recientes, muchos hombres y mujeres han decidido emprender el camino de vivir su condición homosexual, entre otras perspectivas, como un modo satisfactorio de convivencia al tiempo que de intercambio de placer sexual sin determinación reproductiva no deseada, comenzando así a desasirse de las ligaduras de la ‘anormalidad’, de la valoración como potencia expansiva del SIDA o de ser asimilada con algún género de la degradación moral individual o colectiva, tomando distancia del punto de mira de los variados procedimientos de laceración o segregación social. Quizás una de sus contribuciones al sentido del respeto colectivo, parejo a su particular andadura, sea, entre otros, el de devolvernos la imagen refleja de seres más libres, poseedores de una vida sexual más amplia que la que la mayoría se tolera a sí misma, una mejor vida que la que la represión ha tallado en nuestras mentes por obra del cincel de la instrucción y el condicionamiento de la desaprobación parental, de la condena social o de la culpabilidad emanante de la cultura religiosa.

Sin embargo, para muchas personas con diversidad funcional de condición homosexual, aún es más difícil confluir en ese camino, máxime cuando en los márgenes de éste se hace ostensible la huella del Sasquatch.

El Sasquatch (8), el Yeti, el Bigfoot representa no sólo un ser objeto de estudio de la criptozoología sino que también es ese ominoso pariente que aparece y desaparece en nuestro camino, en la línea del tiempo de nuestra cultura y que casi con toda seguridad fue quien nos hizo huir a nosotros, las personas con diversidad funcional, despavoridos, obligándonos a seguir el camino ocultos entre la maleza; el mismo ser que en un remoto pasado ha desmigado ante nuestro rostro nuestra sexualidad para que la devorásemos; nuestra auto-imagen reducida a migas de pan para gorriones que hemos engullido desde antaño, y con ellas, hemos tragado y asimilado la desconfianza sexual hacia nosotros –centrada en los patrones dominantes de belleza–, la impotencia, el miedo y la dependencia que los demás han urdido alrededor nuestro.

También es obra reprobable del Sasquatch la malévola oportunidad en la que trasladó a nuestra especie la didáctica del Poder, la tan actualmente valorada agresividad competencial capaz de trascender los géneros y que durante siglos viene sepultando –literalmente– a mujeres, homosexuales, lesbianas y el subgénero de las personas con diversidad funcional. Es él el que también parece haber establecido un correlato entre los estereotipos sexistas aplicados a las mujeres y los prejuicios hacia las personas con diversidad funcional en orden a identificarnos con la pasividad sexual que la cultura machista sobreentiende en ellas, extrapolándola hasta sintetizarnos y asimilarnos por iguales como dependientes, débiles y vulnerables (9). La ‘normalización’ heterosexual parece haber inoculado sus estereotipos sobre la mujer como un valor que incluso la comunidad gaylésbica acepta y traslada sobre nosotros, de tal manera que a fin de cuentas poseemos tanto fuera como dentro de ella una idéntica valoración: la más devaluada de las imágenes de la sexualidad humana en los cuerpos más asexuados que, en el mejor de los casos, son asignados a una incomprensible categoría de infragéneros. ¿Qué respuesta social mayoritaria obtendríamos frente a la imagen pública de personas con diversidad funcional del mismo sexo manifestando abiertamente su amor o manteniendo relaciones sexuales…? Con probabilidad el tamiz no podría hacer nada con el calibre de todo el prejuicio y el estereotipo dominante en esa imagen; son los mismos gruesos granos que nos mantienen confinados en patrones de infantilidad y pasividad próximos a los que se reconocen en los niños y ancianos. El patrón de aceptación que la cultura gay-lésbica nos aplica también parece estar sobrecogido por el mismo pisotón del Sasquatch, ese que ha impreso una representación cultural nuestra en la que sólo se muestra, refuerza y aún se subrayan todas las percepciones negativas que se han desarrollado en torno a nosotros. Sólo podemos ser hombres y en la entrepierna no tenemos sexo sino un signo de interrogación.
Para la sociedad normalizada la idea de las personas con diversidad funcional se corresponden con el arquetipo de un hombre joven, de piel blanca y usuario de silla de ruedas(10). En el mejor de los casos nos representan en su universo heterosexual sólo como individuos sin género femenino, tan valerosos, tan visual y occidentalmente ‘aceptables’, como trágicos, dolientes e impotentes fueron los personajes encarnados por John Voight o Tom Cruise (11). Y así, masculinidad, discapacidad, carencia, impotencia –o insuficiencia sexual–, se extienden como estereotipos concatenados, como eslabones que se entrelazan y prolongan en el universo del prejuicio para, paradójicamente, dibujar la antítesis de todo lo masculino y finalmente desparecer, sin más, provocando otra oquedad más en el tablero de nuestras relaciones sociales fundamentales. Quizás por eso no existen las personas con diversidad funcional homosexuales.

No son visiones aceptables; el ojo del Gran Hermano ‘normalizador’ adolece ya de una fuerte presbicia cultural para enfocarnos per se y de un campo visual ciego de patología histérica si estas se mostraran fuera de un encuadre heterosexual.


22 abril 2014

"Síndrome de Down y homosexualidad"


Un artículo un tanto conservador; acompañado de un video testimonial, que desmitifica aquello de "las personas con discapacidad intelectual no acceden a una verdadera elección sexual"...


García, José Luis; 2006
Fuente: Revista Down España N° 32
SÍNTESIS: La persona con síndrome de Down y homosexual sufre una doble discriminación. Una por su discapacidad y otra por su orientación sexual. Además dentro del mundo de la homosexualidad, al igual que en la sociedad en la que vivimos, se da una gran importancia a la imagen física. Por otro lado la persona con discapacidad tiende a percibir al otro con más discapacidad que uno mismo y por tanto, poco atractivo para establecer una relación más estrecha. Es necesario abordar diversas actuaciones para sensibilizar a la sociedad sobre este problema. De esta manera este colectivo podrá mejorar su autoestima y aceptar su sexualidad.








09 noviembre 2013

'Passing', diversidad sexual y funcional

Fuente: Cascara amarga
Ver artículo original
Por:Eduardo Nabal


Pasing es el título de una añeja novela de Nella Larsen sobre una mujer afroamericana que, debido al pálido color de su piel, se hace pasar por blanca en una sociedad racista. Pero hoy también sirve para designar a la práctica de ocultar uno o varios aspectos de tu personalidad de cara a ser mejor aceptado por un modelo social. 


El problema es cuando esa actuación legítima se convierte en un problema. A partir de un interesante capítulo del libro Intersecciones (Raquel Lucas Platero) resurge un tema tan revenido y a la vez tan renovable como el del armario y sus implicaciones. Hace poco murió de cáncer Eve Kosofsky Sedgwick que nunca alcanzó la fama de Judith Butler o Susan Sontag pero que analizó, desde el punto de vista de la literatura, el tema de las relaciones complejas de la modernidad y el secreto. La gestión del silencio.

Tal vez por eso nos dejó a muchos tan mal cuerpo el primer visionado de Brokeback mountain al esperar algo sensual y atrevido y nos encontramos encontré con un filme sobre la gestión del silencio y la tensión entre espacios públicos y privados. Passing es el título de una novela breve y evocadora de Nella Larsen sobre una mujer de tez blanca pero origen afroamericano que trata de vivir como "blanca" en una sociedad racista. Es uno de los puntos de partida de la historia del "pasar por lo que no se es", hacerlo en aras del miedo o la posibilidad real o irreal de perder una serie de privilegios simbólicos o explícitos.

Y es que el problema es que una sociedad tan marcada por el capitalismo y el heterosexismo es difícil ser lo que uno es, sin remontarnos demasiado. Imaginemos a los atletas que no salen del armario en la olimpiada de Rusia. Lo que E. K. Sedgwick llamó "gestión del silencio" o "artes del cotilleo" es una de las cosas primordiales a las que se enfrentan gays, lesbianas o trans desde su infancia. La tensión entre la mentira y la verdad. Tal vez aceptando que ni una ni otra existen las cosas serían mas fáciles. Pero ese es otro asunto. Me interesa reflexionar aquí un poco sobre la sexualidad de las personas con diversidad funcional, los de las "Otras olimpiadas", las llamadas "Paraolimpiadas".


Divesidad funcional y sexual
Las de aquellas que en otro tiempo fueron llamadas minusválidos o discapacitados/as con toda la carga peyorativa o conmiserativa (cristianoide) del tema. Esas personas durante mucho tiempo han estado bajo la tutela de asociaciones vinculadas a la Iglesia. Nadie duda de la buena voluntad de algunas de las personas que las gestionan o trabajan en ellas. Igual que no todos los médicos o enfermeras que trabajen en un psiquiátrico, por muy perversa que nos parezca la institución de por sí, son iguales.

El problema es como el inmovilismo de todas estas instituciones que no han cambiado desde la Ilustración- La Iglesia, La Justicia, La Academia y la Medicina- produce efectos paradójicos en las vidas de gentes que se ven sometidas a un régimen difícil de comprender todo el tiempo. Así lo que para unos puede ser un acto de "cotilleo" para otros un detalle importante. Para lo que unos puede ser un gesto valiente para otros una decepción. De todas estas tensiones ha vivido la moderna y binaria construcción de la sexualidad. De todas estas paradojas se han alimentado novelas y ensayos, luchas y películas, batallas y conquistas. Lo que es indudable es que en estos tiempos permanecer en el armario es un gesto reaccionario por imposible. Es decir, si una persona en silla de ruedas no puede ocultar su condición de discapacitada mas que detrás de un chat, a lo mejor lo que esconde también es una pluma enorme.

Es decir que la gestión del silencio nunca es una decisión individual. En este sentido el armario es un espacio fascinante y a la vez asfixiante. Todos los días nos encontramos con gente que no sabemos si le importa o no nuestra orientación sexual. Y también todos los días con gente que la adivinará nada más vernos. En el caso de las personas con discapacidad la tutela familiar pero sobre todo médica ha llevado a situaciones de dependencia que conllevaban la pérdida de una serie de privilegios comunes: y uno de los más marcados es el de la sexualidad.

Si las personas con diversidad funcional luchan todavía contra el paternalismo de las instituciones o la complicidad de sus "iguales" con un sistema más o menos represivo, el tema se acrecienta cuando se enfrentan a revelar o no su verdadera sexualidad o identidad de género. Aquí es donde comienza una batalla que será de las mas importantes de nuestro tiempo. La batalla por la subjetividad. Hay personas negras que pueden ser muy felices en su condición y otras que prefieran que la gente lo sepa cuando no queda otro remedio. También hay ricos que se pavonean de serlo y otros que al contrario, también tratan de enmascarar su clase social. Máxime en una sociedad de continuos cambios, límites y contrastes. Hay personas que viven en la pobreza pero que nunca renunciarían a una imagen corporal deseable y otras que desde la abundancia no se preoupan de su aspecto físico.

Es curioso como a veces el talento o la excepcionalidad se plantea como garantía de aceptación y eso es terriblemente peligroso. Campañas como aquellas en las que salían Oscar Wilde, Matir Luther King o Stephen Hawkins ponen un obstáculo mas que salvan la diversidad social. Ya que hacen un llamamiento a la excepcionalidad. Igual que los gitanos excepcionales pueden invisibilizar a la comunidad. Estamos llenos de espejos deformantes. Algunos (como los asesinatos en Rusia) invitan a reivindicar la hiperidentidad mientras que otros invitan a cambiar de canal (como algunas pelis de tema LGTB que nos tragamos a pesar de su ínfima calidad).
El problema es que las crisis económicas o las estafas a gran escala hacen todavía mas profunda esa brecha entre lo privado y lo público. Hacen que cosas que antes eran derechos ahora parezcan caprichos y ese discurso también es peligroso. Los que votaron a los que ahora hacen con impunidad el saludo fascista (cuando un jugador italiano fue expulsado del equipo sin saberlo) han dejado de ser inocentes. Han pasado al colaboracionismo. Vivimos en un mundo saturado de plataformas de información pero mucha mala información. Pero como dice Platero en su libro (junto a otros autores) la postura más inteligente es ver estos condicionamientos (por tu físico, tu edad, su raza, tu diversidad funcional, tu sexualidad o tu clase social) como espacios de posibilidad y cambio.

Como decía Audre Lorde "La diferencia no debe ser simplemente tolerada sino que debe ser el fundamento de las polaridades que hagan saltar la chispa de nuestra creatividad".

Libro: "Intersecciones. Cuerpos y Sexualidades en la Encrucijada"


Lucas Platero; otrxs.
Ediciones Bellaterra
2012. Barcelona


«Intersecciones» es fruto de un diálogo colectivo sobre las sexualidades no normativas, que busca contribuir teóricamente a la discusión sobre cómo estudiar las experiencias complejas de las personas, ¿nos atraviesan algunas desigualdades, cuáles son?, ¿algunas son más importantes que otras?. ¿Cómo se articulan?.


Huyendo de la «anatomía del detalle» sobre cada fuente de desigualdad, se busca mostrar que las identidades y las experiencias de las personas son complejas y enmarañadas. Y para ello, se ofrecen herramientas teóricas como el análisis interseccional y el análisis crítico queer con el objeto de conocer mejor no solo las sexualidades consideradas como «abyectas» o «pertenecientes a los márgenes», sino también para señalar que todas las personas estamos atravesadas por complejas relaciones de poder y privilegio. Se traducen textos clásicos sobre la interseccionalidad, de Kimbele Williams Crenshaw y el Combahee River Collective. Además, se cuenta con el trabajo de autores clave del Estado español.
Lucas Platero

Este texto colectivo y polifónico trata de estudiar las experiencias complejas de las personas, como identidades y vivencias enmarañadas propias de nuestro tiempo. Abordar las aportaciones clave del feminismo Negro, así como las experiencias de los osos, personas LGTB con diversidad funcional, presos y presas gays, transexuales e intersexuales, migrantes LGTB en los CIEs, las mujeres de los Coros y Danzas, femmes y butches, gitanos gays, seropositivos, entre otros. Experiencias que a menudo han quedado invisibilizadas en un genérico ‘etcétera’, especialmente en contextos como el actual donde se fomenta la privatización y el retroceso de los derechos sexuales.

El video nos muestra una charla-presentación con lxs autorxs del libro; sobre el concepto de interseccionalidad y cómo nos servimos de él para estudiar sexualidades no normativas en el Estado español. 


                                                      


ENLACES:
Intersecciones: textos bastardos para visibilizar sexualidades no normativas



22 julio 2013

Homosexualidad y diversidad intelectual


José Manuel, voluntario de la Fundación Triángulo Andalucía, es el protagonista de un vídeo contra la homofobia y por la Educación igualitaria, por unas aulas libres de homofobia, lema de la edición de 2013 del Día Internacional del Orgullo LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales)



“Hay alguna gente que me insulta por la calle, sobre todo chicos jóvenes. Me llaman maricón o gay, otros me dicen guapo y otros me dicen palabras hirientes que es mejor no recordar porque me hacen mucho daño. Eso es homofobia”. Así comienza el alegato de José Manuel, un joven de 24 años de Aracena, un pueblo de 8.000 habitantes en el corazón de la sierra onubense, un pueblo donde no tiene amigos. Es gay. Es síndrome de Down. Sin embargo, su doble condición de minoría no le mantiene escondido en casa, todo lo contrario. Su participación activa en el vídeo de este año de la Fundación Triángulo y su presencia en la manifestación por las calles de Huelva demuestran su valentía. “El mensaje que quiero transmitir es que necesitamos voluntarios que salgan a la calle porque tenemos poca visibilidad”, dice José Manuel.

Él no vive en ningún armario, ni en el de la discapacidad ni en el de la homosexualidad. “Es una persona muy activa”, reconoce Andrés Vega, responsable del Área de Juventud de la Fundación Triángulo. “Y además es más capaz que yo para muchas cosas, por ejemplo, para clasificar material. Lo hace en la mitad de tiempo”. YComo dice Vega, la “discapacidad es relativa”. “Soy voluntario, porque no sólo estoy yo. Hay muchas víctimas de la homofobia en los institutos, en los colegios. Los maestros deben recordar que tenemos derechos”, así de claro defiende a sus amigos, la gente en la que se refugia cuando se siente mal, otros voluntarios de la Fundación Triángulo o de Colega, “aunque en Colega ya no, porque la falta de recursos económicos no nos deja hacer más cosas”.

La militancia activa de José Manuel comenzó en casa. “Mi madre lo aceptó de momento”. Su madre, como la de muchos homosexuales es su madre y su confidente. “Todo se lo digo a mi madre, más que a mi padre”, confiesa mientras se le escapa unas risas. “Está orgullosa de que haya sido capaz de plantarle cara a quienes me insultan, y más en mi pueblo”. José Manuel reúne todas las condiciones para ser discriminado: discapacidad, homosexualidad y vivir en un pueblo de interior. Y sin embargo, ha conseguido darle la vuelta a la historia.

PROTAGONITAS Y GUIONISTA DEL VÍDEO
Una prueba clara de la soltura de José Manuel es que no sólo es el protagonista del vídeo que sirve para combatir la homofobia, es además su guionista. “Le propusimos hacer el vídeo y aceptó rápidamente. Así que vino con unas ideas escritas y las leyó delante de la cámara”, explica Andrés Vega. Son cuatro minutos de sus experiencias de vida, de las cosas que ve y vive en un viaje cualquiera a Huelva. “Me gustó mucho la idea. He vivido muchas situaciones de homofobia, no sólo en mi persona, sino junto a otras personas”, dice José Manuel mientras nos atiende pacientemente en una entrevista rápida, porque no tiene tiempo hasta el fin de semana.

El vídeo de José Manuel y la Fundación Triángulo forma parte de las acciones para conmemorar el Día Internacional del Orgullo LGTB (28 de junio), mucho más allá de la cabalgata de color y la izada de banderas multicolor en edificios oficiales. Acto que por primera vez en Huelva, cambiará este viernes el balcón de la Diputación Provincial por el del Ayuntamiento de la capital, gracias a una iniciativa de Izquierda Unida (IU).

Una vez despejado el temor a la suspensión de la ley del matrimonio y adopción entre personas del mismo sexo, la lucha se aleja un poco de los despachos políticos y regresa a la calle. “Hemos hecho un gran estudio a nivel andaluz sobre la homosexualidad en las aulas. Y hemos entrevistado a más de 800 chavales en Huelva”, comenta el responsable del Área de Juventud de Triángulo. El dato más importante extraído es que “casi el 80% de los alumnos de Huelva no tendría problemas en tener un compañero homosexual. El porcentaje baja un poco cuando se trata de que fuera su compañero de pupitre, pero aún así es un dato muy positivo, teniendo en cuenta que no sólo hemos entrevistado a jóvenes de la capital, sino también de pueblos muy pequeños”.

HOMOSEXUALIDAD EN EL ÁMBITO RURAL
Y es en los pueblos pequeños donde la homofobia persiste. “En mi pueblo no tengo amigos, porque soy gay. Mis amigos están en las asociaciones de Huelva en las que soy voluntario”, confiesa José Manuel.

En el otro lado de la balanza, en el negativo, está ese “1,8% de alumnos que han sido agredidos por razones de orientación sexual o afectiva”, destacan desde Triángulo. “Si lo extrapolamos a la sociedad, en la que según algunos estudios los LGTB somos el 10% de la población, estaríamos hablando de un 18% de personas que han podido sufrir algún tipo de agresión. Ese es un dato muy preocupante”, añade Vega.

Minimizar ese dato, el de la homofobia, es uno de los retos que se marca Triángulo, junto a la aprobación en el Parlamento Andaluz de la Ley Integral de Transexualidad. “Tenemos la ventaja de que en Andalucía contamos con el respaldo histórico de PSOE e IU, muy receptivos a estas sensibilidades. Tenemos la obligación y la responsabilidad de que esta ley salga adelante en Andalucía y seamos un referente para el resto de España. Si no lo conseguimos aquí…”, defiende Andrés Vega.


22 mayo 2012

Documental: "Morir de pie". Transexualidad y diversidad funcional


Autor: Rubén Bonet 

Morir de pie, documental de Jacaranda Correa, narra con mirada intimista historias de militancia, desencanto y enfermedad en Cuba, Rumania y Rusia.

Sólo desde el optimismo rayano en la inconsciencia se puede presuponer o concebir que la vida no es un reto. Un gran y continuado reto, tan largo como la suerte que cada quien tenga para permanecer sobre este planeta, demasiado poblado de tiranos y sus cohortes de secuaces y sembrado de injusticias que son un llamado constante a la revolución de mujeres y hombres juiciosos y comprometidos con un devenir social cada vez más atropellado.

No puedo imaginar ni un solo caso, ni en las más favorables de las circunstancias, que a lo largo de la existencia todo le venga dado, en la que no haya un solo motivo por el cual luchar denodadamente, a brazo partido; que no haya una sola razón que sea causa de frustración o desengaño y que existan cosas como vidas exentas de contrariedades o conflictos.

La gravedad de éstos dependerá de muchos factores de evaluación, sin duda, pero suena muy difícil, inverosímil, que sin ejercitar la voluntad a fondo se puedan lograr ciertos objetivos. Aunque a veces el objetivo sea sencillamente sobrevivir, seguir viviendo con dignidad.

Hay otras vidas, en cambio, que de entrada, desde la infancia, se construyen precisamente alrededor de retos mayúsculos, de circunstancias sumamente adversas, de la superación de situaciones desfavorables que en principio parecen imposibles de doblegar, en las que no hay vuelta de hoja posible, se mire por donde se mire. Éste es el caso del protagonista principal de Morir de pie, documental intimista, de cercanía, en el cual se narra una historia en dos episodios dirigido por la periodista Jacaranda Correa, quien con este documental se aleja de las narrativas del periodismo tradicional de denuncia con un trabajo de carácter más personal.

En primera instancia la trama transcurre junto a los avatares de una de las fases de la revolución cubana, vividos desde la perspectiva de los movimientos de izquierda mexicanos de los años setenta, y que concluye en una inaudita revolución de carácter personal, contrarrevolucionaria, la llamarían los puristas de la izquierda, y que responde, en definitiva, a un ejercicio de supervivencia emprendido desde el filo de la muerte.

Si la enfermedad parecía condenar al protagonista de Morir de pie a la inmovilidad, además de un vida repleta de vejaciones, dificultades y malos tratos, empezando por su propio padre, la voluntad, el tesón y la capacidad de sacrificio fabrican una vida de emociones y proyectos en constante evolución y que exigen entre otras cosas un gran movilidad… y hacerlo en silla de ruedas no es tarea fácil. Rumania, Rusia y Cuba son algunos de los escenarios por donde transita la historia de este enérgico y brillante discapacitado, alabado en su entorno por su aguda inteligencia, tesón y capacidad de compromiso.

A partir de un proceso de identificación con la figura del Che Guevara, paradigma incuestionado del mito revolucionario y homófobo declarado, con quien nuestro protagonista mantenía un gran parecido físico, además de compartir el estatus de enfermos crónicos (asma en un caso y polioneuritis degenerativa en el otro), éste se embarca en una tarea de titanes incluso para quien no sufriera una discapacidad física tan limitante a priori como la que padece nuestro comprometido personaje.

Comprometido con la causa del socialismo (inquietud de alcance universal), con las restricciones y el sufrimiento del pueblo cubano a raíz de los bloqueos y con la lucha contra sus propios fantasmas demostrando el verdadero alcance de sus (dis)capacidades, al verse obligado a matar psicológicamente la autoritaria y despótica figura de su padre, perteneciente al partido comunista con sospechosa filiación y encarcelado en Lecumberri por error. Pero eso, lo de la sospechosa filiación y dudoso proceder se supo después, cuando acaso, para efectos de esta historia, ya no importaba. O quizás sí, porque contribuyó en gran medida a destruir el inmaculado mito revolucionario de la izquierda, ni más ni menos que la caída del héroe que nuestro personaje pretendía encarnar y al que finalmente da la espalda, desencantado.

El protagonista formó parte de manera muy activa de la organización Va por Cuba, y entre ires y venires a la isla junto a Nélida, la pareja de nuestro personaje (tocado siempre con la boina que caracterizó al Che), con quien contrajo un muy socialista matrimonio en la isla al grito de Socialismo o Muerte, la enfermedad del protagonista se agrava por momentos, con la amenaza de dejarlo ciego prontamente, y con ello alejarlo de sus más apreciadas y vitales necesidades como la lectura, motivo, entre otros, que lo lleva a plantearse seriamente la idea del suicidio.

Desde el mismísimo borde de la muerte, el protagonista de Morir de pie comienza una intensa exploración emocional y decide mutar en otro ser, y para ello emprender una transformación radical, una verdadera revolución interna, en la que Nélida siempre estará presente, desgranando primero para sí misma otro acto de supervivencia emocional, y luego para nosotros, espectadores de tan bello drama, las inmensas contradicciones que este acto radical encierra, no exento de riesgos físicos, emocionales y de exclusión social, como si ser discapacitado no fuera por sí solo suficiente motivo.

10 febrero 2012

Diversidad sexual y diversidad funcional: Organizaciones de USA.

Fuente: Qualia Folk
Fuente fotografía
¿Iniciativas que favorecen o segregan? Dentro de la comunidad LGBT, las personas con diversidad funcional se sirven a menudo de los recursos y las comunidades abiertas al público en general. Algunos, sin embargo, sienten la necesidad de formar sus propias comunidades basadas no sólo en la diversidad funcional, sino también en la orientación sexual y de género variante. 

Respondiendo a estas inquietudes, os traemos el resumen de un artículo (Ver artículo original ) que refleja la creación de diversas comunidades para personas del colectivo LGBT ciegos, sordos y con discapacidades físicas; en USA.

Las letras L, G, B, T culturaldiversitydc.wordpress.com 


Un poco de historia: A finales del siglo XIX y mediados del siglo XX , la homosexualidad era considerada como un hecho pecaminoso y criminal , y diagnosticada como "una discapacidad psico-fisiológica, anormal, pero inofensiva". Se utilizaba el término invertido, para referirse a aquellos que sufrían la reversión de las características de la orientación sexual y de género ,de los opuestos polares de supuestos macho / masculino y la hembra / femenino.

La comunidad gay se negó a ser considerados como defectuoso, lo que de alguna manera, siguió en paralelo el cambio más reciente en la actitud hacia las personas con diferentes capacidades físicas y mentales: que dejan de ser considerados "enfermos" o "discapacitados".


.Sordos de la Comunidad LGBT 


Las personas sordas han formado organizaciones LGBTQ en todo el mundo. Un primer grupo fue la Alianza del Arco Iris de Sordos (RAD), una organización sin fines de lucro fundada en 1977. 
Existen otras organizaciones en línea, como el Centro de Sordos de recursos Queer (DQRC) fundado en 1995, que también cuenta con un sitio en memoria de los que murieron de SIDA, DEAF
                                                      Otros sitios: DLR


.Ciegos de la Comunidad LGBT


Logo para Ciegos LGBT Pride International 

Un reto importante para las personas ciegas de la comunidad gay, es la participación en la vida social, dado que se depende en gran medida de las señales visuales para encontrar parejas (tanto en sitios físicos como virtuales). El nivel de ruido de muchos clubes y lugares de fiesta puede ser un obstáculo para las personas ciegas, lo que no favorece su comunicación con los demás. Don Brown, (activista Ciego) describe los retos de las personas ciegas, en el ambiente de fiesta gay masculino: "En la cultura de los hombres gay, se depende en gran medida de la capacidad para establecer contacto visual. Los hombres con ceguera o baja visión; son a menudo excluidos y por lo tanto no se les brinda la oportunidad de participar plenamente en la cultura gay".

Establecido oficialmente en la década de los '90, la comunidad Gay Blind tiene menos integrantes que las organizaciones de la comunidad gay sorda. 


.Discapacitados Físicos LGBT


Diversas Organizaciones de personas con discapacidad física están teniendo una fuerte presencia en la web. Una de estas organizaciones es Queers On Wheels, fundado por Eva Sweeney en el año 2004:

Queers On Wheels se ocupa de cuestiones relacionadas con la sexualidad de éste colectivo, realizando diversos taller, que abordan la temáticas, y editando material escrito de referencia.


Crippen
El dibujante británico David Lupton ha dotado de humor, crítica social y activismo; su trabajo para las comunidades LGHT. Su propuesta, puede conocerse en la web del artista.





Predicador de irlanda del Norte, que decía curar el VIH,
la homosexualidad y la discapacidad.



BIBLIOGRAFíA
.Allen, John. Personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales con discapacidades del desarrollo y retraso mental: Historias del Grupo de Apoyo del arco iris. Nueva York: Routledge, 2003. 
.Lane, Harlan L. et al. Un viaje por el mundo de los sordos. San Diego: DawnSign de 1996. 
Sipski, Marca y Craig Alexander. La función sexual de las Personas con Discapacidad y .Enfermedad Crónica: Una Guía para Profesionales de la Salud.Gaithersburg, MD: Aspen, 1997. 


ENLACES



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